álbum de edificios que hacen daño a la vista, a la razón, a la ciudad, o a todos juntos, y en especial a la arquitectura entendida como disciplina geométrica, racionalidad constructiva, orden, contextualización y urbanidad.
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sábado, 5 de mayo de 2018
viernes, 20 de abril de 2018
470. HOTEL VIURA, Villabuena de Alava
Si vieron el post anterior, se habrán preguntando qué hacía yo pasando por Baños de Ebro y poniéndome serio. Pues nada, que iba a Villabuena a ver el Hotel Viura y hacer unas fotos. Bueno, en realidad no iba a eso, de verdad, solo iba a dar un paseo y ver las casas solariegas del pueblo. Pero la deformación profesional es lo que tiene. De hecho ni me acordaba de que en Villabuena de Alava, (ahora llamada Eskuernaga) estaba el famoso Hotel Viura.
Ya puestos y para documentar mejor mi visita hice un sencillo recorrido circular empezando por arriba (veníamos de paseo por Los Pinos Kalea).
Los Pinos Kalea confluye con Colina Kalea (Kalea es calle en vascuence) donde vemos que se mezclan varios estilos arquitectónicos (como lenguas), aunque no sabemos bien si en contraste o en armonía.
Llegando a la iglesa nos sorprende el curioso juego de columnas y farolas. Les juro que yo no coloqué los coches para que me quedara esta fotaza.
Al girar hacia la izquierda tomamos conciencia de que las farolas establecen algo así como un puente entre tradición y modernidad.
Aunque hablando de puentes, allá vamos. Bajamos hacia el río y lo encontramos algo retocado por las nuevas pasarelas y el mobiliario urbano.
No me pregunten por qué las sillas fijadas al suelo dan la espalda tanto a la tradición como a la modernidad pues hasta dan la espalda al puente.
Lógicamente no se sienta nadie en ellas, pero lo que sí conseguimos ver es a gente viva y de verdad subiendo por no se sabe dónde hacia el hotel. Valor.
Tomamos aire y cogemos perspectiva.
Dicen que el New York Times dice que es el segundo hotel mejor del mundo entre viñedos. Lo he leído en la web del Hotel. No me lo invento.
El río sigue su curso, y las sillas fijas para la contemplación, pues también:
La última foto que les pongo es la de despedida. Aunque en el siguiente post prometo llevarles de nuevo a Villabuena de Alava. Porque cuando la Arquitectura de Exito llega a un pueblo, ya van a ver que no lo abandona tan fácilmente.
viernes, 16 de agosto de 2013
252. PANTICOSA RESORT. TOCANDO EL CIELO
Empecemos por la jartística rotonda en la que una gran montaña se ha desmaterializado para que si no tocar, podamos ver el cielo, dejando tan solo unos pedruscos en la base como recuerdo de su jlorioso pasado. Ahhhhh.
Y abierta la boca ya, acongojémonos con el cartel que avisa a continuación del siempre peliagudo asunto del aparcamiento:
¡Cómo debe de estar la cosa de gente por ahí arriba para tener completo un parking que desconocíamos! ¡Menudo exitazo turístico! Menos mal que en el "P balneario" aún hay sitio, uff, con lo que cuesta llegar hasta allí.
Claro que..., cuando llegamos a la altura del "P embotelladora", nos encontramos esto:
Ja ja ja ja ja, ¿completo? ja ja ja ja. Más bien parece que está incompleto, ja ja ja ja. A ver si lo entiendo: alguna mente privilegiada de las que han ido a Suiza de turismo (o a guardar dinero) pensó que estaría bueno cobrar a los montañeros y domingueros por subir a Panticosa (Pandicosa en aragonés /v. mapa en sPyP) y se pusieron a hacer este jran parking poco antes de que la crisis cayera sobre nuestras cabezas. Ah ah ah. Qué bonito monumento, digo..., Cascote.
El caso es que el tema este del parking lo llevan a mal traer porque cuando llegas por fin al balnerario encuentras prohibiciones por aquí y por allá, polvorientos lugares donde acaso poder dejar el coche sin seguridad de que no te caerá una multa y finalmente unos mazacotes de esos de hormigón con unas señales colgando que cierran el paso a una explanada en plan monada.
