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martes, 29 de abril de 2008

87. EN LAS NARICES DEL COAR



¡Hombre por Dios! Esta vez los insurgentes han atacado el caserío de Logroño en las mismísimas narices del COAR, esa Institución que tanto hace por la arquitectura y la conservación del casco histórico de nuestra ciudad. Eso sí que es provocar. O avisar, porque mira que si hubieran apuntado un poco más a la derecha le habrían dado al COAR de lleno y adiós Jornadas del Patrimonio, de la Rehabilitación y…, ahora tendrán que ser de la Reconstrucción también ¿no?

Pero los insurgentes no son tan malos, claro que no. Hasta hace unas semanas aún los llamaban “la resistencia” pero se ve que el término se ha quedado obsoleto…, (es que los “media” desgastan mucho). Con todo, el agujero ha quedado muy artístico ¿verdad?





Aquí dejo la foto de cómo era la casa para que la tengan en cuenta los de la reconstrucción oficial de fachadas. Queda menos moderna que el agujero, pero qué le vamos a hacer. La reconstrucción es la reconstrucción y es lo que se va a llevar esta nueva temporada:


lunes, 5 de noviembre de 2007

11. LA CALLE MATÓ LAS CASAS





Cuando estaba este verano como una cabra por esos montes de Dios (véase LHD) recibí un mail de mi amigo Javier con una imagen urbana de Logroño para que no me olvidara de los sufridos trabajadores de la arquitectura: “te adjunto foto recién hecha para que veas que has marcado estilo con la maquetación de la Guía” –me decía (foto 1).

Hace una semana leí en el periódico que el Ayuntamiento estaba indignado con semejante panel decorativo publicitario (supongo que porque le hacían la competencia a la Guía que acababan de poner a la venta) y al día siguiente apareció en la casa de al lado otra enorme foto decorativa publicitaria de la que puntualmente me informó mi corresponsal en la zona (foto 2).

Creo que es en la Guía o en este blog donde diagnostiqué que a esas casas las mató la transformación de la calle cuando al hacer el parking subterráneo talaron los árboles y destrozaron su acera con esa escalera torcida de acceso al subsuelo y la consiguiente salida de coches, ambas con sus “estupendas” barandillas.

Muertas las casas, los promotores planean “reconstruirlas” (interesante término, ya no dicen rehabilitarlas), y una semana después del rifi rafe de los anuncios (que aún siguen puestos) el Ayuntamiento anuncia a bombo y platillo en los periódicos un desatino mayor: que están ya dispuestos a peatonalizar toda la calle.

Y digo yo: cuánto mejor que hicieran como la inmobiliaria y nos lo anunciaran con una gran foto extendida por toda la calzada en la que se pudieran ver los futuros adoquines, jardineras, bancos, farolas y papeleras. De esa guisa nos horrorizaríamos menos cuanto la cortasen definitivamente al tráfico y se pusieran manos a la obra.

La calle mató a las casas. Ahora el Ayuntamiento va a matar la calle. Aquí no va a quedar ni el apuntador.

¡Sálvese quien pueda!

(Cuídate, Javier)