viernes, 26 de febrero de 2010

132. EN LA PUERTA DE CASA

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¡Dios Bendito! ¡Satán de los Satanes! Decidnos: ¿Qué hemos hecho para merecer esto?


miércoles, 3 de febrero de 2010

131. SEUL, CENTRO CULTURAL KRING. UNSANDONG Architects Corporation

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Para encontrar cascotes no es necesario viajar: abres cualquier revista de arquitectura/diseño y los tienes a patadas. Por ejemplo, hoy me he tropezado con un DISEÑO INTERIOR de febrero del 2009 (n. 199), y aquí me tenéis, en Seul, con los ojos haciéndome chiribitas.

Hace dos o tres meses nuestro amigo Carlos Zeballos nos llevó también a Seúl en su Moleskine Arquitectónico para ver el Museo Nacional de Corea, pero no era cosa de hacerle la puñeta al bueno de Carlos trayendo de inmediato a este vertedero su admiración por aquel mamotreto. Se vio en todo caso que la ciudad prometía, y no ha habido que esperar mucho para encontrar una pieza más jugosa.

¿Qué diablos de Cultura se dispensará en ese tal Centro Kring? Digo yo que la del compás porque el tipo que ha diseñado esa fachada debe de ser un gran admirador de esta herramienta. Hay que ver el partido que le ha sacado. No creáis que se ha conformado con darle vueltas y vueltas en la fachada sino que, coherente que es, ha cogido los círculos de la fachada y los ha convertido en habitaciones interiores.



Y hasta en pasillos y jardines zen, o ken, o como se llamen en coreano:



He intentado localizarlo con Google y Google Earth para no tener que usar las fotos de la revista pero me ha sido imposible porque muchos nombres de Seul están escritos sólo en coreano. A cambio he dado con alguna que otra perlita, como esta de aquí abajo, no sé si de UNSANDONG o de un equipo técnicamente más evolucionado, porque sus curvas son mucho más sofisticadas.



Ojo pues a la arquitectura coreana, que parece que pega fuerte.

viernes, 29 de enero de 2010

130. ELHALL. PUBLICACION DEL COAR Y LA FCAR

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Ya me da un poco de pena ver en ruina y lleno de ratas lo que fue creación mía, pero qué le vamos a hacer, lo que es cascote es cascote y su lugar es éste.

El editorial con que vuelve a salir aquella modesta publicación que inventé allá por 1995, y con la que intenté sacar del letargo del pensamiento al Colegio de Arquitectos de La Rioja, es tan miserable, que el Anónimo redactor de la misma, y la ristra de colaboradores que van detrás, se me aparecen como aquella triste cadena de la escena final del Séptimo Sello de Bergman.



El Anónimo redactor que dice “no a los personalismos” no puede ser otro que el tipo de la guadaña, claro, el inefable Domingo García Pozuelo, pero en la desgraciada cadena de la muerte hay nombres muy nombrados, ay, como el del inventariador José Miguel León que la encabeza, el galardonado cura Cuadra que espero les bendiga a todos, el filósofo Larrañeta, el tecnócrata Samaniego, el advenedizo Fernando García, la risueña Irene FBayo, el psocialista Prieto, el chistoso del urbanismo Araquistain, los desconocidos Monfort y Loira...y ¡ay, ay!, también está en ella el amigo Ruiz Marrodán, pobre hombre, al que habrán pillado al traspié como cuando le hicieron Decano.

Eso sí, todos envueltos en el papel inicial, en el formato genuino, y con la bendición de la Fundación y sus nuevos patronos, que si las noticias no me fallan (el cajetín se guarda mucho de decir sus nombres) son el cura Cuadra (otra vez), Gaspar Aragón y Javier Martínez Mancho. (Gaspar, ya te vale: espero que esta vez no me vengas con monsergas de buenismo personal)

¿Pena? ¿Destino? ¿Tristeza de la condición humana y del lamentable estado al que han llegado los profesionales de la arquitectura?

Dice Domingo en su anónimo editorial que era muy necesario sacar de nuevo Elhall ante un futuro profesional tan oscuro y con unas estructuras de la organización profesional bajo sospecha. Hombre, si es para mostrar la oscuridad y los indicios de las sospechas, no cabe duda que han dado en el clavo: porque ese Hall está plenamente lleno del espíritu de la ruina que denuncia el inventariador desde su primera página.

