domingo, 17 de mayo de 2015

322. COMO ARREGLAR LO DEL MINIMALISMO



Estoy seguro de que todos los profesores de proyectos de todas las escuelas de diseño del mundo se enfrentan cada año al arduo problema de explicar a sus alumnos que eso del minimalismo es una enfermedad que ya pasó.


Pero como las revistas de diseño insisten en seguir publicando casas e interiores de diseño minimalista, los alumnos creen que sigue de moda y que su rechazo es una manía o un mal gusto de sus profesores por lo que cada año vuelven con las mismas propuestas minimalistas a ver quién tiene  razón.


Por si el argumento de las revistas fuera poco, luego te cascan el argumento de la profe de historia que les había enseñado aquello tan famoso de "menos es más".


Yo alguna vez les he argumentado que hasta que no me demuestren que ellos mismos viven o son capaces de vivir en una casa o en un interior tan minimalista como los que me presentan, no acepto el minimalismo, pero como esa prueba es difícil de llevarla a la práctica, suelen salir ganando ellos.


De nada me ha servido tampoco decirles que con el minimalismo me quieren hacer pasar gato por liebre, es decir, trabajo de diseño realizado con el mínimo trabajo; pero algunos son tan listos que se agarran a que nada hay tan caro y elaborado como el minimalismo para demostrarme lo alto que pican.


Siento haber llegado a la solución definitiva justo cuando estoy a punto de jubilarme, pero por si les sirve a alguno de mis lectores se la ofrezco gratuitamente:


La mejor solución pedagógica a un proyecto minimalista es ponerle de nota un 1 sobre 10, o todo lo más un 2. Y si el alumno protesta, contestarle: menos es más, hijo, menos es más.

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Está teniendo tanto éxito esta entrada (más de quinientas visitas en sus dos primeros días) que, sin que sirva de precedente, voy a dar un argumento serio, racional y sensato contra el minimalismo para que no crea nadie que es una cuestión de modas o de gustos. Y es que la razón dice que toda edificación, hasta la más elemental, es un organismo muy complejo que no admite soluciones formales simples. Así de fácil. 

domingo, 10 de mayo de 2015

321. ANTES MUERTA QUE SENCILLA



Tubilla del agua es un pequeño pueblo burgalés situado en la bajada del puerto del Paramo de Masa camino de Santander, que tiene una bonita cascada que a todo el mundo le pasaba desapercibida, sobre todo si pasabas en coche y no parabas, claro está. Como era hora de comer nosotros paramos a tomar algo y el simpático dueño del Bar el Rincón nos animó a asomarnos a ella por un mirador recientemente construido al efecto.


Como puede deducirse del artilugio instalado, lo de menos parece ser la cascada de agua, y como seguro que lo ha hecho un arquitecto, y moderno, y con pretensiones, allí mismo se me vino a las mientes la famosa frase que toda chica presumida usa últimamente en internet para justificar la prioridad de sus apaños:


Vaya, que si quieres que te maten un bonito lugar, lo mejor es llamar a un arquitecto:


Al final les muestro el salto de agua visto desde el mirador del arquitecto, aunque tengo muchas dudas de que el emplazamiento elegido sea el idóneo. Después de pasar por el laberinto que ha hecho, más que de contemplar, te dan ganas de tirarse de cabeza.


No quedaron ahí las desdichas de nuestro bucólico paseo por el norte de la provincia de Burgos o sur de Santander porque en San Martín de Elines, cuando fuimos a ver su preciosa colegiata tuvimos que pasar por una urbanización de arquitecto con una especie de acera anfiteatro y unos plastones de bancos (estilo pasiego diría yo) con luz incorporada que nos dieron un mareo:



Por si fuera poco el enlosado y empedrado colocado en el acceso a la Colegiata, también se había urbanizado un "pequeño" mirador sobre el valle del Ebro, que pasa justo por allí (nótese el curioso encintado en diagonal para modular el espacio).


Les ahorro el detalle escultórico del apaño en acero inoxidable de la fuente del pueblo porque me entró la risa al verlo y no le hice foto, pero les acompaño si quieren hasta los indicadores colocados al fondo del mirador y así le hacemos un aprecio.