¿Monada? no, Moneada. Porque a poco que hayas leído los suplementos dominicales de los escuperiódicos españoles, ya sabes que la mano de Moneo y cía estuvo aquí.
¿Pensaron los próceres aragoneses y magnates de las aguas termales en la tierna hija a una nariz pegada del pritzker Moneo para dar relumbrón a su perdido balneario, o fue que realmente pensaron en el pritzker, y que éste, tan cargado de trabajo y ocupaciones puso disculpas y le pasó el proyecto a su retoño asegurándoles que lo iba a hacer tan bien o mejor que él? Apueste cada cual por lo que quiera y dejemos la infestigación a algún escuperiodista con ganas de Pullitzer.
Porque fuera como fuese, lo importante es que la arquitectura siga siendo, como dicen las Historias de Moneo, un asunto de contextualismo, es dicir, de negación de la artisticidad del arquitecto en beneficio del lugar.
Sólo así se explica la discreción del chirlo central de los baños, pieza escultórica de singular factura (no sólo por lo que a los euros se refiere) y que en su inmaterialidad casi nos recuerda a la escultura de la rotonda por la que habíamos pasado carretera arriba con el lío de los parkings.
Pero como la desmaterialización de la arquitectura y la discreción del jArtista es más imposible que lo de hacer pasar a un camello por el ojo de una aguja, los problemas de verdad vienen y van cuando se relacionan unas arquitecturas y otras, sean estas de las manos de los mismos Moneo, sean de la vieja materialidad, o sea en su encuentro con la montaña que ya estaba allí. Es decir, del famoso contextualismo moneano que tanto respeto dice tener por el lugar.
Seguramente y por culpa de la crisis, tiempo les ha faltado a los Moneos de tirar algunas de las viejas piezas del balneario para que todo les encajara a la perfección:
Así que asustado por la ruina nos acercamos al rincón del viejo refugio montañero llamado casa de piedra a ver si todavía estaba en pié:
Uff, menos mal, a simple vista parece que los próceres, magnates y Moneos no lo han tocado... pero... ahhhh, justo a la izquierda del mismo, pasada la terraza que vemos en la foto nos encontramos con todo esto:
Bajando de los Ibones Azules le preguntamos a un montañero aragonés si sabía el destino de estos barracones que se habían quedado parados por la crisis y nos respondió con sorna que iban a ser apartamentos para pijos.
Y por supuesto, para todas las autoridades aragonesas que bajo el eslogan de "tocar el cielo" tanto hacen por emfellecer la montaña pirenáica y sus emblemáticos lugares.
Etiquetas:
baños,
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Rafael Moneo,
rotondismo artístico
Ubicación:
22650 Baños de Panticosa, Huesca, España
miércoles, 15 de mayo de 2013
244. EL KURSAAL DE SAN SEBASTIAN Y EL CONTEXTUALISMO ARQUITECTONICO
El artículo que traigo aquí lo escribí en año 2001 para la revista ARCHIPIELAGO que era un medio poco apropiado para la exposiciones arquitectónicas pues carecía de ilustraciones. Por ello lo republiqué en el número 69 de elhAll (abril 2003) antes de que esa pequeña hoja cultural se empezara a colgar en internet. Como sus razones siguen vigentes y no conviene que se olviden, lo vuelvo a trasladar a este medio de difusión para que puedan seguir siendo de utilidad.
Cuando se celebró
el concurso de proyectos (restringido y por invitación) del Kursaal en San
Sebastián para edificar un palacio de congresos en el solar de la desaparecida
casa de juegos, el lugar en cuestión era un pequeño triángulo de hormigón que
lindaba con el río, la calle y el mar.
El fallo del Jurado del concurso
premió un proyecto de arquitectura que consistía en la reducción o servicio
absoluto de todo un edificio a la ocurrencia de que la vocación de ese lugar
era albergar los grandes pedruscos de escolleras que se ponen para defender las
calles de las olas del mar.
