viernes, 26 de junio de 2009

117. BOGOTA, Colombia. Parque Jaime Duque, NARCOARQUITECTURA

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El edificio de arriba se parece bastante a alguno de los Palacios de Congresos provinciales que hemos visto recientemente por aquí aunque, contra lo que se pudiera pensar, no es de ningún anarcoarquitecto iluminado tratando de pasar a la historia sino de algún arquitecto desconocido puesto al servicio de los narcotraficantes latinoamericanos quienes, como todo aquel que acumula dinero o poder, han querido dejar huella de su paso por la tierra haciendo cosas grandes y bonitas, o sea, arquitectura.

Pertenece a una serie fotográfica del venezolano Luis Molina-Pantín titulada “Estudio Informal de la arquitectura híbrida, vol.1: La narco-arquitectura y sus contribuciones a la comunidad de Calí-Bogotá, Colombia”, que estuvo expuesta en el mes de enero en Madrid y de la que sólo he podido obtener algunas imágenes en internet a través de la página http://www.analitica.com/va/arte/dossier/7537754.asp
Por si no tenéis tiempo de entrar en esa página, os pongo aquí los cascotes más interesantes:


Según esa página la mayor parte de los edificios fotografiados por Luis Molina-Pantín están en el Parque Jaime Duque, que buscándolo con Google Earth está al norte de la ciudad, tal que aquí:
pero mediante las fotos de Panoramio sólo he podido localizar el castillo Maroquín.

De paso, he aprovechado para darme una vuelta por Bogotá coincidiendo con que está allí mi hija. He encontrado mucho cascote, claro, pero ya me traerá fotos hechas por ella misma y os contaré.


sábado, 13 de junio de 2009

116. MUSEO DEL JURASICO, Lastres, Concejo de Colunga, Asturias, España.



No os riáis ni os animéis, que no va de tetas ni de arquitectura sostenible (aunque diríase que un sostén es lo que necesitan estas cosas). Lo que veis arriba es un Museo construido recientemente (2004) en medio del monte, a mayor gloria de los dinosaurios, o de la cultura de los dinosaurios. Pero como dice la la wikipedia (corto y pego):

“El edificio, obra del arquitecto Rufino García Uribelarrea, es la representación del contramolde de una huella de dinosaurio tridáctila”.

Así que nada de risas. O sea que la barriga esa que se ve por entre el canal de los dos volúmenes no es el feto de una futura arquitectura sostenible sino el dedo largo del tridáctilo.

Si queréis seguir con la coña os podéis leer aquel artículo que escribí en el LHD llamado “Estilo parecido”.

Menos risas da la ubicación del edificio-huella. Construido en medio del monte, al que se accede por una costosa carretera nueva de kilómetro y pico que ya se ha hundido, ofrece al visitante un gran parking alejado del edificio (para más joder) y un montón de juegos infantiles junto al tetudo museo. Una intervención de verdadero impacto ambiental. Pero como lo han hecho los de cultura, pues mucho gusto.

Google Earth no ofrece aún ninguna imagen del cascote así que hice esta foto desde el mirador de Lastres para que se vea la monumental huella en el paisaje, no ya de los tridáctilos sino... de nuestra gloriosa arquitectura contemporánea.

martes, 2 de junio de 2009

115. EISENMAN, el cosmólogo del Caoscote









Hace unas semanas el amigo Millanga me envió un link a la web donde está publicado el debate que tuvo lugar en 1982 entre Peter Eisenman y Christopher Alexander. Ya siento no haber encontrado el enlace pero espero que pronto lo subsane Millán. Leí con detenimiento dicho debate (digo lo del detenimiento porque está en inglés y como ese idioma siempre está llenos de escollos me tuve que emplear a fondo), leí con suma atención, digo, ese debate y me quedé estupefacto ante las bobadas, pedanterías, abstracciones y chulerías que pudo decir Eisenman. No es que Alexander estuviera muy brillante, pero al menos trataba de ser sensato e inteligible. Acabado el texto, el editor comentaba (en tono bastante más cercano a Eisenman que a Alexander) que con el tiempo Eisenman triunfó y que Alexander fue desapareciendo de la escena pública. Qué consuelo…

Por esos días el amigo Carlos Zeballos publicó en su Moleskine arquitectónico algo de Eisenman en Japón (fotos de arriba) diciendo que es un arquitecto que no gusta mucho por allá, porque sus edificios les recuerdan a cómo quedan sus casas después de los terremotos (y añado yo: aunque con colorines). Lógico es pensar entonces que cada vez que proyecta Eisenmann, tiene un terremoto en su cerebro. Un cataclismo de ideas y geometrías. Pobre.

También en aquellos días y por no sé cual camino de la red llegué al blog de Javier Armesto en la Voz de Galicia, quien una vez más se escandalizaba de las noticias que produce esa monstruosidad de monte de edificios (Ciudad de la Cultura lo llaman) que Eisenman lleva construyendo en Santiago desde hace tiempo y por el que ha cobrado (el dato me lo facilitó el propio Javier Armesto) nada menos que 9,5 millones de euros. Rico, rico.

Fijaros en la proporción del cascote gallego: ocupa casi tanto espacio como la almendra original de todo Santiago.



El monte de Eisenman es una rica mina de Cascotes. Mas que un terremoto parece que es una cordillera que emerge. Dejo aquí dos enlaces sobre noticias relacionadas con el “suceso”

Presupuesto

y

Teleférico

(noticia esta última que me recuerda al teleférico a la Biblioteca España en Medellín, ah ah ah)

Bueno pues eso, que aquí os dejo con algunas imágenes del Monte del Caos que los taifas gallegos encargaron a Eisenman (por cierto, muy amigo de Moneo, dicen) y que espero que no nos hagan olvidar que en Santiago hay otro lugar mucho más modesto y sagrado llamado Monte do Gozo.








¡Ah! lo de cosmólogo se lo he puesto porque en el debate al que hacía alusión arriba trataba de convencer a Alexander sobre no sé qué cosmología del caos. O sea, cosmología del Caoscote.