álbum de edificios que hacen daño a la vista, a la razón, a la ciudad, o a todos juntos, y en especial a la arquitectura entendida como disciplina geométrica, racionalidad constructiva, orden, contextualización y urbanidad.
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miércoles, 11 de diciembre de 2019
497. MEDINA DEL CAMPO
El verano pasado estuve en Medina del Campo y me perdí de ver esta procesión. O esta pieza de diseño urbano, quería decir. Así que tengo que poner unas fotos de google street view que, sin lugar a dudas, hace fotos mucho más auténticas que nadie.
Me pareció que Castilla se caía a cachos, pero que en materia de centros de interpretación de semanas santas y diseño urbano andaban bien provistos. He buscado en el blog amigo de la España Bizarra a ver si nos daba algún dato de esta obra de arte urbano, pero aún no está en su colección. Ni que decir tiene que la pieza mejora mucho con el complemento de las famosas jardineras orinales. El capirote rojo y blanco de la izquierda es una aportación efímera, pienso yo.
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lunes, 25 de abril de 2016
394. SEGOVIA DEL BOLARDO
Cuando hace unas semanas vimos lo que vimos en una plaza del pueblecito de Anguiano (cascotes 386) creíamos haberlo visto todo, o haber visto lo más; pero en Cascotes nunca hemos visto suficiente y siempre nos podemos superar.
Hete aquí que en la peatonalizada Plaza Mayor de Segovia (conjunto Fistrórico Artittico con bendición Orbi et Orbi), delante de unas pétreas escaleras que hay junto a la catedral y que bajan a unos wateres que de puro asquerosos nos quitaron las ganas de evacuar, algún prócer y algún diseñador urbano local, a medias o de acuerdo, defecaron una considerable cantidad de bolardos y chirimbolos de acero inoxidable a mayor gloria de la ciudad del Acueducto Romano.
Si no me creen, véanlos arriba con sus propios ojos.
Y díganme si no son para cagar allí mismo o... incluso, por internet.
Ay, y para atar los machos, también pusieron barras de acero inox un poco más a la derecha. Y parada del autobús peatonal. Por chirimbolos, que no quede:
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Segovia, Segovia, España
jueves, 14 de abril de 2016
391. ERRIPAGAÑA. PAMPLONA
Lo del barrio de la Milagrosa del post anterior no fue en realidad un milagro de la arquitectura moderna en Pamplona sino más bien una profecía de que lo que iba a venir años después en materia de urbanismo y formas de hacer ciudad. Los de Nación Rotonda (v Cascotes 247) se han conformado con comparar las fotos áreas de los espacios anteriores a la burbuja inmobiliaria con las parrillas arretondadas que se diseñaron encima, pero Cascotes no se conforma con tan poco y quiere bajar a tierra, ver el desastre de ciudad que alguien pudo una vez imaginar, y si pudiera dar los nombres de los arquitectos que han hecho todas estas calamidades, a bien seguro que lo haría.
En un vistazo superficial a la zona oriental de Pamplona descubrimos cuatro bonitos paquetes residenciales merecedores uno a uno de un Cascote propio, y hasta de una peregrinación escolar. O se enseña esto a los estudiantes de arquitectura (qué digo enseñarles: o se les da en la cabeza a los estudiantes de arquitectura con esto) o es posible que se pasen cinco años llorando la muerte de Zaha Hadid.
Al este del casco urbano de Pamplona y vigilados por ese enorme edificio situado a modo de rótula que fue su seminario, cuatro barrios cuatro, arrodeados de verde y de horrotondas de diversa rotundidad saltan a la vista: 1) Erripagaña (Ripagaina según otros, antes de que Pamplona se reuskerizara); 2) Mendillori, 3) Sarriguren y 4) la joya de la corona, a los pies de la avda Carlos III, Soto Lezkairu.
Empecemos por el 1 y pidamos salud y ánimos para llegar hasta el 4 -no lo aseguro. Y es que los paisajes son de lo más duro. Ah ah (pareado).
Nada de pareados, la razón que preside el diseño de Erripagaña es no parear nada haciendo que los bloques bailen al son de las olas dibujadas en ese jardín que recorre el interior de los bloques.
