miércoles, 19 de agosto de 2015

338. MUSICA EN AGUA Y HORMIGÓN



Una cosa es que esté yo de vacaciones y otra dejar a los cascoficcionados afligidos y sin cascote que llevarse al culo. No me acuerdo donde encontré el artístico edificio que los musicoficcionados de Luarca se dieron a sí mismos no mucho ha para promocionar la música desde la arquitectura, pero lo tenía por ahí molestando entre las carpetas de mi ordenador y nada mejor que aprovechar unas vacaciones para que tome el aire y se seque un poco.


Como en Luarca llueve bastante tiene que ser muy bonito ver las texturas que va cogiendo el formigón para hacer juegos de voces con las jrietas de la fachada creadas al efecto. Lo de las supergárgolas colocadas encima de las puertas tendría que producir fermosas cascadas de agua cual efectos musicales, pero me temo que les habrán cortado el acceso (de agua) como a esas atrevidas escaleras que hacen los arquitectos y que siempre acaban con vallas.


Aquí es donde dan la música, pero sin lluvia, chorretones ni cascadas. Todo lo más goteras.

Iba a contarles que hace tiempo (desde que vi aquello que les hizo Pontzamparc en La Villete, creo), hace tiempo, digo, sospechaba que en materia de cascotes los conservatorios de música eran presa fácil, pero ahora estamos de vacaciones y no les voy a cantar el cuento de esta tipología. Otro día.