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lunes, 21 de noviembre de 2016

427. ENCUENTRE USTED MISMO SUS CASCOTES



él es una raíz bifurcada que camina
con un nudo hueco que le sirve de ojo en la mitad de la cabeza
y su ojo se vuelve hacia dentro y hacia fuera
y ve está loco
y está loco y ve

(de mi cuaderno de arquitectura, curso 1972-73)

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Por si me decido finalmente a no poner más Cascotes en este blog y me echan de menos les voy a dar el truco infalible para que ustedes mismos encuentren su cascote y se den de golpes en el pecho: vayan al buscador de google, pongan "premios de arquitectura" y... ¡zas! denle a intro.


No falla. Lo único que supera en cascotez a un arquitecto, es un jurado de arquitectura. Localizado el Cascote dense una vuelta alrededor abriendo las fotos que ponen en Panoramio tantísimos fotógrafos con ansiedad de compartir obras de arte. O vayan a la web del arquitecto a ver algún retrato del feliz artista para relacionar la expresión del edificio con su propia mirada hacia el futuro.


Y si no tienen nada mejor que hacer, abran google earth para sentir el lugar y gozar también del urbanismo cascótido que envuelve al ojo.  


Nunca se volverán de vacío. Sin ir más lejos: gracias a ese zapatón marrón que no deja de mirar no se sabe donde, miramos nosotros también y descubrimos, ahhh, que está mirando fijamente hacia la nueva novísima Universidad de Huelva, lo que no debería de sorprendernos porque si hasta Logroño tiene Universidad, por qué no la va a tener Huelva.


Lo que sí nos sorprende, y mucho, es que a los estudiantes de abogados les hayan metido en un panóptico para que se vayan haciendo a las futuras visitas a los presos.


Eso es previsión y lo demás tontería. Y para tontería lo del ciprés sobre edificio marrón que viene a continuación y que como lleva el nombre propio de un prohombre lo mismo vale para facultad de veterinaria que de filología.


Feo es un rato. Aunque bien visto podría ser una caja de zapatos para el zapatón (o raíz bifurcada) que sigue mirando desde lejos.


Ese zapatón que ve ¿qué ve? pues que las siguientes facultades parecen haberse instalado en las compañías de algún viejo acuartelamiento que la Universidad rehabilita:


Bueno, como los chicos de ahora no hacen la mili bien está que pelen la pava sentados a la sombra de la fachada en los bancos azules donde se hacían las viejas guardias o cuarteles.


Me jugaría cinco pavos a que la Biblioteca Universitaria está en la vieja residencia de oficiales rehabilitada. Lo digo porque en Logroño también aprovecharon sus paredes para hacer el primer Colegio Universitario (v. el viejo LHD).

Algo más allá, esta otra cosa que tiene un aire mucho más moderno, siniestro y hermético es...


... sí, lo han adivinado:


La Facultad de Ciencias Experimentales. De ahí el Land Rover y el cubo de basura en la puerta (para lo que sobre de los experimentos). El siguiente edificio tampoco sé qué enseña, pero con esa entrada que tiene, nada bueno.


Yo me quejaba de la arquitectura de la Universidad de La Rioja, pero tras esta visita digital ya veo que la de Huelva está mucho más evolucionada. Estuve en Huelva hace unos cuantos años y me traje un reportaje fotográfico para la primera temporada de Cascotes. Tras visitar con google earth la universidad me entran muchas ganas de dar una vuelta por la periferia para descubrir alguna pieza más de urbanismo artístico, pero eso se lo dejo a ustedes para que vayan haciendo prácticas. Yo mientras tanto voy cerrando este blog que en cuatro días me jubilo. Y no me pidan más peces que ya les he enseñado a tirar la caña.

O a mirar.


lunes, 27 de mayo de 2013

246. CUANDO SATAN LIMITA CON LA HISTORIA DEL ARTE



Del fin de semana pasado en Barcelona me traje esa maravilla que compartí enseguida con los amigos del grupo "Satán es mi Señor" de facebook. Es un edificio de los que quitan la respiración: una especie de estación espacial con pisos a varios niveles y unos inmensos paraguas recubiertos por debajo con espejos destinado a albergar... ah ah ahhhhh, ¡los viejos "encants" de la plaza de las Glorias de Barcelona!


