Mostrando entradas con la etiqueta Río de Janeiro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Río de Janeiro. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de octubre de 2016

414. LA VILLA OLIMPICA DE RIO Y EL URBANISMO WAVE



Obsesionados los pobres deportistas con sus marcas, sus medallas y llegar a tiempo a los estadios para la competición, seguro que no han podido apreciar debidamente las virtudes urbanísticas y arquitectónicas del recinto que las autoridades y arquitectos del olimpismo mundial les han construido para su breve estancia en Río de Janeiro y que según todas las informaciones pasará, luego de su uso inicial, a convertirse en una zona residencial de alto standing. Y es que dormir donde lo han hecho Usain Bolt o Michael Phelps tiene que tener sus plusvalías.


Bueno, nunca se sabrá a ciencia cierta donde han dormido estos campeones porque cualquiera pasa estos controles para averiguarlo, pero por ahí habrán estado, claro que sí.


Seguro que ya habrá más de una tesis doctoral cum laude dedicada a analizar la evolución de las villas olímpicas. Hace tres años, cuando estuve en Atenas me tocó pasar muchas veces por delante de la que hicieron allí para los famosos Juegos del centenario y el barrio daba más pena que otra cosa. No sé siquiera si conseguí parar el coche y hacer alguna foto porque todo era bastante deprimente. La de Barcelona sigue siendo recordada por una alameda de hierros retorcidos y una serie de bloques de disenny que repartió Bohigas entre sus seguidores. Pero esta de Río seguro que se les olvida pronto a los deportistas y críticos de arquitectura (¿qué he dicho? ¿críticos de arquitectura? ¿existe eso?) porque a menos que conviertan la nave del comedor en alguna iglesia adventista o...


o usen la rotonda de la esquina de abajo para una escultura manumental tipo iraní, en cuatro años no se acuerda nadie de tanto pensamiento arquitectónico acumulado.


Bueno, alguno que hizo la mili allí igual se acuerda, porque quién no se acuerda de lo largas que son las horas con la metralleta al sol.


Bloques y jardines (con vallas y soldados), esa parece ser la fórmula a tenor de las fotografías repartidas por la organización y la prensa.


El reparto de las delegaciones por los bloques también tuvo que tener su aquel. Cuando vieron lo chapuceros que eran los acabados interiores, la delegación de Australia (ese país tan lejano del que te enteras que existe por las olimpiadas) amenazaron con irse a algún hotel y dejarse de Villa Olímpica (¿seguro que Bolt y Phelps no harían lo mismo....?), pero cuando al fin se instalaron en el bloque de la izquierda estuvieron a punto de eclipsar a los alemanes que llenaron de banderas el bloque del centro.


Pero como es bien sabido, en Cascotes siempre nos pasa que cuando vamos a buscar una cosa encontramos otra. Y hete aquí que por aquello de poner la villa olímpica en el mapa, aparte de descubrir el lago de Jacarepaguá, encontramos una urbanización situada entre el propio lago y la playa o barra de Tijuca que está llamada a cambiar los patrones del urbanismo mundial.


Lo he llamado el "urbanismo wave", que suena a guay pero más en serio, y es que parece tan prometedor que estoy seguro de que en cuanto vuelva a hincharse la burbuja inmobiliaria por aquí va a haber tortas por hacer así nuestras villas de acosados.


Y si no les da por ahí, los urbanistas siempre tendrán a mano el modelo villa olímpica, claro está...:



...donde dormir como unos campeones (qué bonitas colchas, por cierto):


Ah, y por si no os dormís ahí va un chiste: ¿sabéis como se llama esa autopista que corta el acceso de la villa Olímpica al lago de Jacarepaguá y que parece ir a otras urbanizaciones modelo villa olímpica? Pues Avenida Salvador Allende.... ¡Toma del frasco! Buenas noches. 

jueves, 19 de noviembre de 2015

357. PORTZAMPARC



Santo cielo, qué Cascote. Es un edificio que no necesita hundirse para convertirse en cascotes. Pareciera como si los hombres se hubieran empequeñecido tanto que ahora fuesen hormigas que habitaran en los espacios de las ruinas de la arquitectura. Tírense unos palos y unos trozos de hormigón al suelo y llámenlo Museo de las Artes de Río de Janeiro.


Sorpresa me llevo cuando descubro que es del tal Portzamparc, convertido en todos estos años de mi alejamiento de la arquiteculo (abreviatura óptima de la arquite-cturaespectá-culo) en uno de tantos prestigiosísimos arquitectos aspirantes al Pritzker o similar.


Conocí a Portzamparc hace muchos años cuando aún viajaba para ver lo que aún pensaba que era  arquitectura. Visité a comienzos de los noventa La Villete, y como por aquellos años empezaba a dedicarme al ejercicio de la música no vi con malos ojos el enorme artefacto blanco al estilo de los "five" que había levantado aquel arquitecto de apellido tan complicado.


Tenía hasta cara de bueno el hombre. Años después cuando le perdí de vista y me dejé crecer un poco el pelo, un amigo me decía con sarcasmo que parecía yo un arquitecto francés (!!). Al ver este retrato de Portzamparc me pregunto si era él al que tendría en mente.


De aquellos inciertos años llenos de cuitas supe también que Pontzamparc había contribuido al festival de arquiteculo de Lille con esa enorme caja de zapatos para botas altas pintada de verde (ay, ahora me acuerdo que este verano del 2015 estuve en Lille viendo estos paratos y que aún tengo las fotos que hice para Cascotes perdidas en alguna carpeta).


Pero mientras le perdí de vista, mira qué cosas dio en hacer el hombrecito de París.


Qué barbaridades, dios mío. Y sin apenas despeinarse.


Descubro ahora que el amigo Zeballos del moleskine arquitectónico, dedicó un post al conservatorio de la Villete y me marravillo de lo ciego que estuve cuando lo visité.


Cosa más fea, cursi, desolada y caprichosa. Recuerdo que cuando empezamos a estudiar arquitectura hacíamos croquis igual de chalados y como nos daba vergüenza que nos llamaran "formalistas" (era como un insulto) acabábamos escondiéndolos o tirándolos a la papelera.


Pues mira por dónde que es eso lo que ha triunfado. Los papeles de la papelera....