Pero ya que hablábamos de acero inoxidable, les presento la joya que algún arquitecto-antes-muerto-que-sencillo ha diseñado para combinar con el empedrado de las escaleras de la iglesia de Poza de la Sal y para que vean que en esto de la modernidad no todo es acero corten o forropiedra:




Y es que lleves tacones o no, lo importante para un arquitecto (o arquitecta, claro está) es que... AMQS -bonito frontispicio para una tumba de la profesión.


domingo, 3 de mayo de 2015

320. GUERRA FRÍA


Cincinatti

Las jóvenes generaciones que empiezan a leer ahora en internet el gran libro de la historia de la arquitectura por las páginas que van de los años cincuenta a los setenta del siglo pasado, apenas se dan cuenta de las conexiones entre el brutalismo y la guerra fría.

Kaliningrado

Como dice la wikipedia el mundo estaba dividido por entonces en dos bloques antagónicos cuyos presidentes tenían puestas las manos en la cartuchera de unos botones conectados a unos imponentes arsenales nucleares capaces de borrar del mundo al que fuera más lento en apretar. 

Londres

Los arquitectos mientras tanto competían con los ingenieros en la reconstrucción de las grandes ciudades devastadas por la guerra, y para hacerse notar ponían el acento en la agresividad de sus líderes y en el papel educativo de su oficio. 

Yugoeslavia

Cada provocación arquitectónica de un lado del telón de acero (que así se llamaba la línea que dividía ambos mundos) era contestada desde el otro con similar brutalidad, por lo que los historiadores se aprestaron a llamar brutalismo a esta forma de "edificar" el mundo.

Philadelphia

Provocaciones arquitectónicas al margen, la gente tenía miedo y llegó a pensar que los búnkeres  podrían ser la solución al desastre nuclear, de modo que el hormigón que se había utilizado para los búnkeres de la guerra caliente se volvió a poner de moda, y cuando más vasto y desnudo, mejor

Costa Rica

A parte de los Dos Bloques geopolíticos enfrentados, había también un montón de territorio del planeta que no tenía armas nucleares que disparar por lo que fue llamado Tercer Mundo. Pero mientras occidentales y soviéticos parecían petrificados mirándose a los ojos a ver quien disparaba antes, por detrás hacían una política expansionista sobre ese llamado Tercer Mundo a ver quién cogía más cacho. A falta de misiles con los que defenderse, la respuesta del tercer mundo fue hacer chirlos de hormigón similares a los de soviéticos y americanos.

Venezuela

Bueno, misiles no tenían, pero tenían de su lado a la Iglesia que siempre ha tenido un lado muy combativo. 

San Petersburgo

Esto no es una iglesia porque está en la atea San Petersburgo pero caídos los soviets también podría reconvertirse.

Bangladesh

Los países más pobres del tercer mundo (los de tercera del tercero) contrataban a prestigiosos arquitectos de los países en pugna para que les hicieran de las suyas. 

India


Maputo

Pero lo más singular de aquella época era el empeño educativo para con las masas, por lo que el hormigón proliferó en universidades y centros culturales de toda índole. 




España que siempre ha llegado tarde a todo, llegó tarde también al brutalismo, aunque cuando llegamos nos despachamos a gusto.  

Madrid

Sevilla

Los jóvenes que estudian historia viendo arquitectura en internet no acaban de entender el sustrato de violencia mundial que refleja toda esta arquitectura de entre el 50 y el 70 (para los tardíos más tarde) por lo que no aciertan a distinguir entre todos estos mamotretos y los que a partir de los setenta empezaron a hacer los gobiernos para dar frívolo espectáculo a las masas en clara competencia con el cine y la televisión. 


No es que los que vivimos la guerra fría nos aclaremos mucho tampoco (no en vano también hemos pasado a estudiar en internet), pero bueno, por lo menos sabemos que todo político ávido de poder encierra a un arquitecto frustrado, y que un arquitecto de éxito no es sino el que encuentra a un político con poder para hacer ambos la guerra por su cuenta. Una guerra, generalmente fría, claro está.  

