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viernes, 29 de enero de 2010

130. ELHALL. PUBLICACION DEL COAR Y LA FCAR

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Ya me da un poco de pena ver en ruina y lleno de ratas lo que fue creación mía, pero qué le vamos a hacer, lo que es cascote es cascote y su lugar es éste.

El editorial con que vuelve a salir aquella modesta publicación que inventé allá por 1995, y con la que intenté sacar del letargo del pensamiento al Colegio de Arquitectos de La Rioja, es tan miserable, que el Anónimo redactor de la misma, y la ristra de colaboradores que van detrás, se me aparecen como aquella triste cadena de la escena final del Séptimo Sello de Bergman.



El Anónimo redactor que dice “no a los personalismos” no puede ser otro que el tipo de la guadaña, claro, el inefable Domingo García Pozuelo, pero en la desgraciada cadena de la muerte hay nombres muy nombrados, ay, como el del inventariador José Miguel León que la encabeza, el galardonado cura Cuadra que espero les bendiga a todos, el filósofo Larrañeta, el tecnócrata Samaniego, el advenedizo Fernando García, la risueña Irene FBayo, el psocialista Prieto, el chistoso del urbanismo Araquistain, los desconocidos Monfort y Loira...y ¡ay, ay!, también está en ella el amigo Ruiz Marrodán, pobre hombre, al que habrán pillado al traspié como cuando le hicieron Decano.

Eso sí, todos envueltos en el papel inicial, en el formato genuino, y con la bendición de la Fundación y sus nuevos patronos, que si las noticias no me fallan (el cajetín se guarda mucho de decir sus nombres) son el cura Cuadra (otra vez), Gaspar Aragón y Javier Martínez Mancho. (Gaspar, ya te vale: espero que esta vez no me vengas con monsergas de buenismo personal)

¿Pena? ¿Destino? ¿Tristeza de la condición humana y del lamentable estado al que han llegado los profesionales de la arquitectura?

Dice Domingo en su anónimo editorial que era muy necesario sacar de nuevo Elhall ante un futuro profesional tan oscuro y con unas estructuras de la organización profesional bajo sospecha. Hombre, si es para mostrar la oscuridad y los indicios de las sospechas, no cabe duda que han dado en el clavo: porque ese Hall está plenamente lleno del espíritu de la ruina que denuncia el inventariador desde su primera página.

Yo no celebro los Cascotes, sino que los recojo. Qué le vamos a hacer. Con harto dolor y pena tengo que poner hoy Elhall aquí. Pero por ser positivos, cuando menos quedará claro, que aquel innombrado autor de “fuego amigo” y “crítico desaforado” que convertía esta tierra en “lugar de riesgo” con aquel modesto ElhAll, ya no es sino un humilde barrendero. Maledicente, eso sí, pero ya sólo faltaba que a los barrenderos no nos dejasen jurar.


lunes, 9 de noviembre de 2009

121. SUPERESTRUCTURAS DE INFRADISEÑO

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En diciembre del 2003 publiqué en elhAll n76 uno de mis artículos más novedosos en cuanto a crítica arquitectónica y urbana por cuanto no se dirigía contra el diseño de los edificio sino el de las infraestructuras. Creo que algún tiempo después rehice el texto para su publicación en la desaparecida revista Archipiélago, pero no lo encuentro ahora en su versión digital. Como el paisaje urbano y periurbano se sigue haciendo añicos (cascotes) a pasos agigantados por el pésimo diseño de las infraestructuras, lo rescato en este blog para que esté accesible vía internet. Es un texto para papel, es decir, algo más largo de lo que acostumbro a escribir para los blogs, pero espero que se pueda seguir hasta el final sin mayor dificultad. Completo la documentación con dos imágenes más tomadas de google earth: la del nudo de la Estrella, del que tanto se habla en este artículo, y la de la obra ya construida de la variante de Tirgo conforme al proyecto presentado en su día en la prensa, que lo motivó.

