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martes, 5 de octubre de 2010

155. BANCOS DE ARQUITECTO

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¿Se acuerdan de la plaza de Anguciana? La tienen a nueve cascotes de distancia, en el 146. Vuelvo a ella porque cuando hice aquellas fotos, la plaza no estaba acabada y los arquitectos no habían puesto aún los bancos. En el mes de julio y presta ya a su inauguración, volví por allí y vi que todavía la podían empeorar. Por muy malo que sea un diseño urbano, un arquitecto siempre lo puede empeorar. Y amén de las farolas o las fuentes, los bancos parecen ser su pieza preferida. Otro día les pongo el de la calle Bretón de los Herreros en Logroño, que lo han hecho curvo, supongo que para recordar esa otra gran proeza arquitectónica de la Gran Vía, la de curvar la calzada. Pero el banco preferido de los arquitectos parece que es largo y haciendo diagonales.

El que han puesto delante de la casa de mis padres (foto de arriba) hace mucho juego con el despiece y pendientes del suelo, y crea un delicioso corralito para impedir que ningún coche se acerque a la fachada, no sea que la vayan a estropear. Desde la puerta de casa se ve así de bonito:



Dirán que es manía persecutoria, pero no. Miren al fondo de la foto, en lo que era el espacio de acceso a la iglesia, por donde iba la gente o salían las procesiones con cierto orden y sosiego. Pues como quien no quiere la cosa, allí había que poner otro banco en diagonal. Para entorpecer un poco, vaya. O para que se notase la mano del arquitecto.





Y este es el feliz encaje de la geometría del banco con los humildes soportales de la plaza:



Eso que ven ahí dentro es una fuentecita, objeto de culto y diseño también de los arquitectos urbanizadores. Hay otra también en el triangulito de delante de mi casa. En la foto de arriba no se ve tan clara.

En la plazoleta de la casa de la vieja panadería, justo debajo del castillo han puesto otro banco en diagonal jodiendo completamente el pequeño espacio, pero no le hice foto. Ya la haré otro día. Y como va de bancos y no de despieces del suelo ni de la iluminación de abajo arriba, no les cuento más pero... bueno, no puedo evitar ponerles cómo ha quedado el suelo en la entrada de la plaza desde la carretera. Una monada, una monada. Tanto que, mira, ahí no hace falta ni siquiera un banco para embellecer el lugar.


Me juego doble contra sencillo a que los del COAR le dan un premio de Arquitectura en la siguiente Bienal.


miércoles, 16 de junio de 2010

146. PLAZA DE ANGUCIANA, La Rioja, España

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Aún no se han terminado las obras pero tras la visita y las fotos que hice ayer ya puedo asegurar que se trata de un enorme Cascote, un tremendo y doloroso Cascote, sobre todo para mí porque ha caído en el corazón de mi pueblo y a los pies de mi casa.

Cuando el tronco del LHD se fue completando y empezó a dar ramas, una de ellas fue la de este blog de Cascotes, lugar de chanzas y poco argumento; pero otra rama, muy distinta, fue ANGUCIANA, un blog dedicado a observar con cariño las casas y calles de mi pueblo por si pudiera encontrar en ellas ese paraíso perdido que la arquitectura de los arquitectos se empeña en arruinar, y ya de paso, una forma menos ácida de escribir.

De poner este Cascote en el blog de ANGUCIANA creo que lo arruinaría para siempre, es decir, que acabaría con la ilusión de que el pueblo es el último reducto de la inocencia y la espontaneidad, de lo orgánico y atemporal Y eso sería mucho más doloroso para mí que la realidad de la horrible arquitectura de su nueva plaza, obra insigne de los jóvenes arquitectos Jesús Alfaro y Ana Hurtado.



La gran responsabilidad del Ayuntamiento que ha aceptado este proyecto y contratado sus obras consiste en haberse sumado a la fiesta del despilfarro general de las Administraciones Públicas con la disculpa de que era la Comunidad Autónoma la que nos daba buena parte del millón de euros en que se presupuestó. Pero como este no es un blog político, y como mi pueblo es tan pequeño que a pesar de nuestras naturales diferencias, nos conocemos y queremos todos casi como si fuéramos una gran familia, a nivel social prefiero decir que lo que ha pasado con la nueva plaza es parte de la pesadilla nacional de este Estado errático de Autonomías y clientelismo democrático.

Pero a nivel arquitectónico no. Ahí sí que no puedo callar. Sobre eso sí que necesito gritar. Aunque en este orden de cosas (en el orden de este blog) casi prefiero reírme de mi destino, pues tras haber criticado con cariño la pretenciosa y torpe arquitectura de la plaza del Espolón de Logroño (A CORAZON ABIERTO y EL MURMULLO DE LAS PIEDRAS ) y tras reírme por no llorar durante los años siguientes de los Cascotes de Arquitectura que van cayendo por aquí y por allá, supongo que me había ganado a pulso que un Cascote enorme de losas de granito, gruesos adoquines y altos farolones (esta vez de tipo parking en vez de fernandinos, que no sé qué es peor) me cayera sobre la cabeza, me pillara los pies, y me abriera el corazón.





(segunda parte en Cascotes 155)