Residencias de estudiantes de la Brunel University. Londres

Aparte de construir en hormigón por si resistía a la radioactividad, otra de las cosas en que se pusieron de acuerdo los bandos contendientes y sus arquitectos es que a los hijos de la guerra fría había que almacenarlos en bloques (obviamente de hormigón), tanto da bonitos que feos, puestos en fila o al buen tun tun.


La ventaja de edificar tan feo es que si vuelve otra guerra no hay por qué andar con remilgos de reconstrucciones fidedignas al pasado, que cuestan un congo. 


Es más, viendo edificios como estos hasta dan ganas de empezar una guerra, con lo que nos ahorramos los derribos controlados que cuestan una barbaridad.



Aunque son muy espectaculares, todo hay que decirlo, y debería cobrarse entrada por verlos y doble si vas con cámara de fotos. 




El hormigón no es mal material. Lo inventaron los romanos. Y es barato. Alexander decía que el futuro del hormigón estaba en el uso de aireantes o áridos muy ligeros a fin de aprovechar las características térmicas de su masa mejor que su dureza pétrea. Pero nadie lee a Alexander porque no tiene página de facebook.

Moscú

La guerra fría ha terminado y ahora hay que hacer cascotes de todas esas masas de hormigón. La empresa es dura, pero los aires soplan en la buena dirección. El único escollo es la reeducación de tanto arquitecto formado en escuelas de hormigón. 

Escuela de arquitectura de La Coruña

Lo de acabar con los políticos con megalomanía arquitectónica es más complicado. Sobre todo desde que se ha descubierto (no diré que gracias a un estudio de la Universidad de Cincinatti porque no me ibais a creer) que la democracia no corrige ese problema, porque cuantas más obras hagan los gobernantes (tanto da que sean feas, inútiles y de hormigón), más les votan.

Ayuntamiento de Boston

Universidad de Leeds

Les dejo en los juzgados de Buffalo que ya les he martirizado bastante por hoy. 


domingo, 26 de abril de 2015

319. MIRANDO AL MAR SOÑÉ...



Desde que los arquitectos han descubierto el filón de posibilidades que les dan para lucirse en esas estrechas y delicadas franjas que separan las ciudades y el mar, lo de mirar al mar y soñar se está poniendo muy difícil. El verano pasado estuve en Málaga y como tenía un vago recuerdo de la presencia del puerto en la ciudad fui en busca del paseo que los unía y me encontré con este chirlo que los separaba.


En diciembre di un paseo nocturno junto a la playa de Poniente de Benidorm, y aunque recordaba que era poco más que una acera, al ver la marejada que ha montado allí el celebérrimo y prestigiosísimo arquitecto Carlos Ferrater se me atragantó la cena. A falta de fotos mías se las pido prestadas a quienes las ponen en internet:




Menuda soplapollez. Y el congo que han tenido que costar todos esos encofrados para el hormigón blanco calatraveño. Que el mar ataca a la ciudad con olas, pues la ciudad contraataca con olas de homigón. Pillo por ahí también el "conceto" de tan surblime proyecto.


Como vienen elecciones y la gente vota a quien hace más el payaso, en Gijón, donde la arquitectura de borde de playa es demencial pero el paseo era amplio y sencillo, los arquitectos y políticos han ofertado esta cosa quebrada y tortuosa para que pasear junto a la playa sea como hacerlo por un acantilado.


Lo que acaban de anunciar para Benicassim no se entiende mucho. Se ve que los políticos tenían prisa y que los arquitectos no han dado aún con el "conceto", por lo que han presentado a la prensa un dibujillo que lo mismo vale para un roto que para un descosido.


Lo único claro es la idea: lo de gastar 10 millones de euros en baldosas cruzado mágico y tablas en diagonal para que se las lleve el mar entre unas elecciones y otras.

Vuelvo al lugar del crimen de la primera imagen y pongo para acabar otra de mis fotos sobre el "parquecito de arquitecto" construido entre el gran paseo-parque de Málaga y el chirlo con cristaleras para mirar el puerto sin miedo a las salpicaduras del agua salada que veíamos arriba.


Y aquí nadie dice nada. Ale, a dar palmas y votar.