La forma de la ciudad, y hasta la del territorio son, cada vez en mayor medida, las propias formas de las infraestructuras del tráfico rodado, pues dado el tamaño cada vez mayor de éstas y su prioridad en la jerarquía funcional de la ciudad o del territorio, hace tiempo que los puentes, autovías, circunvalaciones, cruces, señalizaciones, rotondas etc. etc. han dejado de ser meras “infra” estructuras para convertirse en verdaderas “super” estructuras formales configuradoras del paisaje urbano.

Sorprende por tanto la poca atención que la sociedad en general o la crítica arquitectónica y artística en particular les dedican en cuanto a su diseño, como si por el hecho de que fueran estrictamente “funcionales” no estuvieran abiertas a la creación formal, o por el hecho de que por ser profesionalmente competencia de los ingenieros quedasen al margen de la cultura del proyecto. Una cultura que, -me adelanto a señalar-, no debemos creer que tiene que ver solamente con los aspectos estéticos del proyecto sino, tal y como voy a tratar de demostrar en el presente artículo revisando algunas obras reciente en Logroño y La Rioja, con la propia resolución de los problemas funcionales.

La cultura del proyecto, es decir, la de la creación humana que se formula como respuesta a un programa de necesidades y que se constituye en base a una serie de propuestas que inmediatamente entran en un proceso de ajuste, desarrollo y debate interno, entre otras cosas porque la propia propuesta formal se dialectiza de inmediato con el programa de necesidades previo, es una cultura que, hay que decirlo con la mayor tristeza, parece que solo es patrimonio de la disciplina de la arquitectura, y por supuesto, no de toda, sino de una muy pequeña parte de ésta (y por supuesto, para nada de esa arquitectura de las revistas de moda que procede con las mismas estrategias que las obras de la ingeniería). Cierto es que la mayor parte de la producción arquitectónica de nuestros días no difiere en sus procesos de la ingeniería más alejada de la cultura del proyecto pero, como digo, la esencia de la cultura del proyecto no hay que ir a buscarla en los arquitectos de relumbrón (auténticos maestros de la ingeniería de las relaciones con los mass media) sino en los pequeños actos que, cada arquitecto que no haya olvidado lo que se le enseñó en la escuela, pone en práctica de tanto en tanto en su cotidiano trabajo de creación.

Pero vamos con la simple aplicación del método del proyecto a algunas obras recientes de la ingeniería de calles y carreteras en nuestra provincia para ver hasta que punto se hace necesaria su aplicación.

Por ejemplo, y para empezar, analizaremos el caso del diseño de rotondas. Sería interesante para la historiografía local saber quien fue el político o el funcionario riojano que descubrió en algún viaje por Europa la utilidad de las rotondas en los cruces de calles y carreteras y el entusiasmo con que las aplicó en nuestra tierra, y no tanto para aplaudirle como para decirle que todo diseño que pretenda resolver un problema, no sólo posee una forma geométrica concreta, sino también unas determinadas proporciones que, de ser transgredidas, ya no sólo no resuelven el problema original sino que crean otros nuevos aún peores que los que pretendían solucionar.

Tal y como expuse en un viejo artículo sobre el transporte urbano (Ciudad y transporte, el caso de Logroño, rev. Archipiélago n. 15-16), la rotonda es un diseño estupendo que resuelve el cruce de carreteras según el lógico principio de que para dar fluidez a un cruce donde llegan muchos vehículos desde cuatro vías distintas, no hay más que ceder el paso al que ha llegado antes que tu. Un principio que se aplica en Nápoles sin necesidad de las rotondas, pero que franceses, alemanes o ingleses, parecen incapaces de entender sin una formula indicativa y organizadora de por medio. Esa fórmula, la rotonda, resuelve el problema de las prioridades cuando sus dimensiones tienen determinadas medidas, pero cuando esas medidas se sobrepasan, dando lugar a círculos gigantes con dos o más carriles, el problema no es que se solucione sino que se multiplica. La rotonda se convierte entonces en una nueva vía rápida de circulación para el que ha entrado en ella, con el consiguiente peligro para el que se quiere incorporar, así como una vía cortísima para quien quiera maniobrar entre carriles, viéndose forzado a cruzarlos en peligrosa diagonal. Y si a ello le añadimos unas barandillas que impiden la visibilidad desde ciertas vías cuando te acercas a la rotonda (como en la de circunvalación con república Argentina o con avenida de Madrid) o una jardinería de arbustos (en varios casos), o unos descentramientos de ejes que parece que la rotonda es tu propia vía (como en la rotonda de circunvalación con la carretera a la Estrella viniendo de Pamplona), hay que decir que la mayoría de las rotondas que se han construido (que no diseñado) durante los últimos veinte años en Logroño son un verdadero despropósito ante el que los arquitectos (o los que quieran debatir a fondo sobre los proyectos) no podemos quedarnos cruzados de brazos sin por lo menos alzar la voz.

