domingo, 28 de junio de 2015

328. HOTEL DOÑA BRIGIDA, VILLAMAYOR, SALAMANCA



Algunos amables lectores de la entrevista que me hizo Alvaro Corazón Rural para el Jot Down me han escrito mandándome algunos edificios o modos de hacer que a su juicio podrían ser merecedores de la distinción que este blog les otorga al salir en él. Como he dicho en otras ocasiones yo estoy encantado con el procedimiento aunque ya me perdonarán ustedes si tardo un poco en ponerlos porque esto no es facebook, y aunque tampoco es crítica, siempre me gusta documentarme un poco con alguna visita con google earth y panoramio, y buscar algunas palabras de acompañamiento.


El amable mensajero que me trae este hotel situado en Villamayor, Salamanca, me advierte también que su promotor, el marido de doña Brígida, falleció hace tan solo unas semanas por lo que por respeto al finado y a su familia no parece oportuno cargar las tintas.


Otra cosa es que nos santigüemos ante la puerta imitación universidad o ante los candelabros vegetales que adornan la entrada y eso que la foto nos ha perdonado ver el logotipo y rótulo que queda a la derecha de la misma.

La perspectiva de las dos primeras fotos también nos perdonaba otro detalle ante el que cabría presignarse, y es la pirámide de cristal ubicada entre el pórtico de entrada y la pieza de arquitectura moderna que conecta la portada y el bloque de habitaciones, objeto arquitectónico (la pirámide de cristal) que desde el Louvre en adelante tiene que tener obligatoriamente todo edificio que se precie. Item más, la pirámide vemos que se repite, aunque más etérea y escultórica, encima de la pieza moderna de conexión (ver la foto de arriba).


El amable corresponsal me advirtió de que en el hall del hotel hay sendas esculturas de los promotores pero por el respeto mencionado preferimos no descender al detalle y alejarnos por los aires para ver la magnificencia la instalación hotelera y de la intervención arquitectónica que ya se advertía desde el campo de golf en que se mira.


De lo que sí me avisa, porque es imposible no verlo, es del remedo de puerta de Alcalá metida con calzador en una rotonda que lleva desde la ciudad de Salamanca al hotel y... a las urbanizaciones aledañas que, como sin querer, vamos descubriendo.


En vez de rotular el nombre de algún Borbón en ella, el finado promotor prefirió poner el suyo propio aunque en materia escultórica eligió rendir tributo a los esforzados canteros de la piedra de Villamayor que materializan estos grandes proyectos modernos.


No se sabe si es porque no cabía recta en la rotonda o porque con su leve giro parece indicar el sentido de la circulación, el caso es que no deja de sorprender que esté construida como en perspectiva y no sobre la ortogonalidad de la vía.


Ahora bien, lo que empezamos a ver en esta foto y en las siguientes son los chaletones de los financiadores de tanta cantería y horterada, porque puestos a no cargar las tintas sobre el difunto don Mariano Rodríguez Sánchez y su esposa doña Brígida, y a repartir con justicia las responsabilidades, no me negarán que mucha de ella la tienen también los adinerados demandantes de este tipo de maravilla de ciudad...



...ubicada, claro está, a un paso de la vieja ciudad de dorada piedra cuya universidad aún inspira sus portadas...:


Amén.

Ah no, amén todavía no, que se me olvidaba una cosa: que todo esto se ha hecho con proyectos de ingenieros de caminos y arquitectos titulados, comisiones de urbanismo supervisoras, planeamientos urbanos de innumerables planos y carpetas, sellos, visados y todas las bendiciones, amén. Ahora sí.

Ay no, que aún me falta otra oración: con las albricias de la prensa, el silenciamiento de cualquier crítica, los parabienes de los sindicatos -porque seguro que esto habrá creado muchos puestos de trabajo, etc etc etc. (mejor acabo en etc.).