Mostrando entradas con la etiqueta Vicisitudes y Sordideces. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vicisitudes y Sordideces. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de agosto de 2011

193. EDIFICIOS EN ALTURA ABANDONADOS

.

Vale, estoy de vacaciones y en la otra esquina del mundo. Pero es que desde una de las playas de Oregón donde estuve el otro día casi  se podía ver este Cascote de Corea del Norte... ja ja ja. Bueno, no, fuera de bromas lo cierto es que lo he encontrado gracias a un colaborador del blog de Vicisitudes y Sordideces que da este enlace:


Que lo disfruteés.
De un modo u otro, el mundo se está llenando de Cascotes ¿verdad...?. aaaaaAAAAAhhhhhhhhhhhhh
.
.

jueves, 17 de febrero de 2011

167. VALLECASCOTES (I). SER SINGULAR

.

Vamos con ello y no hagamos esperar. Aquí un hombre. Con la compra. Abriendo la puerta de su casa en Vallecascotes. Parecen las puertas de una boutique. La boutique JARP2. Acaso unas puertas correderas. Pero no, el hombre deja las bolsas en el suelo, y busca la llave.
Enrique me advierte: el portal parece la antesala del quirófano de un hospital de los años cincuenta. El vecino nos permite pasar y verle caminar hacia el ascensor, al fondo, a la derecha.


También podrían ser los urinarios de un polideportivo, pero no, se trata de arquitectura minimalista, le explico a Enrique.

Una curiosidad: mientras en la calle ya no ponen baldosas de aquellas grises de cemento (ver foto de arriba), el suelo del portal está hecho con ellas.  El hombre desaparece y nos quedamos mudos. Blancos.


Nadie espere crítica. Eso se paga. Ni opinión. ¿A quién le importa la opinión de un sólo votante? Este es un blog de poesía, y la poesía, como la música, incorpora de vez en cuando los silencios.

El portal pertenece al más singular de los edificios singulares de viviendas que jalonan Vallecascotes. Véanse si no estas dos fotos desde sus inmediaciones. (En el blog de Enrique o en el Vicisitudes pueden encontrarse fotos tomadas desde más lejos).



Geometría rotunda en la volumetría. Torre de veinte pisos, bloque de ocho o diez, y puente de baja más dos. Las ventanas bailan, se desplazan, se meten, salen. Si en el portal era todo blanco, en el exterior todo es negro. Muy negro. Solo las cagadas de la palomas van dejando chorretes blancos sobre el aplacado negro de la fachada. Con el tiempo le darán una textura orgánica muy interesante.

Cuando a los arquitectos se les deja hacer, son brutales. Generosos. No se cortan un pelo. Lo dan todo de sí. El problema de la energía en este país se resolvería con tan sólo enchufar un tendido eléctrico a los creativos cerebros de los arquitectos. Gracias al esfuerzo del arquitecto de este bloque de viviendas el hombre sin atributos de la primera foto ya es un hombre singular.

Sobre todo si uno da un giro de ciento ochenta grados y hace una foto de lo que se ve desde el edificio negro con bajeras blancas:


La he subido grandecita por si queréis ponerla como fondo de pantalla y sentiros hombres singulares. Los vecinos de la calle de enfrente no son hombres singulares. Han caído allí casas salidas de manos de arquitectos no artistas, es decir, los que entienden la profesión como ingeniería del almacenamiento humano. Cosas del sorteo municipal. Sobre la urbanización interior ya entraremos en detalle. La especie de patio interior abierto entre bloques está ocupada por calles peatonales llenas de coches y bolardos. Y bajeras ciegas.

Lo de las bajeras ciegas es en lo único que nuestro bloque singular se asemeja a las estanterías de pisos de ladrillo. Una característica compartida. Lo decían con horror Vicisitudes y Sordidez: las bajeras ciegas hacen inhóspitas las aceras y convierten cada calle en triste espacio de desolación.


Tan desolado que los espacios públicos del otro lado del bloque, los espacios así llamados "blandos" parecen incluso más fríos que los que dan a aceras y calzadas:


Añado otra foto con resolución suficiente como para ponerla de fondo de pantalla e imaginaros sentados en el banco. Pensando sobre la singularidad. Sobre la vida en un lugar así. Sobre la nueva arquitectura.

.
.

miércoles, 16 de febrero de 2011

166. VALLECASCOTES. Introducción

.

Animado por los colegas Vicisitudes y Sordideces y su cuarta entrega de Satán es mi Señor, el viernes 11 de febrero, en que pasaba por Madrid, me di con Enrique un gran paseo por el Pau Vallecas (en adelante Vallecascotes). Enrique fue el primero que me alertó sobre la riqueza arquitectónica del polígono donde se había ido a vivir, y así lo conté en el 110. Dejé allí un enlace a su blog, pero como se lo hackearon (tenía fotos de chicas estupendas), lo cerró y ya no está disponible . Se imponía pues hacer un nuevo y grande reportaje fotográfico sobre el Valle, en realidad, paramal, aunque queda mejor Vallecascotes que para mal para mal cascotes. En el par de horas que duró el paseo hice casi cien fotos pensando que luego seleccionaría ocho o diez para una entrada del blog, pero qué va qué va: me he puesto a elegir las mejores y no podía tirar ninguna. Ninguna. Todas todas me parecen jrandiosas. Así pues, como cien afotos en una depostición es mucho rato en el uater, voy a hacerlo en pequeñas diócesis. Hoy os pongo solo la primera de ellas, la de Enrique contemplando los solares que quedan en el Valle, ricos pastos para la creatividad de arquitectos salidos de Escuelas como la que he agregado en el anterior poss. Me salió la foto borrosa, pero es bonita. Supongo que igual que a mí,  a la cámara se le nubló la vista. Ya veréis ya.
.
.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

123. EL CASCOTE DE TODOS LOS CASCOTES

.


Llevaba bastante tiempo navegando sin avistar puerto pero hete aquí que ayer por la noche (1 de dic 2009), subido al palo de la mayor, el marinero Enrique me dijo. “Juan, allí, tierra, tierraaaaaa: mira esta página, está ahí todo lo que buscabas”. Y en efecto ahí estaba. Nada más echar una ojeada con mi catalejo encontré una ciudad llena de maravillas. Y la primera, la de poder descargar en ella toda la basura que tenemos en el barco. Todos mis Cascotes.

Vale, metáforas aparte, el artículo recién publicado en el blog “vicisitud y sordidez” no es nuevo, porque ya hace muchos años que Tom Wolfe lo escribió en “¿Quién teme al Bauhaus feroz?” pero es fresco, alegre y está estupendamente documentado. Y por si ello fuera poco, las decenas de posteadores aportan Cascotes sin parar a la hoguera de las vanidades. Por supuesto, también salen en los comentarios toda la beatería creada durante años por Escuelas y Revistas rasgando sus vestiduras y mostrando sus llagas, pero risa me dan y no pena, después de tantos años aguantándoles en estos espacios de libertad.

Aparte del post contra-arquitectónico, el blog de “vicisitud y sordidez” parece encerrar mucha más inteligencia, pero tranquilos, poco a poco, que la inteligencia no es como las tetas, todas de golpe.
Una suerte poder compartirlo.