Podría ser que los ingenieros dieran escasa importancia a las rotondas en cuanto a su diseño por ser para ellos poco menos que asuntillos sin importancia, y que todo su empeño se hubiera volcado en resolver cuestiones mayores como, por ejemplo, la gran trama de embarques y desembarques que plantea la gigantesca circunvalación con que trató de resolverse el conflictivo nudo de la estrella, pero si analizamos fríamente todo el lío de entradas y salidas de la circunvalación no ya sólo en ese cruce sino en los que le anteceden por el oeste, comprobaremos que la obra más cara de la historia de la Rioja ha sido también la más torpe en diseño y la más confusa en su resultado. Y es que después de un par de años en funcionamiento, los únicos que deben saber cómo se sale de Logroño hacia Zaragoza han de ser forzosamente los que no son de Logroño o los que no tienen sentido de la orientación; y los que acierten a entrar en Logroño por la rotonda y vía que tenían pensada, se han que sentir como si les hubiera tocado la lotería.

La razón de tal calamidad es plantear una circunvalación de alta velocidad en la que para evitar la coincidencia de entradas y salidas en cada tramo entre intersecciones, desde Alcampo hasta la Avenida de Madrid éstas se resuelven haciendo una de entrada y otra de salida, con el consiguiente lío y despiste para quien trate de maniobrar; y desde Avenida de Madrid hasta la carretera de la Estrella se duplican innecesariamente por arriba y por debajo, despistándote nuevamente. Llegando de Zaragoza todavía no he conseguido coger la Avenida de Lobete, aunque no desisto de ello y confío en que algún día lo logre, aunque entrando a Logroño desde la Estrella ya he desesperado de querer entrar por Lobete para ir directamente de un hospital a otro, y me doy por perdido.

Todas esas vueltas y revueltas en salidas y entradas que te obliga a hacer el pésimo diseño de la circunvalación ultrarrápida, no sólo supone un consumo de espacio impresionante (aunque se pinte de césped y se compute como nuevas zonas verdes de la ciudad....) sino que acaba por colapsar las entradas priorizadas, de modo que la rotonda de la circunvalación con Chile ya empieza a ofrecer notables atascos en varias de sus bocas.

De haberse estudiado un poco más a nivel de diseño ¡con todo el presupuesto que se le había destinado! (y ahora se me entenderá que no hablo de diseño de ornamentación y embellecimiento, sino de “diseño estrictamente funcional”) la homogeneidad de la trama urbana en su encuentro con la circunvalación, no se habría cometido tamaño desatino, pero ahí lo tenemos desorganizando a otra escala el trasiego de Logroño entre los tres hipermercados como si de una destartalada y nueva Gran Vía Juan Carlos I se tratara.

Por no extenderme mucho y acabar con las circunvalaciones, recientemente he visto publicado en el diario local la variante de Tirgo (reproduzco aquí la infografía) y conociendo de primera mano el tráfico de las vías de intersección no he podido sino echarme las manos a la cabeza una vez más ante la desproporción entre el problema y la solución.

