miércoles, 30 de mayo de 2018

478. MALDITO CARTEL



No es mi costumbre llevarles a sitios bonitos, pero gracias al cartel del Servicio de Patrimonio Histórico-Arquitectónico de la Diputación Foral de Álava, hoy están de suerte. Ya saben por este blog que donde pueda haber un edificio interesante o un lugar bonito, siempre hay una Administración Pública con un cartel para joderlo. Así que gracias a los carteles, siguiendo la ruta de los carteles, podemos llegar a sitios bonitos, sitios ya jodidos por los carteles, claro, pero bonitos al fin y al cabo.

Con los carteles bilingües de la Arabako Foru Aldundia podemos incluso aprender algo de vascuence. Debajo de PATRIMONIO CULTURAL DE CALIDAD (esto promete) leemos que GEUREA significa nuestro, IREKIA, abierto, HISTORIKOA, histórico, ASTERTZE TEKNIKOA, análisis técnico, ERABILGARRIA, útil, y ETORKIZUNARI BEGIRA, proyectándose al futuro. Al detalle de escribir todas las palabras vascuences en MAYUSCULAS y las castellanas en minúscula no vamos a darle mayor importancia porque el PATRIMONIO CULTURAL DE CALIDAD iba en mayúsculas y el Kalitatezki Kultur Ondarea va en minúsculas, o sea que son jueguecitos del diseñador gráfico. Ahora bien ¿quién habrá escogido el juego de palabras? ¿Qué querrá decirnos la secuencia...

NUESTRO
ABIERTO
HISTÓRICO
ANÁLISIS TÉCNICO
ÚTIL
PROYECTÁNDOSE AL FUTURO

....................?


Abrimos el plano (cinematográfico) y vemos que el cartel decora una ruina. Ohhh.  Muy UTIL no parece (ni la ruina ni el cartel), aunque siempre pudiera PROYECTARSE AL FUTURO. Eso sí, en tanto que ABIERTA, se entiende que es susceptible de ANÁLISIS TÉCNICO ¿no? 


Abrimos más el plano y.... ¡santo dios! ¡Pero si es el monte Toloño! ¡Las ruinas del Monasterio de Santa María de Toloño! un lugar que es toda una sorpresa para cualquier montañero que se anime a subir a tan espléndido balcón sobre la Rioja Alta. 

Desde siempre el montañero se ha sorprendido también al encontrar junto a la iglesia los restos de una gran nevera cilíndrica excavada en el suelo. Y el montañero curioso siempre se ha preguntado qué hacen ahí tan bellas ruinas, aunque para cuando vuelve a casa se le suele olvidar tan cultural impulso... Aparte de que... ¿dónde se iba a poner uno a buscar? 

Pero hete aquí que gracias a la wiki, a los móviles y la buena cobertura en la zona, ahora podemos saber con cuatro clicks algunas de las razones e historias que antes callaban tan sugerentes piedras.

 ¿Qué coño hace ahí entonces el p... cartel, y... el cartelito de la nevera, y... ¡la catenaria que han puesto en torno al muro norte del templo, coño, si se puede entrar por cualquier parte a la ruina!?


Hay que irse muy lejos para ver que el Monasterio sigue siendo de la montaña, o del tiempo, o de la intemperie; y hay que pensar en otras cosas para olvidar que ahora es de un Servicio Provincial (provinciano) del Patrimonio Histórico Arquitectónico que promete proyectar sobre él toda su imbecilidad urbana y contamporánea. Pero aunque en la foto hecha desde lejos ya parece que no se ve el cartelito de marras, estando allí aún se ve. Se ve desde muy lejos. Desde que empieza a verse la ruina. Maldito cartelito. 

Si no fuera por los excelentes compañeros con que iba y que se partían de risa con mis cuitas, casi se me arruina la excursión. 



viernes, 25 de mayo de 2018

477. LOS CARTELES DE SAN MILLÁN DE LA COGOLLA



"Decíamos ayer" que detrás de un cartel puede haber un monumento. Ahora bien, si ese monumento es Patrimonio Mundial de la Humanidad, con un cartel no basta. Se necesita un paisaje. Un paisaje de carteles. Como el de la foto. Allá arriba, por encima de los carteles, se llega a ver el Monasterio de Suso de San Millán de la Cogolla. Algo tuve que ver yo en el proceso de su Declaración como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Muy poca cosa, desde luego, y no con carteles. Aquella experiencia tan divertida contribuyó mucho a mi manía de mirar para otro lado. O de "mirar en contraste". Haciendo clic en el enlace pueden leer la forma en que lo conté. El artículo es de noviembre de 1996. La foto es de enero del 2017.


domingo, 20 de mayo de 2018

476. EL CARTEL DE LABRAZA, Alava



Una villa que sea conjunto Histórico Artístico, como Labraza, en Alava, se merece un cartel Histórico Artístico. Y si va con señal de prohibido aparcar, mejor. Para que los coches no tapen el cartel. Y si encima le ponemos farola fernandina, mucho mejor. Más medieval queda la cosa.


Pero como vamos viendo, un cartel solo no es suficiente para potenciar el Turismo Interior Bruto. Es necesario un aparcamiento. Y si es de arquitecto y de diseño, mucho mejor.


Tardas un rato en saber dónde puedes dejar el coche, porque las marcas del suelo están puestas para impactar en las revistas de diseño y no para orientar al conductor. Hasta ahí podíamos llegar.