¿Cómo responder en fachada a semejante movimiento en planta? Pues con el célebre estilo Saenz de Oiza, marca Navarra con plaza en la M-30 de Madrid:
Aunque también caben diseños más blandos o más blancos, a elegir:
Lo que no queda muy bien es poner las olas de los senderos del jardín en las fachadas, pero bueno, como Pamplona no tiene mar y las aguas de Arga (que pasa al lado) también van al mar, pues adelante con la idea:
A diferencia de Mendillori que está casi acabado, en Erripagaña todavía no se ve aún esa nueva arquitectura de equipamientos que da carácter al barrio, así que para paliar semejante carencia y marcar tendencia (otro pareado) el gran Vaíllo (v Cascotes 302) tiene edificado en los bordes un centro de recogida de residuos urbanos que seguro que ha salido en más de media docena de revistas de arquitectura con las que se enseña ahora arquitectura (esto no es un pareado sino una reiteración) a los que estudian arquitectura:
Eso sí, arbolado, jardines, césped, aceras y farolas, como por un tubo, que Pamplona es muy rica y no va a ser por dinero.
¿Quién es el catedrático de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Pamplona? Pues aquí tiene trabajo carajo. Madre mía lo que tiene para enseñar a los alumnos. ¿O será que no hacen crítica en Urbanismo de Pamplona...?
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Pamplona, Navarra, España
miércoles, 13 de febrero de 2008
63. NUEVO DISEÑO DE CALLES EN LA CAPITAL


Parecen filas de árboles talados o agresivos postes de vallas con remates cortantes. Son lo último en diseño de calles que he visto en Madrid. Hay montones de ellas así. La de los bolardos metálicos es la calle Medinaceli y Fúcar, por encima del Paseo del Prado. La de los pivotes de granito cortados a bisel es la famosa Cava Baja en La Latina.
Las aceras pequeñas que antaño protegían a los peatones ya no se llevan porque los coches, que son muy malos, se suben encima de ellas. Pero ese subirse encima de las aceras en las calles pequeñas es algo muy útil y que da a la calle cierta flexibilidad, porque permite que un coche que esté descargando no la tapone y que los que vengan mientras tanto, puedan pasar. Con los bolardos dichosos eso es imposible, así que si alguien quiere descargar algo en su casa o su negocio, ha de ser a todo correr y organizando enseguida una fila de dos o tres coches con los claxon a tope.
¿No hay nadie en Madrid que sepa hacer esa sencilla ecuación de diseño? ¿No podría organizar el COAM un congreso sobre diseño de calles con unas conclusiones razonables?
Y eso, por no hablar de lo incómodo que es andar por una calle así jugándote un golpe en la espinilla a cada paso.
Madre mía, ¡cómo está el diseño! ¡cómo está la arquitectura! ¡y en la capital del reino!
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lunes, 5 de noviembre de 2007
11. LA CALLE MATÓ LAS CASAS


Cuando estaba este verano como una cabra por esos montes de Dios (véase LHD) recibí un mail de mi amigo Javier con una imagen urbana de Logroño para que no me olvidara de los sufridos trabajadores de la arquitectura: “te adjunto foto recién hecha para que veas que has marcado estilo con la maquetación de la Guía” –me decía (foto 1).
Hace una semana leí en el periódico que el Ayuntamiento estaba indignado con semejante panel decorativo publicitario (supongo que porque le hacían la competencia a la Guía que acababan de poner a la venta) y al día siguiente apareció en la casa de al lado otra enorme foto decorativa publicitaria de la que puntualmente me informó mi corresponsal en la zona (foto 2).
Creo que es en la Guía o en este blog donde diagnostiqué que a esas casas las mató la transformación de la calle cuando al hacer el parking subterráneo talaron los árboles y destrozaron su acera con esa escalera torcida de acceso al subsuelo y la consiguiente salida de coches, ambas con sus “estupendas” barandillas.
Muertas las casas, los promotores planean “reconstruirlas” (interesante término, ya no dicen rehabilitarlas), y una semana después del rifi rafe de los anuncios (que aún siguen puestos) el Ayuntamiento anuncia a bombo y platillo en los periódicos un desatino mayor: que están ya dispuestos a peatonalizar toda la calle.
Y digo yo: cuánto mejor que hicieran como la inmobiliaria y nos lo anunciaran con una gran foto extendida por toda la calzada en la que se pudieran ver los futuros adoquines, jardineras, bancos, farolas y papeleras. De esa guisa nos horrorizaríamos menos cuanto la cortasen definitivamente al tráfico y se pusieran manos a la obra.
La calle mató a las casas. Ahora el Ayuntamiento va a matar la calle. Aquí no va a quedar ni el apuntador.
¡Sálvese quien pueda!
(Cuídate, Javier)
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