En aras a la brevedad dejo sin comentar algunas obras cuya torpeza es tan manifiesta que no precisan más argumentos, como la reforma del Puente Madre con toda la fila de chupa chups a un lado, los peligrosísimos cortes a cuchillo de las cunetas de las carreteritas más estrechas a que nos tiene acostumbrados la Consejería de Obras Públicas con el estúpido argumento de que la vegetación se comería si no la calzada, por no hablar de un sinfín de cruces de entre los que el de Casalarreina ha sido tristemente célebre; y acabaré esta llamada de atención a la torpeza y estupidez del diseño de las infraestructuras con una mención especial para los dos últimos puentes “colgantes” “o cableados” (cabreantes, habría que decir más bien) de Logroño, el del Iregua y el de las Norias, profusa e ilustrativamente iluminados como si se tratase de los nuevos monumentos urbanos, y que según se puede ver aún en el primero y se pudo ver durante la construcción del segundo, todo el “cuelgue” no es más que un carísimo adornito (un “cuelgue” de los de canuto) con el que la ingeniería quiere salir en las revistas de la moda al lado de las grandes vedettes de la arquitectura. Dada la dimensión de los tableros y la economía de medios que toda arquitectura debe de intentar, es obvio que estos dos engendros han hecho del tercer puente sobre el Ebro, (justamente el que lleva al Carrefour para desdicha de los que le negaron la licencia en Logroño) una obra pública mucho más digna y sencilla, y por tanto, mucho más meritoria arquitectónicamente hablando.

Pero no nos rasguemos aún las vestiduras porque si faltas de disciplina de proyecto están las nuevas vías de la ciudad y el territorio, ¡que no podrá decirse de las superestructuras comerciales o “plazas” a las que nos llevan, en las que los ingenieros se las tienen que ver con cubiertas, fachadas, entradas y hasta decoración interior!... ¡ay! ¿no va a haber algún colaborador del hAll que abra con ellas una nueva colección de abandonados, o incluso de, “desamparados” de la arquitectura?





miércoles, 27 de mayo de 2009

114. VALENCIA, Museo de la Ilustración, Vázquez Consuegra



Ahora que me doy cuenta, lo único que ha cambiado desde que escribí este artículo para elhAll (septiembre del 2004) es el soporte. El papel se ha convertido desde entonces en el reducto de los privilegiados, los pringados, los que detentan el poder. Al publicarlo ahora en esta web llamada Cascotes creo que cobra un nuevo sentido. No sé cual, pero mis sensaciones son bien distintas. Ahora tengo la sensación de que el papel se ha desprestiagiado en los últimos cinco años tanto como la arquitectura en todo un siglo.

Esta es la LOCALIZACIÓN del edificio en cuestión.





CONSUEGRADO
por Juan Diez del Corral

Consuegra es un arquitecto consagrado. No hay más que leer las alabanzas de Vicente Verdú en el artículo que abre el catálogo de la exposición que ha ofrecido en septiembre el COAR o el exaltado panegírico que le dedica un tal Javier García-Solera (parece que arquitecto) en el artículo que lo cierra, para darse cuenta de que estamos ante un santo de la arquitectura contemporánea española. Por no hablar del brillante currículum vitae que se incluye en el mismo. Así lo debieron de entender los jóvenes arquitectos de nuestro colegio que casi llenaron su habitualmente semivacía sala de conferencias cuando el pasado 16 de septiembre el consuagrado bajó de los cielos del papel couché -y de sus letanías laudatorias- y vino a Logroño a contarnos sus milagros.

Confieso que es un espectáculo que me apasiona, uno de los mejores espectáculos que se puede contemplar en provincias: ver a los santos venderse a sí mismos como mercancías teológicas por las salas de pueblo. El impudor en aceptar la publicidad que le dan las exposiciones, artículos y presentaciones, resulta conmovedor; y el silencio del respetable ante la endeblez de sus discursos tiene más morbo que cualquier programa de la tele. Guardaba yo en el recuerdo la presencia primaveral en nuestra Escuela de Arte de esa viejecita llamada Bernardo Atxaga como el mejor espectáculo de este género en el presente año, hasta que el solemne discurso sobre el lugar, la arquitectura de cuerpo y mestizaje (?) de Vázquez Consuegra me ha puesto en duda sobre el number one de la temporada.

