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lunes, 9 de septiembre de 2019

492. V V V isto en SANTOÑA A A A



Cuando publiqué el post de la ampliación del Ayuntamiento de Santoña, di por cerrado este blog. Pero este blog no tiene fin. Los cascotes me persiguen....

 Para darles menos importancia los iba poniendo últimamente en facebook, pero allí dejan de ser noticia de un día para otro. La arquitectura, sin embargo, no es de un día para otro. Los Cascotes permanecen años y años. Así que mejor en blogs. 

jueves, 5 de julio de 2018

485 AYUNTAMIENTO DE SANTOÑA



Ya podría cerrar Cascotes con esta ampliación del Ayuntamiento de Santoña, pero el Excelentísimo no quiere dejarme marchar y se ha puesto a reformar otra de esas plazas que están en mi corazón.

Seguro que todo puede empeorar por la vía de la moderna arquitectura (como en aquella otra plaza de mi corazón que les conté en el Cascotes 146), y también sé que muchos querrán que siga contando mis desdichas aquí, pero este blog se para en el 485. Ya vale. Aunque aún haya miles de millares de Cascotes por contar.

Adiós.

jueves, 21 de octubre de 2010

157. LA VIRGEN DEL PUERTO. SANTOÑA, Santander

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El pasado fin de semana estuve en Santoña, pueblo que llevo en la memoria y en el corazón tal y como conté en el post PATRONATO del blog EdifciosLHD. El motivo del viaje era celebrar el cincuentenario de la fundación de aquel colegio, pero tras los emotivos encuentros del mediodía y para relajarme, me fuí a dar un paseo hasta la playa de San Martín, situada un poco más allá de la gran explanada del Patronato. ¿Relajarme digo? ¡Oh no! en estos tiempos la única forma de relajarse debe de ser la de apagar la luz.

La pequeña playa de San Martín era el típico rincón o final de paseo donde hace muchos años se hizo la salvajada de extraer piedra abriendo el hueco de una cantera. En cualquier caso, el bocado en el monte tenía como complemento una minúscula lengua de playa a sus pies, creada, supongo, por el efecto de barra de la entrada de la bahía. Un abandonado edificio de baños y restaurante vapuleado por los temporales era su única construcción hasta que...  a alguien se le ocurrió que era el lugar ideal para hacer una gran promoción de apartamentos y..., como no podía ser de otro modo, el Ayuntamiento y el Urbanismo Regional Cántabro le darían su bendición. Empecemos por ubicarnos con la foto conmemorativa del día de mi visita: el Colegio a mi izquierda, la bahía a la derecha y allí al fondo...., estás tú. Y para allí que me fui ingenuo de mí.



En el paso por el "restaurado Fuerte de San Martín" ya recogí un estupendo muestrario de "ventanas de la vergüenza" de nuestra afamada arquitectura restauradora.


La evacuación de aguas, sin embargo, no se debe dar aún en las Jornadas de Rehabilitación y la fachada va volviendo a coger el viejo gris oscuro aunque a rayas.

Pasado el fuerte y ya en la cantera, se goza de la inigualable vista de la estupenda promoción de apartamentos con fachada tipo Higueras-Miró cerrada al paseo de la playa por un potente muro vegetal para proteger, claro está, la imaginable piscina interior, y que las gentes del edificio no se mezclen indebidamente con las del paseo.


Pero el Cascote de los Cascotes del paseo no eran las ventanas de la vergüenza del Fuerte de San Martín ni la promoción de apartamentos en abanico, con lo gordo que era éste, sino el remate final de una enorme virgen de hormigón con corona de encaje en hierro a la que se subía por unas aparatosas escaleras que hacían de cierre definitivo del paseo. La escala de la escultura se aprecia mejor en la foto de arriba, pero vale también la pena ver los detalles:


¡Virgen del Puerto! qué paseíto tan relajante que nos han dejado en Santoña los promotores, urbanistas, arquitectos y escultores de los últimos años. Como para volver a la fiesta lleno de energías. 

miércoles, 24 de octubre de 2007

3. CASA INCLINADA



Este edificio está en el puntal de Laredo, llegando ya a su extremo norte. Hace unos días estuve paseando por allí y me hizo ilusión hacerle una foto porque lo recordaba perfectamente: desde Santoña, donde estaba yo interno estudiando el bachillerato, lo vi construir a finales de los años sesenta. Su inconfundible silueta inclinada no me hizo sospechar entonces lo caprichosa y loca que se estaba volviendo la arquitectura. Ay si lo hubiera sabido…

Ignoro quien fue su arquitecto pero con los años se ha convertido en un icono local de la extravagancia porque, queriendo imitar a la torre de Pisa, se anticipó treinta años a las torres Kio de Madrid.

En homenaje irónico a su modernidad, o para compensar su atrevimiento, el ayuntamiento de Laredo ha colocado en sus proximidades una farola fernandina. Así queda mucho más contextualizado en… la locura urbana, claro.