La tradicional Sopelana es ahora Sopela. La afición nacionalista a cambiar los nombres que no cesa. Como tampoco cesa la afición a cargarse los lugares. Primero fue la urbanización. Después esa marejada de barandillas de acero inoxidable. Yo tenía un amigo de Sopelana al que le llamábamos Sope. Se ve que íbamos por delante de los tiempos. Con los surfistas llegaron los grafiteros. Aún les queda muro por pintar, pero estoy seguro que la foto de abajo ya se habrá quedado anticuada. Cuando llegas a la playa solo ves el mar. Lo malo es al salir. No deberías volver a casa.
álbum de edificios que hacen daño a la vista, a la razón, a la ciudad, o a todos juntos, y en especial a la arquitectura entendida como disciplina geométrica, racionalidad constructiva, orden, contextualización y urbanidad.
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martes, 10 de abril de 2018
468. SOPELANA PLAYA
La tradicional Sopelana es ahora Sopela. La afición nacionalista a cambiar los nombres que no cesa. Como tampoco cesa la afición a cargarse los lugares. Primero fue la urbanización. Después esa marejada de barandillas de acero inoxidable. Yo tenía un amigo de Sopelana al que le llamábamos Sope. Se ve que íbamos por delante de los tiempos. Con los surfistas llegaron los grafiteros. Aún les queda muro por pintar, pero estoy seguro que la foto de abajo ya se habrá quedado anticuada. Cuando llegas a la playa solo ves el mar. Lo malo es al salir. No deberías volver a casa.
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jueves, 8 de noviembre de 2007
14. SUGERENCIA

Imagínate que estas diseñando las fachadas de un bloque de apartamentos en la playa y que la cosa va bien. Has colocado los balcones y hasta les has dado una curva en los extremos para que te queden más “modernos”; has puesto un ojo de buey en lo alto de la escalera y has resuelto más o menos bien las cubiertas con faldones de imitación pizarra consiguiendo incluir los áticos que te pedía el promotor. Todo va bien, digo, pero te parece como que falta algo, no sé, que la fachada te está quedando un poco sosa, como demasiado blanca.
Pues mira qué fácil: en esas cuatro ventanas que te quedaban por ahí descolgadas metes unos antepechos de cerámica marrón y una especie de columna falsa en medio y le pones dos arquitos rebajados pintados de ocre o granate como remate superior. Y te va a quedar monísimo. Pruébalo y verás.
¿Qué no me crees? Pues aquí lo tienes ya hecho por un compañero arquitecto, en el puntal de Laredo.
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