Lo peor de todo es que llevé a mi hija al espectáculo sin darme cuenta de que los jóvenes necesitan santos y referencias. La pobre se aburrió como una ostra ante lo vacío del discurso y salió hecha un lío entre la pose del artista y el descreimiento de su padre. Me sentí verdaderamente culpable del fregao en que la he metido. Con lo bien que se lo pasaría coleccionando hierbajos o piedrecitas de haberse puesto a estudiar botánica o geología....

El problema es que meses antes habíamos ido juntos a ver en Valencia el Museo de la Ilustración de Consuegra y allí comentamos todas sus formas, detalles y contenidos hasta concluir lo disparatada que es la arquitectura que en estos momentos esta pasando a la Historia (ver muestras en el reportaje fotográfico). Por eso que, más que nunca, era obligado en este caso conocer al personaje que estaba detrás de la obra.





 En el estupendo vino cena que es costumbre en nuestro Colegio después de las conferencias, el decano me presentó al conferenciante y haciendo abuso de la cortesía le pregunté que cómo se había prestado a hacer un Museo de programa tan vacuo como el de la Ilustración de Valencia. Su respuesta fue tan contundente y clarificadora de lo que es la arquitectura consuagruada de nuestro tiempo que no puedo resistirme a compartirla con mis lectores: "no he vuelto a entrar en el edificio desde que se entregó, no he visto cómo se ha montado el museo, y no me interesa lo más mínimo".







Es difícil encontrar una expresión tan perfecta de eso que se da en llamar la arquitectura ensimismada. Una arquitectura que se ofrece una y otra vez como un enorme objeto escultural ocupando espacios privilegiados de la ciudad y costando una porrada de euros a mayor gloria de su autor.





Como el diálogo cortés con Consuegra ya no podía seguir, mi cuestionamiento público es obligado: ¿cuándo diablos vamos a empezar a entender que la arquitectura no es un gran objeto escultórico puesto en medio de la ciudad para dejar atónitos a los ciudadanos y contentos a los turistas? Por favor, la escultura tiene su lugar en la arquitectura como mediadora entre la escala arquitectónica y el hombre así que ya vale de gigantescos ejercicios escultóricos y de fotografías de edificios prístinos y vacíos. ¿Cómo se puede desmarcar uno con despecho de la arquitectura virtual (en todo caso abierta a sus diferentes materializaciones) para caer en la construcción de una arquitectura torpe, pesada, y cerrada en sí misma, a base de un reducido lenguaje de fríos muros de hormigón, rampas desoladas o pérgolas en eterna espera de las bugambillas? ¿se creerá Consuegra que por romper sus edificios para hacer pasadizos peatonales que conecten más o menos con calles adyacentes ya se puede llamar a eso "arquitectura con una gran vocación urbana y de lugar"?

Y eso por no hablar de la confusión de significantes que muestra su arquitectura en connivencia con lo más granado del actual panorama nacional: hubo una foto de una fachada del museo naval de Génova que parecía sacada, tal cual, del edificio de la Maternidad de Moneo en la calle O´Donell de Madrid. Puro estilo raya cristal. ¿A eso se llama arquitectura nacida del lugar?



Ya vale de hablar del lugar con tanta frivolidad, hombre. Un lugar no es el espacio en que se asienta la obra de arte de un iluminado sino un denso tejido de huellas humanas que se construye con las intervenciones de los hombres cuando éstos no tienen puestas sus miras en el éxito de los concursos, en la publicación de las revistas de papel couché o en su inclusión en la Historia. Un lugar es un espacio en el que los hombres viven y están día a día con la comodidad con que se lleva la ropa, y no un espacio en el que inventar recorridos quebrados y desolados rincones a mayor gloria del minimalismo abstracto o de la fotografía arquitectónica. A la vista del barrio en que se inserta, decir que un museo como el de Valencia es una obra pensada desde el lugar daría verdadera risa si no fuera por el daño que le hace. Un daño en el que, todo hay que decirlo, Consuegra no es más que una pieza de la cadena de despropósitos que se hacen por la ausencia de una teoría de la arquitectura mínimamente sólida. En todo caso, la pieza estelar, la más notoria. La que más llena nuestra sala de conferencias y más contento tiene a los periodistas de arquitectura que no entienden nada.