En los dibujos y en la maqueta del proyecto ganador
(Arquitectura 283-84) se podía ver de un modo ciertamente escultórico cómo dos
grandes pedruscos de esa escollera adquirían casi el tamaño de una o dos
manzanas urbanas del ensanche, o si se quiere, cómo dos manzanas urbanas del
ensanche se transformaban en pedruscos para, ocupando el triángulo susodicho,
defender de la furia del mar la singular esquina.
A pesar de que mi respeto por la
arquitectura -como arte complejo y próximo a las riquezas de la vida- me hace
desconfiar de aquellos proyectos que para ganar más audiencia y publicidad en
los medios de comunicación de masas se simplifican hasta convertirse en
caricaturas de ideas ó en graciosas ocurrencias, confieso haber sentido en
aquel momento una cierta simpatía hacia el fallo del Jurado. Claro que, premiar
a Moneo era jugar sobre seguro porque el arquitecto de Tudela ya había
proporcionado por entonces unas cuantas imágenes novedosas de arquitectura para
la prensa dominical.
El paso de la prensa a la Historia
es en estos tiempos casi inmediato. Ahora bien, desde que la Historia del Arte
decretó que para entrar en sus páginas no sólo hay que tener un nombre sino un
movimiento artístico detrás, cuya denominación, a poder ser, ha de acabar en
-ismo, al autor del Proyecto del Kursaal se le ha venido buscando en los
últimos años un título de capítulo. Ante la evidente torpeza de sus exégetas
por encontrar uno, o acaso por la indiscriminada cantidad de eufemismos que
escupe el más incensario de todos ellos, el propio interesado hubo de
intervenir en los trabajos, publicando un artículo (“Paradigmas”, rev.
Arquitectura Viva n. 66) en el que proponía que se le denominara el compacto.
La palabra compactismo, sin embargo,
no le debió gustar a la Historia ó, quien sabe, quizás era un término ya
registrado, así que el otro día me enteré a través de unos alumnos que ya se
les enseñaba el nombre de Moneo dentro de un capítulo de Historia de la
Arquitectura Contemporánea (Historia y Contemporáneo son dos términos que
chirrían, pero vamos a dejar ahora eso) titulado el contextualismo. Es fácil imaginar que el premiadísimo edificio del
Kursaal ilustre para siempre el término en cuestión..., claro que..., ¿con qué
foto?, ¿con la del proyecto que premió el Jurado o con la del edificio ya
construido?
Durante los años que mediaron entre
lo uno y lo otro, los medios de comunicación dieron también noticias de que el
socialista Odón Elorza había conseguido en Madrid una importante partida
económica para construir un dique de unos doscientos metros de longitud que
alargase la desembocadura del río Urumea y hacer así que la exigua playa de
Gros se ensanchara y llegase hasta el mismo dique (si alguien tiene a mano una
Guía turística de España, tipo Anaya o Michelín, editada antes de 1990 puede
echar un vistazo para ver cómo era el lugar).
El dique se realizó después de
fallado el Concurso y antes de que hubieran empezado las obras del Kursaal. Una
vez construido el dique, el solar en cuestión ya no lindaba con la calle, el
río y el mar, sino con la calle, el río y una gran playa creada tras el dique.
El edificio que iba a parecerse a unos pedruscos y que fue bautizado
popularmente como los “cubos de Moneo” no tenía ya el más mínimo sentido, pero
el proyecto no se cambió en lo sustancial y se construyó finalmente, eso sí,
dentro de la torpeza decorativa y de proporciones tan habituales en su autor
(uno de los cubos se estiró tanto que es incomprensible como aún se le pueda
denominar así).
Durante el año dos mil y la
primavera del dos mil uno, el edificio del Kursaal ha recibido los galardones
más prestigiosos de arquitectura que se puedan dar a un edificio en el ámbito
español y hasta europeo: FAD, Mies van der Rohe y la Bienal.