No quiero ni imaginar cómo podrá encajar lo uno con lo otro, pero lo que más me sorprendió de este Cascotón es que no les hizo mucha ilusión a los satánicos. Dijeron cosas como que en los Encants se venden las cosas que roban y que estaba muy cutre... (!!!) uy uy uy.


Al día siguiente les puse el OVNI que aterrizó en Logroño hace unos cuantos años para abducir la fiesta nacional, y de paso, la ribera del Ebro, y oye, ni caso. A nadie le pareció cosa de Satán.

Así que al día siguiente me dije, ahora os vais a enterar, y les puse el cascotazo del Kursaaaaal en San Sebastián, que viene a ser como el Museo de Dresden de Libeskind pero sobre toda una ciudad en vez de sobre un edificio decimonónico.




Uy, pues eso no tiene hormigón, -comentaron-, ni corredores en altura de acceso a las viviendas, aquí respetamos el arte y Moneo es un artista, este grupo se nos va de las manos, aquí hay infiltrados, tú no te has leído el espíritu del grupo... ay ay ay ay. ¿Pero dónde me he metido yo?

Aún les puse un par de cosillas más, una que sabía que iba a ser del gusto del fundador del grupo...:


... y finalmente otra ovra de la más pura ortodoxia satánica según los comentaristas:


pero para entonces yo estaba ya más que quemado porque en otras dos entradas se habían producido interesantísimos debates y cada vez escuchaba más voces desafinadas. Las dos entradas las puso el mismo cofrade, Joan Fort, al que enseguida empezaron a contestar eso no, eso no.


De la catedral de El Palmar de Troya decían que si era kitsch, que si era hortera o que se parecía al Pilar de Zaragoza, pero que satánica no. Toma ya.


Y de la pirámide de Gizeh y de su esfinge, de la que Joan Fort dijo que valía para una rotonda (ja ja ja), se oía decir que no, que eso no, que hasta aquí hemos llegado y tal y tal. Ayyy, ay ay. Tal y como empezaba a temer, la Historia del Arte sigue siendo la lectura sagrada para los más y como mucho juegan a quitar algunos capítulos que van de Le Corbusier a Calatrava. Pero las pirámides ni tocar. Bien pensado, el problema no es tanto su despiste respecto a la Historia del Arte, sino su falta de formación en cuanto a Dios y el Diablo.

Para entender lo que significan las monstruosidades egipcias les recomendé leer EL MITO DE LA MAQUINA de Mumford, en concreto el pasaje en el que describe la divinización del faraón y la construcción de la pirámide social, es decir la terrible megamáquina hecha de carne humana que hizo posible la erección de las pirámides. Pero... ¿dónde voy yo diciendo a la gente de facebook que lea? Qué ingenuo que soy.

El grupo es un gallinero de ocurrencias divertidas que proporciona una información excelente, pero como en todo medio social o televisivo, cuando se baja al nivel de las opiniones, o cuando se debate desde muy diferentes creencias o niveles de conocimiento, es mejor no entrar. O entrar a por información para traer aquí dando las gracias al grupo y a quienes hacen sus aportaciones, y poco más.

Por poner algunos ejemplos brillantes de la semana pasada, ahí tenemos otra pirámide, esta vez moderna, nada menos que en Huesca, destinada a Instituto de Enseñanza, cortesía de Alva Aur


Una rotonda en Almería con dos palmeras metidas en jardineras (!!!) y una simpática foto dando la escala, aporte de la sta Aranxa:



La facultad de periodismo de Salamanca, remitida por Angel Fernández Marín:


Esta cosa en Alcorcón, que no tengo ni idea de qué será, cortesía de santi cotizo docampo:


Este skyline de Bakú que no he investigado si es real o fotomontaje pero que solo de verlo, acohona (cortesía de Miguel Chiner)


O en fin, esta ciudad de la justicia israelí que no tiene nada que envidiar a la de Barcelona que traje aquí el año pasado por estas fechas (cortesía de ignazi o'reilly


Pero aunque mi participación activa en ese grupo no tenga mayor futuro, no creo que deje de visitarlo de vez  en cuando y de reiterar mi agradecimiento a su fundador José Ramón Lorenzo Picado quien esta misma semana nos deleitó con su visita a la iglesia de la Colonia del Pilar de Madrid del gran Fissac, de la que pongo aquí la foto del patio.


