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miércoles, 1 de abril de 2020

503. AVISOS PARA EL DERRUMBE



Estoy convencido de que muchas de las almas cándidas que aplauden con las orejas la decoración de medianeras con murales, no saben que esa aparición de mensajes y formas figurativas a gran escala entre los modestos y abstractos elementos arquitectónicos de la arquitectura rural, tiene mucho más de subrealismo que de arte. O que es arte subrealista, vaya; que como es sabido, no es sino un aviso sarcástico acerca del derrumbe general. San Vicente de la Sonsierra, La Rioja.




La habilidad técnica del pintor fascina al turista inculto, que ignora que el trampantojo puede tener algún sentido en espacios interiores cerrados pero que es pura deconstrucción al exterior. Y la deconstrucción, otro aviso del derrumbe. Préjano, La Rioja.





Ruina sobre ruinas. Graffitis en modernos edificios industriales abandonados de la Avda de Lobete, Logroño. Ahora que los graffitis han llegado a lo más alto (la Autonómica Sala de Arte de La Rioja les ha dedicado varios meses de okupación) quizás sea el momento más adecuado para decir que tras el subrealismo y la deconstrucción, los graffitis son la expresión más cabal y sórdida de los avisos para el derrumbe. 



En la prensa lo llaman "embellecimiento de nuestros pueblos" y hasta ideas contra el vaciamiento. Enciso, La Rioja. 



Esperen un poco, que en cuanto me dejen salir de casa voy a ir a Camprovín a hacerles un reportaje completo de la obra cumbre de este Arte. 

viernes, 20 de abril de 2018

470. HOTEL VIURA, Villabuena de Alava



Si vieron el post anterior, se habrán preguntando qué hacía yo pasando por Baños de Ebro y poniéndome serio. Pues nada, que iba a Villabuena a ver el Hotel Viura y hacer unas fotos. Bueno, en realidad no iba a eso, de verdad, solo iba a dar un paseo y ver las casas solariegas del pueblo. Pero la deformación profesional es lo que tiene. De hecho ni me acordaba de que en Villabuena de Alava, (ahora llamada Eskuernaga) estaba el famoso Hotel Viura.


Ya puestos y para documentar mejor mi visita hice un sencillo recorrido circular empezando por arriba (veníamos de paseo por Los Pinos Kalea).


Los Pinos Kalea confluye con Colina Kalea (Kalea es calle en vascuence) donde vemos que se mezclan varios estilos arquitectónicos (como lenguas), aunque no sabemos bien si en contraste o en armonía.


Llegando a la iglesa nos sorprende el curioso juego de columnas y farolas. Les juro que yo no coloqué los coches para que me quedara esta fotaza.


Al girar hacia la izquierda tomamos conciencia de que las farolas establecen algo así como un puente entre tradición y modernidad.


Aunque hablando de puentes, allá vamos. Bajamos hacia el río y lo encontramos algo retocado por las nuevas pasarelas y el mobiliario urbano.


No me pregunten por qué las sillas fijadas al suelo dan la espalda tanto a la tradición como a la modernidad pues hasta dan la espalda al puente.


Lógicamente no se sienta nadie en ellas, pero lo que sí conseguimos ver es a gente viva y de verdad subiendo por no se sabe dónde hacia el hotel. Valor.


Tomamos aire y cogemos perspectiva.


Dicen que el New York Times dice que es el segundo hotel mejor del mundo entre viñedos. Lo he leído en la web del Hotel. No me lo invento.


El río sigue su curso, y las sillas fijas para la contemplación, pues también:


La última foto que les pongo es la de despedida. Aunque en el siguiente post prometo llevarles de nuevo a Villabuena de Alava. Porque cuando la Arquitectura de Exito llega a un pueblo, ya van a ver que no lo abandona tan fácilmente.


martes, 20 de diciembre de 2011

207. MUSEO REAL DE TORONTO, CANADA.

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A cualquier Casa Real le puede salir un grano. No hay más que casar a las infantas con unos cualquieras, o mismamente, llamar a un arquitecto de fama mundial. Este cascotazo me lo envía una lectora de por aquí y yo encantado que lo pongo, porque no hay cosa que más me agrade que dar la razón a los lectores.


Como ya se habrán podido imaginar los expertos cascótidos, el sarpullido es obra del ingenio del tal Libeskind, que primero justificó el hacer un museo así en Berlín  para entender la opresión que sufrió el pueblo judío, pero luego se ve que le gustó la cosa y lo mismo la pone en un museo real que a la vuelta de la esquina.


Dicen los promotores del tumor que va a atraer mucho turismo a la ciudad, y no es de extrañar porque si a la gente le gustan las películas de terror ¿por qué no iba a gustarle ver las colecciones de paleontología de aquestas maneras?:


Gracias Cristina, y no os cortéis en mandarme edificios tan bonitos para este blog, aunque llevad cuidado porque con algunos como este os podéis cortar. Las manos. La vista. La respiración. O incluso el hipo y las ganas de comer.
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