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Nota de la Redacción sep2015: me faltaba por contar que por este artículo, el COAR tomó la decisión de echarme de la dirección de elhAll y a la postre, del Colegio de Arquitectos.


miércoles, 16 de abril de 2008

81. DA DA MUTA MUTA






¿Alguien me puede explicar el guión del título de la exposición fotográfica del COAR?
Sí ya sé que a los arquitectos escritores últimamente les gustan mucho los "guiños" pero "La ciudad transforma-da"…. ¿qué da? ¿pisos? ¿fotos? ¿pena….?

La ciudad da pena, sí, pero lo que de verdad da pena es la exposición, porque tratándose de fotos antiguas, los arquitectos mayores seguro que tienen en sus despachos unos archivos de fotos estupendos. Yo fui a la exposición por si el COAR había hecho el esfuerzo de pedírselas y exponerlas, pero me encontré que las cuatro fotos viejas de Logroño que se exponen están más vistas que carracuca.

A cambio de ello, quince fotógrafos arquitectos amateur, un fotógrafo amateur abogado y dos hermanos fotógrafos profesionales exponían un montón de fotos recientes de la ciudad. Fotos buenas en general en cuanto a su composición y técnica, pero que expuestas en desorden y abundancia no dicen nada, o mejor dicho, sólo hacen ruido. Fotos todas en color, mientras que el cartel del “da-da” curiosamente las anunciaba en blanco y negro (??), quizás por aquello de que el blanco y negro invita más a la reflexión.

Pero para reflexión sobre la ciudad estaba allí en la mesa elhAll102, que lleva camino de revista de poesía o de filosofía. ¡Qué escritores tan sesudos y sugerentes!

Como el pretencioso subtítulo de la exposición (por si no cogemos lo del da-da) es “La mutación de Logroño”, a la vista de la exposición y la revista cabe preguntarse si los arquitectos son una especie en mutación: a fotógrafos o a filósofos.

(Una nota bibliográfica para la Comisión de Cultura del COAR por ver si se les ocurre hacer algo parecido: la encomiable labor de recuperación y publicación de fotografías antiguas de los archivos de algunos arquitectos que viene realizando el Colegio de Arquitectos de Gerona. No digo que esa labor esté libre de algún que otro texto pretencioso, pero por lo menos no les ponen estos títulos… da-da, muta muta).

martes, 13 de noviembre de 2007

17. MI UNICA CENSURA


(EN LOS FASTOS DEL CENTENARIO DE ELHALL/ explicación en el LHD 13nov07)

Noviembre del 2003. Este el único artículo que no publiqué en elhAll durante los 51 números en que lo dirigí. Supongo que el COAR habrá arreglado ya los problemas que denunciaba Ernesto Reiner y estoy seguro de que Alfonso Samaniego, con lo dura que debe tener la piel tras tantos años de Junta, no va a sentirse ofendido por las responsabilidades que entonces le pedía Ernesto.

(Lo que sí hacía en elhAll era corregir en lo posible las faltas de ortografía y de puntuación, pero como esto es sólo un cascote, lo dejo tal como me vino).


EL COAR Y LA LEY DE PROTECCIÓN DE DATOS

Así reza en nuestra página WEB:

DISPONIBLE LA CONSULTA DE ESTADO Y FACTURACION DE EXPEDIENTES A TRAVES DE ESTA PAGINA WEBPulse en el icono de "Acceso Area Restringida", en la parte inferior izquierda de la pantalla. Necesitará las claves de acceso que les han sido enviadas. Pueden cambiar su Login y Password de acceso. Para ello envíen los que deseen, junto con su nombre y apellidos, a la siguiente dirección de correo electrónico informatica @ coar.es (ambos han de ser de 7 dígitos
Gracias a la Página Web del COAR podemos consultar el estado y la facturación de expedientes sin necesidad de “molestar” vía teléfono a aquellos que trabajan en el COAR en estado y facturación de expedientes. Hasta aquí mi más sincera felicitación por el exhaustivo trabajo que se ha realizado para meter la mayoría de los expedientes existentes en este archivo informático que nos facilita el control, desde nuestros estudios, en lo relativo a saber si el proyecto esta visado, sellado y cobrado o si ha sufrido algún tropiezo a lo largo del proceso COAR. ( Paso del proyecto por el Colegio)