  Ave María Purísima.


lunes, 26 de septiembre de 2011

198. FACULTAD DE LA COMUNICACION. Sevilla, España

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El rector de la Facultad de la Comunicación de Sevilla ha encargado un estudio con informe valorado del coste que podría suponer cambiar o retirar la anteojera derecha que les pusieron a todas las ventanas del edificio proyectado y construido en los tiempos del socialista Manuel Chaves.

Cierto que a los periodistas hay que ponerles anteojeras para que informen en el sentido que uno quiere, dijo el rector actual, pero nadie se explica ahora porqué durante tantos años no han podido ni mirar a la derecha desde el interior del edificio. Un informe previo a dicho estudio descarta que a ese lado de las ventanas hubiera algún monumento a Franco, iglesia o similar, que no se quisiera ver. Gracias al concurso de Google Street View, Cascotes ha podido saber también que, en efecto, allí no hay más que los restos del pabellón de la Expo de Nueva Zelanda, país nada sospechoso políticamente (más que nada por lo lejos que está), y un anodino cruce como el de todas las demás calles de la zona:



En el estudio de José Luis Gimeno, arquitecto del edificio, no contestan al teléfono desde hace semanas por lo que se supone que está cerrado por la crisis igual que el noventa por ciento de los estudios de arquitectura españoles. Un delineante en paro consultado por nuestro equipo de redacción informó que el autor no es sospechoso de tendencias políticas aunque sí de tendencias artísticas. Al parecer las ventanas estaban pensadas para ir de arriba abajo, y se ve que a un trozo se le ponía una orejera por la izquierda y a otro trozo uno por la derecha, como ha sido moda en estos años. Un recorte presupuestario ordenado por la Junta de Andalucía para atender a otros asuntos industriales redujo las ventanas de tamaño pero no los chapones laterales, con la mala suerte de que todos cayeron del lado derecho del trozo que quedó de ellas. Como los del PP son bastante cortos de entendederas y a los periodistas no les importa mirar siempre a la izquierda, dijo nuestro delineante informador que prefirió mantenerse en el anonimato, nadie había reparado en ello hasta el cambio político que ahora se pronostica en las encuestas.

Lo que no queremos de ningún modo es salir en Cascotes, dijo el rector de Comunicación. En cuanto vimos como venían las encuestas intentamos ponernos en contacto con el Colegio de Arquitectos y la Escuela de Arquitectura pero nadie nos atendía tampoco al teléfono. Deben andar todos por Libia esperando firmar nuevas hojas de encargo. Sevilla ha salido ya varias veces en Cascotes y eso está retrayendo mucho al turismo convencional por lo que hay que parar este escándalo cuanto antes. De momento hemos puesto unos bolardos azules en toda la acera, vea Vd., para que la gente mire hacia el suelo, no sea que se vaya a romper la crisma con ellos. Lo importante es evitar que alguien diga que todos los periodistas sevillanos formados en nuestra facultad durante los últimos años, nos han salido escorados a la izquierda.


Y si al equipo de redacción de Cascotes se le ocurriera alguna idea baratita para arreglar cuanto antes este enojoso asunto, le estaríamos muy agradecidos, concluyó el rector. Mire que si se enteran los del PP lo mismo nos cierran la Facultad y nos mandan a todos también a Libia.
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martes, 16 de marzo de 2010

134 FACULTAD DE MEDICINA DE VALENCIA (II)

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Ah ah ah, las barandillas de la escalera de la reforma del magnífico arquitecto Alfonso Casares Avila que vimos en el post anterior (lo de magnífico es un calificativo que le propina Javier Aruzmendi, así que... San Pedro se lo bendiga) no era un pequeño fallo exterior sin importancia, qué va, era el signo fatal de lo que nos encontramos detrás de la fachada: una espantosa remodelación, rehabilitación, reforma, intervención o lo que sea, que ha arrasado con el viejo encanto de este edificio casi centenario. Adiós carpinterías de madera, adiós a la escala de las puertas, adiós tablones de las notas, adiós bedeles en el hall, a la secretaría, a la reprografía, adiós a las circulaciones en claustro, adiós patio..., y adiós, adiós, D. José Luis Oriol Urigüen. Ahora se entiende que le hayan quitado el nombre de la fachada. El tal Alfonso Casares Avila ha destrozado la Facultad con la “arquitectura de nuestro tiempo” y para muestra unas imágenes de ese interiorismo monumentalista, anodino, frío, feo, “moderno” y ¡¡¡¡satánico!!!! que ha metido ahí este “experto en arquitectura hospitalaria”.

