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sábado, 15 de octubre de 2022

CENTRO CULTURAL DE REYNOSA

 



Cuando vi esta foto del Centro Cultural de Reynosa, ciudad en la frontera con Texas del estado mejicano de Taumalipa, me vino al recuerdo aquel bloque de Rafael Aburto de 1966 que un día me deslumbró al pasar inadvertidamente por una calle de Neguri:


Pero no, no es lo mismo. A Rafael Aburto le dediqué con todo respeto un Cascote en el que no mencioné esta pequeña travesura. Pero ya ven que si no se atajan las travesuras, con el tiempo devienen en horrores:


Y ante tamaño esperpento, no solo nadie dice nada sino que todo el mundo lo tiene por una maravilla. 


Su creador, Eduardo Terrazas, se da un aire de "artista", como no podía ser menos, pero lo cierto es que en su campo lo fue. Investigo un poco y resulta que fue co-creador de algo que también admiré mucho en su día: el logotipo de los Juegos Olímpicos del 68 en México:


Digo co-creador porque en los artículos que encuentro por internet aparece como obra compartida con el diseñador norteamericano Lance Wyman y con el arquitecto mejicano Pedro Ramírez Vázquez (!!!!) (ahhh, ahhh, ahhh, aaaaa... quien acabamos de ver haciendo otro centro cultural no hace muchos cascotes en la misma frontera entre México y Estados Unidos, concretamente en Tijuana).


Yo hubiera perdonado estas travesuras con los coloriines o estos trasvases de disciplina entre el diseño gráfico y la arquitectura si no fuera porque lo más importante de un buen edificio es su carácter urbano, es decir, su impronta o relevancia en hacer ciudad. Así que me voy a Reynosa a ver el Centro Cultural del vetusto Terrazas (Guadalajara 1936) y me lo encuentro en una orilla del Lago Escondido en el extremo suroeste de la ciudad.


Desde el aire no se ven los colorines, pero lo que sí se ve muy bien es el carácter suburbano de la inmensa parcela ahora destinada a cultura, que recientemente se ha visto complementado por un Centro de Convenciones, y una denominación global de Parque Ecológico (como no podía ser menos).


Y eso ya no lo perdono. Solo hay que bajar a nivel de tierra y ver la entrada al Parque Ecológico, y la escena o diálogo "cultural" que protagonizan el Centro de Convenciones grisáceo y el Centro Cultural de colorines en el vasto espacio intermedio. Si la arquitectura era el arte de hacer ciudad, esto son Cascotes de tamaño manumental. 


Sobre todo si vemos la tercera pieza del conjunto (todo sea por rentabilizar el gran parking compartido) situada a la derecha de la entrada principal: un Centro destinado a salvar el planeta pero... a condenar definitivamente lo que entendíamos por arquitectura y ciudad. 


Pobre México. No me extraña que renieguen de la Hispanidad y tiren las estatuas de Colón.  


lunes, 26 de septiembre de 2022

COMO UN LIBRO ABIERTO

 


Aunque parezca un libro abierto...


... en realidad es un biblioteca...


... ubicada en un biblioparque 


Como era ver para no creer, me fui para allí con Google Street View...


... y era cierto. Incluso más: ¡tenía también un biblioaparcamiento!

Todos estos nuevos conceptos de la arquitectura (y de los libros) están en Saltillo, estado de Coahuila de Zaragoza, México. 


lunes, 12 de septiembre de 2022

PALEOCASCOTES

 


En una de mis pequeñas (y casi imperceptibles) Lecciones de Diseño (la 94), decía yo que a la luz de los cascotes de finales del XX había que replantearse las hagiografías de Kauffman sobre los tres famosos arquitectos revolucionarios franceses. Item más si como me ha pasado hoy, descubro que un muy respetable arquitecto mejicano, don Pedro Ramírez Vázquez (1919-2017)...