Yo no celebro los Cascotes, sino que los recojo. Qué le vamos a hacer. Con harto dolor y pena tengo que poner hoy Elhall aquí. Pero por ser positivos, cuando menos quedará claro, que aquel innombrado autor de “fuego amigo” y “crítico desaforado” que convertía esta tierra en “lugar de riesgo” con aquel modesto ElhAll, ya no es sino un humilde barrendero. Maledicente, eso sí, pero ya sólo faltaba que a los barrenderos no nos dejasen jurar.


jueves, 21 de enero de 2010

129. EL ROTONDISMO MONUMENTALISTA


(Toledo)

Entre Libertad Digital y esRadio han organizado una recolecta popular de los menumentos con que los polít-ticos, art-tistas y arquit-tectos de este país están adornando los espacios impúbicos a mayor gloria de los presupuestos menucipales y austronómicos. La cosecha va en aumento y la podéis ver pinchando este link, pero por si os da pereza o tenéis reparos con las cosas del diablo Losantos os pongo una pequeña selección de aquellas mayormente ubicadas en rotondas para ir haciendo boca. Animo, y a viajar por Ee-paña, que nunca ha sido más divertido.


Alcudia (Mallorca)


Alcalá de Henares


Barrio del Carmelo, Barcelona.


Alicante.


Almería.


Arucas (Gran Canaria)


Córdoba.


Guadalajara.


Murcia


Amorebieta (Vizcaya)


Valencia


Leganés (Madrid)


Leganés (¿o Lago Ness?) Madrid


Móstoles (Madrid)


Oleiros (La Coruña)


Paracuellos del Jarama (Madrid)


Santiago de Compostela (La Coruña)


Tortosa (Tarragona)


Valladolid


Valdepeñas.


(Por cierto, todavía nadie ha enviado ninguna de las maravillas que tenemos en La Rioja. No seáis vagos y concursar, que no andaremos muy lejos de llevarnos algún premio).

domingo, 17 de enero de 2010

128 PORTCULLIS HOUSE, Londres.

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En el Cascote anterior algunos lectores se adelantaron a pedirme este edificio y no les voy a decepcionar. Cierto que estoy un poco vago en esto de cascotear pero no hay que preocuparse porque los Cascotes no se pasan de moda.

El Portcullis fue uno de los primeros edificios que nos dejó boquiabiertos a Javier Dulín y a mí en el viaje que hicimos a Londres en el año 2004. Por aquel entonces no había acuñado yo aún la etiqueta Cascote y recuerdo que al ver este y otros edificios de parecida catadura, Javier siempre exclamaba: ¡toma castaña! Aunque la etiqueta Cascote va cogiendo peso, yo creo que al Porcullis le cuadra mejor lo de Castaña, porque en esas chimeneas negras configuradas como prolongaciones de las pilastras de la fachada, seguro que se asan estupendamente.

Coñas aparte, lo más fuerte del Portcullis no es la imaginación calenturienta del arquitecto a la hora de darle una imagen original, sino su ubicación urbana: ¡justo al lado del famosísimo Parlamento y la no menos célebre torre del Big Ben!



Que el edificio daba por c..., no había duda, pero cuando lo vimos y fotografiábamos no teníamos ni idea sobre cómo se llamaba, ni quién podría ser su brillante arquitecto. Lo divertido fue que cuando compramos una pequeña Guía de Arquitectura reciente de Londres (editada por teNeues) encontramos nuestra “castaña” en la página 50 con el nombre de ¡Portcullis!. El autor es un tal Michael Hopkins auxiliado por la famosa cosultoría de Ove Arup and Partners, gente muy reconocida, premiada y todo eso. Es decir, que no lo ha hecho un pelanas, sino arquitectos de mucho nivel. A mayor gloria de la arquitectura de nuestros días. Está fechado en el 2000.

domingo, 20 de diciembre de 2009

127. 1, POULTRY, LONDON, by James Stirling.

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Igual que Moneo, Stirling ganó el Pritzker, el Nobel de Arquitectura que dicen. Fue en 1981. Hinchado aún más por el premio (ya era bien gordo) construyó poco antes de morir esta maravilla en el número 1 de la calle Poultry, o sea, en plena City londinense, un Office and Retail Building (edificio de oficinas y venta al por menor) que según la Wikipedia se llevó por delante un bien amado edificio antiguo. La wiki tenía un enlace para ver cómo era el edificio anterior pero se ve que los amantes de Stirling, o de los Pritzker, o de la Arquitectura en general, lo han destruido y no lo puedo ver ni traer aquí.

La Arquitectura de los premios Pritzker se distingue por el nivel de detalle en los encuentros con la calle, con los peatones, con las pequeñas cosas cotidianas, vaya.



