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jueves, 27 de agosto de 2020

506. FARO DEL CABO DE AJO



No sé qué es más indignante, si la pintura en sí, destrozando la sencillez de formas de este Faro, usándolo como soporte de un collage de motivos decorativos banales, o que los Colegios de Arquitectos y la "crítica especializada" de este país (ánimo Galiano) no digan ni mú. (Aparte del dinero público empleado que según dicen ha sido de 70.000€)


Del éxito popular de la intervención, mejor no hablar. Véase al menos esta foto que hice para facebook. Y es que... cuando hay Cascotes a la vista, adiós buenos modales. 


sábado, 8 de abril de 2017

439. LA FILARMÓNICA DE MUNICH Y OTROS HORRORES DE LA GRAN MUSICA




Saliendo del centro de Munich hacia el sur en busca de la A-8, y nada más cruzar el Isar por el Ludwigsbrüke, te das de bruces con un espantajo de edificio de esos que los amigos de facebook llamarían satánico, pero que la sociedad en general parece haber admitido como normales en nuestra época.


Como pasé por delante suyo unas cuantas veces pero siempre en coche y con ganas de irme a descansar a las montañas del Tirol, no tuve oportunidad  ni ganas de pararme a hacerle una foto o ver de qué iba. Me dijeron sin mucha convicción que podía tratarse de una Biblioteca, lo que encajaría perfectamente con las monstruosidades que los arquitectos han dedicado últimamente a los libros (v Cascotes 261).


Pero no. El Gasteig, que así se llama el engendro, es todo un Centro Cultural construido en 1985 que agrupa un montón de actividades, entre ellas también una biblioteca, pero el buque insignia que se esconde detrás de la gloriosa fachada que se ve al enfilar por la Rosenheimer Strasse (la de las dos fotos iniciales de este post), es el de una gran sala de conciertos sede de la Orquesta Filarmónica de Munich que... encima tiene mala acústica (leo en una web de por ahí que Leonard Bernstein aconsejó quemarlo).


Semejante descubrimiento me llevó a pensar que había yo cerrado este blog sin dedicar un post épico a las monstruosidades que los arquitectos han dedicado en las últimas décadas a la gran música, empezando por aquel silo tan cursi de Santander (v en Una Voz en un Lugar) y acabando por el que acaba de inaugurar Toyo Ito en Taiwan...


... sin olvidar las que hicieron los comunistas, como la cosa esta de Leipzig, ahhhhh,


el Calatrava de Tenerife, gluuuuup:


...lo de Bilbao, crssssssssh:


... o incluso esa cosa más fisna de Oslo, igualmente tortuosa y patética donde los seres humanos deambulan como hormiguitas perdidas en el hormigón. :


Pero como este blog está ya oficialmente cerrado y no voy a torturarme con más ejemplos que los aquí puestos o recordados, lo único que quisiera anotar una vez más es mi desconfianza hacia la "gran música", ese modo poético, el más poético de todos, que no sólo no hace mejores a los hombres sino que incluso sirve como pretexto para construir estos mamotretos. Cualquiera que haya leído algo del uso de la música clásica en los campos de concentración (v. p.e.esta referencia), o sepa de la catadura moral de quién se sienta a su lado en un concierto o una ópera, o haya "disfrutado" de las envidias, rencores, competencias y canalladas que se hacen unos músicos a otros en el interior de cualquier conservatorio u orquesta, entenderá que mi amor o afición a la gran música está velada siempre de recelo.

Es curioso que fuera gracias a este blog por lo que Luis Suñer me invitara a hacer una pequeña selección de piezas musicales para su programa Juego de Espejos de Radio Clásica. Podéis escuchar si queréis el podcast en este enlace. Buena parte de las piezas nos servirán de consuelo respecto los horrores humanos o arquitectónicos vinculados a la música, aunque una de las piezas, la que tenía más que ver con la alegría del sexo que con los dolores de la humanidad me la estropeó Luis con una mala versión y de ahí que si quieren sacar la cabeza de los cascotes y pillar un poco de alegría o esperanza tengan que irse al post de mi blog de variedades donde ponía la versión que yo había programado: SPYP 840.

Gran músico Bernstein.




lunes, 20 de mayo de 2013

245. SATAN ES QUIEN DA CIENTO POR UNO



Lo mejor de SATAN ES MI SEÑOR es que me va permitiendo aligerar las enormes carpetas de fotos que tenía reservadas para mis CASCOTES.


La semana pasada fui poniendo un SATANAZO al día sin orden ni concierto (que para eso es un grupo infernal en un medio infernal), pero según fui leyendo los comentarios empecé a darme cuenta de que buena parte de los "satánicos" no entendía el juego y que se agarraban a la norma de que la mala arquitectura es solo la cosa corbuseriana y su derivación brutalista.


La piedra de toque fue el asdifesio del BOCHO Cascotes 237 que muchos de los cofrades del grupo consideraban que no estaba tan mal, que no era satánico, que podía gustar o no gustar pero que no pertenecía al lamentable espectáculo de la arquitectura contemporánea. Ah ah ah.


Como nunca me he tomado en serio el límite horario de mis clases, y lo mismo me da predicar en un aula que en una pantalla digital, allí que me puse a decirles a los chicos que no es un asunto de estética lo que se debate en esa página, sino de religión.