...autor nada menos que del Museo Antropológico del DF, echó un borrón en su curriculum cuando en 1982 hizo un Boullée en Tijuana como Centro Cultural. 


Una de dos, o es un cenotafio (tumba, mausoleo) de la Cultura (es decir, una broma estupenda), o vista la deriva de la Arquitectura, es un recordatorio de los paleocascotes de Boullée. Los edificios de alrededor son ampliaciones posteriores, que ya se sabe que la Cultura, aunque muerta y enterrada no para de crecer. 

Dicho esto, aclaro que lo de respetable lo decía sobre todo por el oficio que demostró en la construcción de grandes estadios y por lo elegante que sale en la foto de la wikipedia, porque...,, ejem, su Basílica de Guadalupe bien podría ocupar un prestigioso lugar en la cascotil deriva conjunta de la Arquitectura y la Santa Madre Iglesia (asunto en el que no he entrado aquí con la extensión que debiera).   




sábado, 11 de julio de 2009

118. GUADALAJARA, Jalisco, México. Templo de la Luz del Mundo.

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En la fotografía parece poca cosa pero en la realidad, el edificio se eleva de forma notoria sobre el magma horizontal de la zona oriental de la ciudad de Guadalajara, (Jalisco), llamando la atención urbana y moviéndome a mí, cómo no, a la curiosidad.

Tras haber visitado el verano anterior en Polonia algunos de los monstruos modernos que la iglesia católica había construido bajo el influjo del papa polaco, y a sabiendas de que la religiosidad mexicana es proclive al kitsch y a los grandes eventos, pensé que podía tratarse de un templo católico más, pero mi sorpresa fue descubrir que era obra de una secta de la que nada sabía.




En viajes posteriores he visto cosas igual de estrambóticas en Estados Unidos o Brasil, lo que me hace pensar que con casi toda la arquitectura religiosa occidental de finales del XX (por no hablar del lado musulmán con sus mezquitas arcaizantes) se podrían llenar miles de páginas del gran libro de los Cascotes.



El templo de Guadalajara nos puede llevar a recordar el episodio histórico del gótico, es decir, el de una arquitectura a la que el imaginario religioso le llevó a perder las formas y las proporciones clásicas. Y con ello, a entender también el gran rechazo que el Renacimiento mostró sobre el gótico, -un rechazo que siempre nos pareció excesivo siglos después, considerando no sólo la belleza formal y la emoción que suscitan, sino sobre todo los indudables logros en la racionalidad constructiva, los avances de la ingeniera en piedra y la riqueza de los elementos compositivos de las grandes catedrales.

Pero obviamente los tiempos y circunstancias son bien diferentes. A finales de siglo XX las distintas religiones y sectas, con sus distintos imaginarios, tienen capacidad económica suficiente para elevar templos de gran impacto urbano, pero la arquitectura que se ha de construir sobre tan inestables cimientos e inspiraciones, tiene ya tal empanada, que el resultado no puede ser sino cascote tras cascote.



Sin ir más lejos y en el caso que nos ocupa, gracias a un banco de hierro que adorna la plaza donde se levanta este templo, se puede ver el dibujo de otro templo de la misma iglesia, que con la ayuda de google earth descubrimos en el borde oriental de la misma ciudad y que, mira por donde, hasta está dibujado en sketch up.





Creo que no es necesario comentario tipológico o estético alguno ¿verdad? Y es que, sinceramente, Cascotes prefiere buscar culpables en los grandes artistas arquitectos o en la cara dura teórica de sus teóricos escribientes, antes que en la religiosidad popular.

En todo caso, si miramos ahora en el mapa de google la zona donde se ubica el primero de estos dos templos, podemos apreciar que su influjo ha configurado también la trama urbana en el radio de varias manzanas y que la arquitectura de formas caprichosas o descontroladas ha afectado también a su entorno.




Claro que, volviendo los ojos a la historia, eso no es ya cosa del gótico, sino del barroco.