Aunque como verdaderamente queda bien esta Arquitectura es en los dibujillos de Sketch Up que podemos ver con nuestro platillo volador Google Earth. Y es que es así como salen ahora de las mesas (pantallas) de los arquitectos computerizados. Sólo que Stirling lo hacía sin ordenador. (¡Qué tío!). Y de ahí el Pritzker...

viernes, 4 de diciembre de 2009

125. DEL URBANISMO COMO BELLA ARTE. Sevilla, por ejemplo.



Voy a ver si con los ánimos que me han dado “vicisitudesysordideces” con su "Cascote de todos los Cascotes", voy limpiando los idems, o sea, los cascotes, que tengo almacenados en el ordenador.
¿Os acordáis de cuando en el mes de marzo buscando la pirámide de cristal de un empresario di con el cascotón Palacio de Congresos de Sevilla?

Pues bien, gracias a estos viajes desorganizados con Google Earth se me suele llenar el ordenador de otros muchos Cascotes y con el tiempo empieza a protestar. En aquella ocasión me vine con unos Cascotes Urbanísticos que son verdaderas obras de arte, o como dicen los vicisitudinarios, auténticas obras de art-itas.

Como es sabido, hace tiempo que la planificación de las ciudades y sus barrios no se dejan al albur de improvisación y la espontaneidad, sino que mentes formadas en la disciplina y la racionalidad de la arquitectura y el urbanismo planifican con sumo cuidado cada pedacito de ciudad. Algunos, incluso, elevan la categoría de sus planes al nivel de las bellas artes, compitiendo con los Kandinskis, Mondrianes, Gherys, Moneos, Miralles, Eisenemans… y demás art-itas. No de otro modo puede explicarse el trazado del barrio cuya foto encabeza esta entrada y cuya autoría ha corrido la injusta suerte de no estar en ese santoral. Porque… qué hermosura de “tapiz urbano” logrado con los bloques y sus espacios adyacente ¿no?, qué detallazo lo de girar los bloques respecto la trama dando innumerables posibilidades arquitectónicas a los encuentros en esquina, qué finura paisajística la de la calle sinuosa central para darle un toque de integración con el paisaje, etc, etc. etc.
Cuando vayáis de visita arquitectónica a Sevilla y las guías os conduzcan machaconamente a la estación del AVE de los Santos Antonios Cruz y Ortiz, cruzad sin falta la avenida del lado sur, que esta joya urbana por descubrir para la historia de Art-te está justo al otro lado.



Aunque ahhhh, maldita sea. Por culpa de ampliar el plano nos salen dos nuevas obras de arte también desconocidas para los hist-oriadores. Un poquito más arriba del barrio de la calle sinuosa, pasado el campo de fútbol y atletismo tenemos este otro Moholy-Nagy:



Ahhh, no, y un poco más arriba de la avenida vienen los chalets, y las adosadas, y las palazzinas, y más adosadas con otra calle sinuosa evocando a Ebenezer Howard, y realizando el sueño rossiano del dominio creativo de la morfología urbana realizada sobre la profundización en el conocimiento de las tipologías arquitectónicas:



¿Cómo es que las Bellas Artes no habían incluido a los arquitectos urbanistas españoles del siglo XX? ¡Tamaña injusticia!

Aunque…, bueno, puede haber una explicación: porque no caben en el Museo y agotarían al curioso más atlético. Y es que si no le paro los pies a Google Earth todavía estaría dando vueltas por los barrios de Sevilla admirándome de la variedad creativa y la capacidad combinatoria de sus creadores... (¡y llenando mi ordenador de Cascotes!).

jueves, 3 de diciembre de 2009

124. LA HAMBURGUESA. Logroño. España

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En septiembre del 2000, cuando aún escribía para los periódicos (o sea, cuando aún "creía" en los periódicos, ja ja ja ja), publiqué este articulillo como reacción al anuncio de la construcción de una nueva plaza de toros en mi ciudad.

Durante esta primera década del siglo la hamburguesa se construyó (arquitectos: Diego Garteiz y Javier Labad) y la vieja plaza de toros de Fermín Alamo (ver foto al final de esta entrada) se demolió. En este par de fotos que preceden al artículo en cuestión, puede verse como ha quedado la cosa.



LA HAMBURGUESA
juan diez del corral
LA RIOJA, 16 sep 2000.

De entre las anécdotas más divertidas que puedo contar del pasado verano, una es el comentario de un amigo inglés sobre los toros en España: “yo pensaba –me dijo– que las corridas de toros sólo existían ya por la curiosidad de los turistas hacia ese arcáico y trágico juego con la muerte de un animal, y que la moderna España se había olvidado casi por completo de las corridas de toros”. Nada más lejos de la realidad –le contesté–, la fiesta está más viva que nunca; y a modo de demostración le ofrecí como prueba que en mi misma ciudad se iba a construir este mismo año una nueva plaza de toros.