En la foto de arriba, el pobre Ramón y Cajal. Le han puesto en medio como si de un tirano se tratara. Quizás estaba antes ahí, no sé, pero seguro que entre el barullo de cosas que tenía el hall no se le notaba tanto. Medios pasillos, vacío en los rincones y una decoración de cenotafio. Eso sí, en el techo un detalle de modernidad arquitectónica manifiesta. Qué horror.





Los pasillos son de este pelo, cálidos y acogedores.





Y aquí el patio, donde Casares no tiene empacho en copiar la fachada rayada de la maternidad de Moneo en Madrid, dar un aire de modernidad al lugar con escaleras de hormigón, pasarelas, envidriados, aceros corten, chinilla y... ¡un olivo! ¡que no falte un pobre olivo en la nueva arquitectura!, en ese obligado paso por el patio desde el hall a la Biblioteca.





Tusquets decía que la escalera había desaparecido en el arte de la arquitectura, pero para D. Alfonso Casares Avila no. Una escalinata circular ha sido sustituida por una mareante triangular kahniana de tres tramos y las escaleras laterales, por las que tanto hay que subir y bajar ahora para sortear los taponamientos en las circulaciones en claustro, tienen el inconfundible sabor de la tecnología de la chapa.




¿Hay crítica en la arquitectura? ¿Hay críticos en Valencia? ¿Hay Escuelas de Arquitectura por allí? Madre mía. Yo no he oído nada pero igual haberlos haylos. ¡Como me gustaría recibir algún apoyo desde allí! El interior reformado de este edificio debería ser de visita obligada para todos los estudiantes de arquitectura del futuro.

Ya lo veis, tiras tiras de unas barandillas de pega y te sale un Cascotón.

martes, 9 de marzo de 2010

133. FACULTAD DE MEDICINA. VALENCIA

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Alarmada por las obras en la puerta de mi casa, la corresponsal de Cascotes en Valencia me remitió hace unos días la fotografía que podemos ver arriba con la consiguiente advertencia: cuidado no os coloquen unas barandillas como las que han puesto en la reciente reforma/rehabilitación de la Facultad de Medicina de Valencia. Terrible ¿verdad?. Como a un Cristo dos pistolas.



Aún me adjuntaba otra foto más, en la que, gracias a la calidad de su cámara, se podía ver en el rincón de la entrada el viejo detalle de la firma de los arquitectos del edificio.



Pero hete aquí que hay tomate. Leemos bien a pesar de lo emborronado de la chapa: A. Fungairiño, arquitecto y A. Casares, arquitecto.

La Guía de Arquitectura de Valencia, editada en 1996 por su Excmo Ayuntamiento (y adquirible en librerías, no como la de Logroño, ah) dice que el proyecto del edificio fue de José Luis Oriol Urigüen, y que dirigieron la obra Alfonso Fungairiño Nebot y Luis Albert Ballesteros.

¿Por qué borrar de la tran traída y llevada Memoria Histórica (mejor Memez Histérica) el nombre de Oriol? Un vistazo a la wikipedia nos puede dar la clave: además de arquitecto, Oriol fue uno de esos empresarios vascos cuya vida y economía creció enroscada al régimen de Franco.

Pero con sorpresa incluida, porque la O del Talgo, ese tren orgullo técnico de este país, es la de su apellido: Tren Articulado Ligero Goicoechea (el ingeniero) y Oriol (el empresario). Vaya con la Memoria...

He aquí al prócer vasco:



Y aquí el otro edificio que menciona la wiki sobre su carrera de arquitecto: el actual Hotel AC Palacio del Retiro (con iluminación de película de terror).



Sobre el arquitecto A. Casares, probable arquitecto autor de la reforma, caiga la ignominia de nuestros Cascotes. Y que a poder ser, pillen debajo esas barandillas.

Completo la información con dos fotos de Google para que se vea el verdadero valor urbano del edificio que, obviamente, no radica en asuntos estilísticos (como apunta la mencionada y típica guía) sino en esa rotunda capacidad de hacer ciudad.