Resulta en sobremanera sorprendente
que ninguno de los miembros de los múltiples jurados que han dado tales
premios, o ninguno de los innumerables “críticos” (por llamarles de alguna
forma) que han celebrado una y otra vez el edificio de el Kursaal, hayan
reparado que el cambio de condiciones del lugar pudiera afectar a la ocurrencia
sobre la que había sido concebido. Es comprensible que a la prensa de las
imágenes le importe un bledo que la arquitectura pertenezca a un lugar concreto
porque para ella lo único importante es que las imágenes de la arquitectura
estén en sus papeles couché; y es fácil suponer que los arquitectos y críticos
de los jurados de los grandes premios de arquitectura estén todos beodos de
viajes, comilonas y contactos sociales a gran altura. Pero puestos a pensar en la Historia de la
Arquitectura y en lo que le pueda quedar a esta rama del saber de razón ó
dignidad, es de esperar que no sea aceptada nunca la foto del Kursaal como
ilustración del contextualismo si por
ello hay que entender una actitud de atención, inspiración y respeto hacia el
lugar en que se construye.
Ubicación:
San Sebastián, Guipúzcoa, España
lunes, 11 de abril de 2011
183. EL CASCOTZKER 2011 APUESTA POR PORTUGAL
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No todo es ruina en nuestro país vecino -como podría pensarse después de que en la última semana pidiera el rescate económico a la UE. Si en la pela van mal y en perspectivas peor, en el plano mediático y cultural la concesión del premio Cascotzker 2011 a su segundo arquitecto después de Siza ha supuesto un golpe de aire fresco para el país.
Como cualquier lector medio sabe, el Cascotzker es el equivalente en arquitectura a los premios Nobel -porque como también cualquier lector medio sabe, en materia de arquitectura los Nobel se hicieron los suecos. También cualquier lector medio sabe que el Cascotzker lo da un un prestigioso Jurado de arquitectos expertos entre los que tiene que haber muchos premiados Cascotzker en ediciones anteriores, lo cual garantiza que nunca se lo den a nada que no sea raro.
Viendo la casa de arriba, nadie pondrá en duda que el Cascotzker de este año ha sido tan justo como el de todos los años pasados. "Cuando el director de cine Manoel de Oliveira me encargó esta casa me acordé de Le Corbusier -declaró el arquitecto galardonado-, y pensé en transformar la famosa máquina de habitar en una máquina de filmar, inspirado en que ahora los protectores de los objetivos ya no tienen que ser necesariamente redondos".
"Para el proyecto de la casa del futbolista Cristiano Ronaldo que vemos justo aquí, -nos explica en exclusiva Mouro de Souta-, también pensé en la proyección de su carrera y aunque aún estaba en el Inter, la pinté de blanco. Esa anticipación mía ha debido de influir mucho en el Jurado".
Preguntado si en algún momento de su carrera pensó en la sostenibilidad, el discípulo de Siza no lo duda ni un instante y saca de entre sus carpetas esta imagen de casa en ladera, que se sostiene perfectamente a pesar de los juramentos del tipo que corta el césped:
Acusado de monotonía en el uso del color y de las formas, Mauro de Suota volvió a meter la mano en la carpeta y nos mostró este Museo que ya habíamos visto en proyecto y nunca imaginamos que nadie se atreviera a construir. "Aproveché un excedente de pintura roja en una fábrica de Lisboa y el hormigón que nos sobró de las obras de los estadios del Mundial de fútbol, pero ni aún así conseguí frenar la caída en picado de nuestra economía".
Miren sin embargo qué bien quedo en la fotos publicitarias en blanco y negro donde la pintura roja no se nota nada. ¡Si me parezco a Imhotep!:
Siendo el Cascotzker un premio global, el Jurado también reconoció la meritoria labor de "contextualización" llevada a cabo por Tauro de Souma en este rascacielos de Oporto que bien podría estar en cualquier PAU madrileño, o en la misma Castellana, si se tercia:
Por cierto, el alcalde Ruiz Gallardón ha dicho que si gana las siguientes elecciones piensa encargarle algo al reciente premio Cascotzker y hasta hermanarse con alguna ciudad lusitana siempre y cuando hablen despacio para que se les entienda y cobren a la altura de su crisis.
Los candidatos a la alcaldía de Ponferrada sin embargo, han demostrado cierto escepticismo hacia el premiado: "en las casas no digo que lo haga mal -comento el aspirante a la alcaldía por el SOPEZ-, pero en las torres le llevamos siglos de ventaja".
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Etiquetas:
contextualismo,
Eduardo Souto de Moura,
Portugal,
Pritzker
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