Ayer mismo le envié por correo electrónico el fotomontaje que LA RIOJA de 5 de septiembre publicaba en su portada; pero para mi sorpresa, y con la inmediatez que dan los medios electrónicos, recibí esa misma noche su respuesta: “en algo tenía yo razón –me escribía–: se parece a una hamburguesa”.

En efecto, la imagen de una gran hamburguesa está presente en muchos lugares turísticos. Sin ir más lejos, mi amigo Carlos Lloret, ex arquitecto municipal de Logroño, me describía así la entrada a L'Estartit: “cuando veas una gigantesca hamburguesa pinchada en un palo es que ya has llegado”. Pues bien, en las nuevas guías del Camino de Santiago que pronto se escriban, la llegada a Logroño por el puente de Piedra será descrita de un modo similar, y estoy seguro que los nuevos turistas del peregrinaje celebrarán más la imagen de tan querido alimento que las de las viejas torres de la religión.

A mi amigo inglés traté de explicarle que la fuerza histórica de la fiesta, con todos sus signos y detalles, era tan poderosa que incluso aquellos que no tenemos gran afición por los toros aceptamos de buen grado su persistencia. Sin embargo, con la nueva imagen de la hamburguesa de Logroño mi argumento se desmorona.

A ver si me explico: imagínense Vds. que en un golpe de modernidad a alguien se le ocurre que los toreros, en vez de vestir el caro y complicado traje de luces, puedan salir a lidiar con un mucho más cómodo chandal patrocinado por una de las multinacionales del sector deportivo. O que los picadores, en vez de montar un caballo medieval, atacarían mucho más certeramente a los toros sobre el brazo grúa de una camioneta todo terreno. Imaginen que para ahorrar dinero (y aumentar en unas cuantas plazas el aforo de la plaza) y para que la música llegara con mayor fidelidad a todos los tendidos, en vez contratar a una banda municipal se instalara un moderno sistema de altavoces accionado desde la presidencia mediante un buen equipo de música con pasodobles grabados por las mejores bandas de España. Imagínense que en vez de alguacilillos ponen a guardas jurados para dar las llaves de los toriles. Estoy completamente seguro que de llevarse a cabo algunas variaciones de este tipo u otras parecidas que se me ocurren, los buenos aficionados a la fiesta la abandonarían cabizbajos y meditabundos dejando definitivamente libres sus asientos a unos turistas, a los que las innovaciones mencionadas les iban a traer sin cuidado.

Pues bien, si importantes son los alguaciles, la banda de música, el caballo del picador y ya no digamos el traje de luces, ¿no se han parado a pensar un poco los aficionados a la fiesta de los toros en Logroño lo esencial que es la plaza?. ¿Les da exactamente igual que la lidia se produzca en un coso lleno de historias y de recuerdos, de grandes tardes y de broncas sonadas, de suspensiones por la lluvia, de graves cogidas o de salidas por la puerta grande, en una plaza incómoda pero entrañable y cargada de reminiscencias historicistas, que en el interior de una hamburguesa por muy cómoda y funcional que ésta sea?.

Como arquitecto me consta que, desde que se hizo moderna, la arquitectura ha perdido presencia y signo; que su belleza –cuando raramente llega– es abstracta e incomprensible; y que nuestra sociedad ha olvidado todo su interés por ella. Es por eso por lo que ya sólo me llevo las manos a la cabeza en aquellos casos en que la arquitectura formaba parte de un entramado cultural más complejo (como por ejemplo una iglesia, o ahora con una plaza de toros) y que su desaparición les trae a los fieles sin cuidado. Me entran entonces unas grandes dudas sobre su fe o sobre su afición.

A quienes me han pedido mi opinión sobre la nueva plaza de Toros de Logroño o a quienes les puedan interesar mis reflexiones arquitectónicas, sólo les diré que el proyecto de sustitución de un coso por otro que yo usaba para rebatir a mi amigo inglés, me ha llevado por el contrario a darle la razón: quienes vayan a ver los toros dentro de la nueva hamburguesa de cristal no serán probablemente los turistas peregrinos, que son pocos y llegan muy cansados, sino unos logroñeses convertidos para siempre en desarraigados turistas dentro de su propia ciudad.



Adenda: al poco de colgar esta entrada, un cascoamigo me ha enviado una foto con un poco más de detalle de la Hamburguesa para recordarme lo ingenuo que yo era en este artículo diciendo que la nueva plaza de toros podría ser más funcional y cómoda...