Los palos inclinados son las farolas. La verticalidad está confiada a los cipreses. El panel ese de la izquierda es para las medallas al mérito civil.


Por si ponen flores, como en el cementerio, se ha hecho previsión de una fuente en el extremo lateral.


La ermita que está a la entrada no sale de su asombro. Por si sale y se decide a gritar, le han metido un banco en la puerta para callarle la boca.


Las tropas de asalto, mayormente mercenarias, se han dispuesto alrededor del recinto amurallado esperando el momento propicio para el ataque.


Algún traidor hace señas desde el interior mostrando los puntos flacos de la defensa.

Pero lo que digo, más webs y menos carteles. En esta que les paso aquí, pueden leer las cosas que dicen los arquitectos que han allanado el camino para que los atacantes aparquen.

Con aliados así...,  ¿para qué queremos enemigos?

martes, 15 de mayo de 2018

475 EL CARTEL DE JADRAQUE



En España detrás de un cartel puede haber un castillo. Es el caso de Jadraque. La farola ha caducado pero a plena luz del día se ve bien el cartel. Es lo primero que se ve cuando llegas al parking.


Si es que llegas porque la subida sobre hormigón en bruto es de aúpa. Aparte de tirar fuerte de la palanca del freno de mano y meter la primera, es aconsejable poner una piedra bajo la rueda. Hay quien mete la rueda delantera en el sembrado pero no es buena idea.


A comienzos de este mes (mayo 2017) había un cartel rojo en el acceso a la rampa de aparcamiento que ponía algo así como camino de Mío Cid. Cuando pasaron los del coche de Google no estaba. De todos modos yo también pasé de largo porque me pareció un acceso más pensado para las pezuñas de Babieca que para los amortiguadores de mi coche.


Pero volvamos hacia arriba por la antiguamente iluminada rampa peatonal. ¿Peatonal? Mmmm. Por si aún se cuela algún coche por la empedrada rampa bueno será poner un bolardo y una cadena.


Llegamos al territorio de vallas. Del cartel a las vallas. No falla.


Las defensas del castillo apuntan con un arma de plástico por la tronera. ¡No se me agolpen que disparo!


Es día de fiesta. El castillo está cerrado. No hay horarios de visita. Pero no podía faltar el cartel informativo. Bilingüe.


Se agradece que en la restauración hicieran un paseo de ronda por el lado oriental. Por ahí vamos.


De no haber sido por las prisas del viaje hubiéramos subido por el sendero que viene de Jadraque y que algún Ayuntamiento arbófilo adornó con arbolicos. Era una bonita idea. Algo kitsch quizás.


Pero no les aconsejo subir por allí. Al llegar a la parte norte del paseo de ronda descubrimos que el sendero de los arbolicos no llega al castillo, y a menos que sepas escalar un muro de tres o cuatro metros te tendrás que conformar con el asedio.


Continuamos nuestro recorrido por el muro de poniente. Allí hay un hueco alto para colarse. pero  se necesitaría saber escalar por roca con agarres muy pequeños. Por si acaso, los defensores del castillo han tomado medidas de precaución.


A pocos metros de completar la ronda viene una media rotonda y hay que darse la vuelta -o darte contra el muro. Cachis la mar.


De consuelo hay un cartel algo más vetusto que el del principio del recorrido. Eso sí, hay que saber leer la cifra en números romanos, lo que en estos tiempos no está al alcance de cualquiera.


Yo a todo esto lo suelo llamar Turismo Interior Bruto. Un capital que crece sin parar en España gracias al buen gusto general y la colaboración de los arquitectos.

Para consolarnos un poco leemos en esta web el empedrado de buenas intenciones y malas cabezas que han llevado hasta esta situación.

Como en la era de internet sobran los carteles, nos enteramos de que el castillo tenía un claustro que vaga por León.

La empresa GEOCISA comparte un par de folios con información de la ruina.

Y la prensa quiere que los castillos se restauren mucho. Y que vuelvan los soldados y haya batallas medievales.

Mientras tanto, lo importante es que siga el cartel. Como en Cogolludo.

Porque caído el cartel, dice Cascotes, castillo perdido. 

jueves, 10 de mayo de 2018

474. EL CARTEL DE COGOLLUDO



Después de mucho mover y cambiar los bancos, las jardineras, los bolardos y las catenarias, parece que ya han dado con la solución definitiva de la plaza mayor de Cogolludo, al menos en la parte frontal del famoso palacio protorrenacentista. Que el pavimento vaya en diagonal con una fachada tan simétrica no ha debido de causar mayor problema de diseño. La parte más irresoluble es la de quitar el cartel de las obras. En España no puede haber un monumento sin cartel (como no puede haber un bar sin televisión). Hasta dar con la solución definitiva seguro que han pensado que lo mejor era dejar el cartel de la última fase de la restauración, la que ha dirigido la aparejadora Sonia Martínez Merino. Mientras piensan en el cartel definitivo, la cadena de la catenaria entre bolardos se ha caído para hacer juego con el cartel amarillo provisional. En la restauración del palacio nos gastamos en plena crisis un par de millones de euros. Las obras menores, dirigidas por Sonia, son una tontada de cuarenta y cinco mil euros. Pero falta el cartel. El cartel definitivo.



sábado, 5 de mayo de 2018

473. DÓNDE TENEMOS LA CABEZA...



¿Dónde tenemos la cabeza los arquitectos cuando hacemos esas cubiertas?

Barriobusto. Rioja alavesa