Pero justo por ahí es por donde la cosa falla, porque si toda su formación en Arquitectura viene de la Historia del Arte, ay, en materia de ventas de almas al Diablo andan mucho más flojos, y eso que no creo que hayan tenido tiempo de ser víctimas de la Educación para la Ciudadanía.




Rascar un poco en la herida de la ignorancia de los muchachos cuando no cobras por educar puede tener su morbo, pero cansa enseguida. La gente se encabrona mucho en cuanto no les das la razón y escudándose en el anonimato que les da la red, juegan también a picar como si fueran mosquitos. Fuera, fuera. Nada que pescar en el avispero de los comentarios.

Donde está la gracia de la página, como decía el otro día, es en la impagable información que proporciona. De no haberla visitado a diario se me hubiera escapado que esta maravilla que vemos a continuación está en Tordesillas (cortesía de Jota Calzada)


Que esta otra iglesia que puede valer para ayuntamiento está en Unquera, provincia de Santander (cortesía de Row Verther):


Que este Monumento a la Libertad (!!!) está en Móstoles (cortesía de Esmeralda Grandson-Blázquez):


Que este monito edificio de Medicina Legal, nos lo han hecho en Bajadoz ah ah (cortesía de Marco Antonio Cupido)


Que la última erupción de Libeskind está en la tristísima Dresden (cortesía de Irene Robotija):


Que esta otra cosa que vemos a continuación es una estación de tren en Armenia (para que luego me queje yo de la de Logroño...) (cortesía de Millán Castro):


Que los arquitectos franceses siguen empeñados en dar la nota y ser los más horteras del viejo continente, esta vez con un edificio para no sé qué de ciencias (!!!) en Lyon (cortesía de Nacho Webb)


Y así sucesivamente.

¿Decía yo que con mi participación iba a aliviar mis carpetas de fotos de edificios destinados a Cascotes? Craso error. Me he limitado a poner aquí siete edificios como siete días tiene la semana, pero la carpeta de fotos que me he descargado de esa página en la última semana tiene montón de cosas más. Por cada Cascote que me quito de encima, me aparecen cien nuevos. Son como las berrugas, o como los hongos. Se reproducen por esporas. Imposible dar a basto. Imposible poner orden.

¿Orden digo? Sí, eso: orden, justo lo que se carga cualquier edificio con pinta de Cascote. En menudo cisco me he metido.

jueves, 21 de octubre de 2010

157. LA VIRGEN DEL PUERTO. SANTOÑA, Santander

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El pasado fin de semana estuve en Santoña, pueblo que llevo en la memoria y en el corazón tal y como conté en el post PATRONATO del blog EdifciosLHD. El motivo del viaje era celebrar el cincuentenario de la fundación de aquel colegio, pero tras los emotivos encuentros del mediodía y para relajarme, me fuí a dar un paseo hasta la playa de San Martín, situada un poco más allá de la gran explanada del Patronato. ¿Relajarme digo? ¡Oh no! en estos tiempos la única forma de relajarse debe de ser la de apagar la luz.

La pequeña playa de San Martín era el típico rincón o final de paseo donde hace muchos años se hizo la salvajada de extraer piedra abriendo el hueco de una cantera. En cualquier caso, el bocado en el monte tenía como complemento una minúscula lengua de playa a sus pies, creada, supongo, por el efecto de barra de la entrada de la bahía. Un abandonado edificio de baños y restaurante vapuleado por los temporales era su única construcción hasta que...  a alguien se le ocurrió que era el lugar ideal para hacer una gran promoción de apartamentos y..., como no podía ser de otro modo, el Ayuntamiento y el Urbanismo Regional Cántabro le darían su bendición. Empecemos por ubicarnos con la foto conmemorativa del día de mi visita: el Colegio a mi izquierda, la bahía a la derecha y allí al fondo...., estás tú. Y para allí que me fui ingenuo de mí.



En el paso por el "restaurado Fuerte de San Martín" ya recogí un estupendo muestrario de "ventanas de la vergüenza" de nuestra afamada arquitectura restauradora.


La evacuación de aguas, sin embargo, no se debe dar aún en las Jornadas de Rehabilitación y la fachada va volviendo a coger el viejo gris oscuro aunque a rayas.

Pasado el fuerte y ya en la cantera, se goza de la inigualable vista de la estupenda promoción de apartamentos con fachada tipo Higueras-Miró cerrada al paseo de la playa por un potente muro vegetal para proteger, claro está, la imaginable piscina interior, y que las gentes del edificio no se mezclen indebidamente con las del paseo.


Pero el Cascote de los Cascotes del paseo no eran las ventanas de la vergüenza del Fuerte de San Martín ni la promoción de apartamentos en abanico, con lo gordo que era éste, sino el remate final de una enorme virgen de hormigón con corona de encaje en hierro a la que se subía por unas aparatosas escaleras que hacían de cierre definitivo del paseo. La escala de la escultura se aprecia mejor en la foto de arriba, pero vale también la pena ver los detalles:


¡Virgen del Puerto! qué paseíto tan relajante que nos han dejado en Santoña los promotores, urbanistas, arquitectos y escultores de los últimos años. Como para volver a la fiesta lleno de energías.