Para acceder a esta información PRIVADA, aun diría mas PRIVADÍSIMA hay que marcar un Login y un Password. Nadie tiene nada que ocultar pero no es de buen gusto que lo que facturas pueda estar al alcance de cualquiera.

El Login utilizado por el COAR es el número que cada uno de nosotros tenemos en la Hermandad, número publicado en el último anuario que el Consejo Superior nos regaló a todos (el de color naranja) y el Password son las dos primeras iniciales y los cinco primeros dígitos del carnet de identidad. “La imaginación al poder”, se pedía en Mayo del 68, desde luego NO es nuestro caso.

No sé si me explico lo suficientemente claro. Todos los datos económicos que el COAR ha colgado en Internet están protegidos por un número que esta publicado en un anuario y por dos iniciales y cinco dígitos que aparecen en cualquier factura emitida.

Pondré unos ejemplos

Ejemplo 1:
Un antiguo promotor que desde hace años no ha vuelto a encargarme nada quiere saber como me va. Busca mi Login en un anuario de arquitectos y busca mi Password en una antigua factura utilizando mis iniciales y los 5 primeros dígitos de mi carnet de identidad. Y milagro de la informática ahí están todos mis datos en su ordenador, puede saber si tengo nuevos clientes, cuanto les cobro o si por el contrario no llego a fin de mes.

Ejemplo 2:
Un arquitecto aburrido, busca las colaboraciones que ha realizado con otros arquitectos y de los datos de esas facturas y del utilísimo anuario naranja (buscarlo que sirve para algo) puede ver, incluso IMPRIMIR cuanto facturan sus antiguos colaboradores y quienes son sus mejores clientes.

NO seguiré poniendo ejemplos, por educación. Pero sí debéis saber que el COAR es consciente de este agujero, llamémosle BOQUETE, bajo la linea de flotación de su página Web. Por eso aparece con letras ROJAS la posibilidad de cambiar el Login y el Password para poder decir: ”No, si ya sabemos que vuestros datos más confidenciales los hemos colgado en la Red protegidos por una clave digna del mismísimo Torrente (El del brazo tonto de la Ley) pero haber cambiado la contraseña, coleguilla.”

Creo que debéis responsabilizar al Director de El Hall por este artículo, dada su insistencia en que vuelva a escribir, y algún otro colaborador que me puso sobre la pista del Login (gracias J.R. ) pero creo que los que han creado la página Web no son conscientes de lo que han hecho.

Quizás sea el momento de pedir responsabilidades, primero por la falta de imaginación al poner las contraseñas, segundo porque aunque ya se le ha advertido tanto al COAR como a la Directora Técnica sobre el problema, nadie a dicho ni pío y sólo se informa de la posibilidad de cambiar Login y Password “a los que lo deseen”, pero NO SE ADVIERTE de las consecuencias que puede traer el NO cambiarlos. Y en tercer lugar por que la confianza en un sistema informático es muy difícil de conseguir. Y si en los primeros pasos que se están dando se cometen errores tan GRAVES como estos, me parece inútil el esfuerzo. ¿Quién coño va a tener confianza en el sistema?. Supongo que será unánime el deseo de que nuestros datos confidenciales no se introduzcan en un sistema con seguridad CERO.

Para todos los que no os gusta internet, urge que CAMBIES Login y Password pues vuestros datos están esparcidos, aventados y divulgados por la red.

Animo compañeros, que no parece que sean muchos los que han descubierto todavía la fragilidad de nuestro “Acceso Restringido”. Con lo tranquilos que vivíamos todos cuando la página Web no funcionaba.

peraltilla@eniac.es