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martes, 15 de febrero de 2022

LA FAMOSA MESA Y EL DISEÑO ESPAÑOL

 

En febrero del 2015 hice un viaje a Valencia con los alumnos de la ESDIR para visitar su famosa feria del mueble y me quedé horrorizado ante los "diseños" de algunos stands.

Supuse que se trataba de mobiliario dirigido a los jeques de las "democracias" de la península arábiga, pero ahora veo que el mercado es más amplio:


MADE IN SPAIN



martes, 29 de abril de 2014

284. UNA GUARDERIA COLOCA A PATERNA EN EL MAPA



Mira que es difícil conseguir salir en la página de sucesos, quiero decir de Cascotes, con un edificio tan modesto como una guardería, pero hay arquitectos (en este caso, arquitecta) a los que nada se les pone por delante.



Paterna no era un nombre perdido en el mapa de Valencia, pero gracias a estas casas cosas de la arquitecta Ana García Sala, Paterna brilla con luz propia.


Pero no lo busquéis en Paterna porque no lo vais a encontrar. En realidad está mucho más al norte, en un polígono industrial pijo de esos que llaman parques tecnológicos, junto a urbanizaciones igualmente pinjas o de chanlets, como Mas Camarena (ideal para reconversión en circuito tipo Indianápolis):


Pero a lo que vamos: ¿en qué se habrá inspirado doña Ana para hacer su guardería? ¿En las rotondas? Muy posible. Enseñar a los niños desde tu más tierna infancia, que España es un conjunto de rotondas es un empresa muy loable:


Cierto es que las empresas de los papás parece que están experimentado con formas más ahuevadas, en huso o en pétalos, pero para empezar a caminar por la vida, bueno es meterse en formas horrotondosas.


Como los arquitectos son gente muy culta y las arquitectas, chicas muy estudiosas, podría ser que pensando pensando hubiera relacionado la arquitectura prehistórica española (casas celtas de Coaña) con la prehistoria de la vida de los niños de Mas Camarena.


Pero no nos engañemos, lo más normal es que la arquitecta se haya inspirado en la configuración de las depuradoras, edificios ubicados igualmente en las esquinas de los polígonos industriales y que algo tendrán que ver con el trabajo en las guarderías, porque es en ellas donde hay que depurar a los niños de sus propias contaminaciones.


Pues eso, que los padres están la mar de contentos, el parque tecnológico también y el Ayuntamiento no digamos, porque Paterna es ahora, gracias a Cascotes, conocida mundialmente en el mundo entero. 

(agradezco la noticia al cofrade de la página SEMS de facebook que la puso y que una semana después ya ha caído lógicamente en el pozo del olvido, y a Antón Ozomek, administrador de la página, que siga haciendo ímprobos esfuerzos para que una página de facebook se convierta en algo que nunca podrá ser una página de facebook, pues eso reafirma a Cascotes en su empresa)



martes, 13 de abril de 2010

137. VENTANAS DE LA VERGÜENZA

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Aunque me había dicho a mí mismo que mejor no acercarme al Monasterio de San Miguel de los Reyes en Valencia, pues la exitosa rehabilitación de que había sido objeto por una de esas empresas de arquitectura de abstracto nombre no me ofrecía ninguna garantía, al final caí en la tentación y no quise marcharme sin visitar tan importante lugar. Y la primera imagen que vi, la que he puesto arriba, no fue otra que la de una larga colección de esas ventanas sin carpintería que se encuentra uno por doquier y que reflejan la incapacidad de “nuestra arquitectura” por entrar en el diseño de todos esos sutiles mecanismos de articulación y regulación de luz y ventilación que contenían las tradicionales ventanas, postigos, persianas, cortinas y visillos.

Como no recuerdo ningún curso o cursillo de esos tan famosos de Intervención en el Patrimonio en los que se haya hecho hincapié en tamaño despropósito he decidido llamarlas aquí “ventanas de la vergüenza”, darles el título de Cascote (o casi mejor pattern-Cascote), y hacer colección de ellas.
Creo haber visto millares, pero hasta ahora mayormente no me había parado a fotografiarlas, localizarlas y adjudicárselas a su correspondientes arquitectos modernos. A partir de ahora iré poniéndolas aquí, como estas de muestra:

En el remate de la portada principal y en las torres del mencionado Monasterio ya tenemos otras tantas:



Esta es de La Casa de la Vila en Pals, Gerona:



Esta, de una casa en Viella, Lérida:



Y esta otra, aunque con algo de carpintería, ay, en moderna rehabilitación del Castillo (ahora Parador) de Alarcón, Cuenca:



La lista será inmensa, aviso.

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Comienzo con las addendas: las ventanas de la rehabilitación de las Escuelas Trevijano de Logroño son de vergüenza al cuadrado porque se hicieron mediante ¡¡¡concurso de arquitectura!!!. La rehabilitación incluye también barandillas modelo Facultad de Medicina de Valencia.



3may2010: Junto al Parador de Alcalá de Henares hay un restaurante no sé sabe muy bien si reconstruido, rehabilitado, restaurado o de nueva planta que muestra esta estupenda ventana de la vergüenza y otras cosas muy notables que no es el caso comentar aquí:



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Upps, perdonen Vds mi pereza y en no haber seguido aportando cosas a esta majna colección. Gracias al grupo satánico de arquitectura añado hoy (26jn2013) un ovra más: esta cosacasa en el centro histórico de Cáceres:


Y esta otra en Tarragona (!) publicada en Satán en mi Señor 4dic2013 por J Carlos Pérez.








martes, 16 de marzo de 2010

134 FACULTAD DE MEDICINA DE VALENCIA (II)

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Ah ah ah, las barandillas de la escalera de la reforma del magnífico arquitecto Alfonso Casares Avila que vimos en el post anterior (lo de magnífico es un calificativo que le propina Javier Aruzmendi, así que... San Pedro se lo bendiga) no era un pequeño fallo exterior sin importancia, qué va, era el signo fatal de lo que nos encontramos detrás de la fachada: una espantosa remodelación, rehabilitación, reforma, intervención o lo que sea, que ha arrasado con el viejo encanto de este edificio casi centenario. Adiós carpinterías de madera, adiós a la escala de las puertas, adiós tablones de las notas, adiós bedeles en el hall, a la secretaría, a la reprografía, adiós a las circulaciones en claustro, adiós patio..., y adiós, adiós, D. José Luis Oriol Urigüen. Ahora se entiende que le hayan quitado el nombre de la fachada. El tal Alfonso Casares Avila ha destrozado la Facultad con la “arquitectura de nuestro tiempo” y para muestra unas imágenes de ese interiorismo monumentalista, anodino, frío, feo, “moderno” y ¡¡¡¡satánico!!!! que ha metido ahí este “experto en arquitectura hospitalaria”.

En la foto de arriba, el pobre Ramón y Cajal. Le han puesto en medio como si de un tirano se tratara. Quizás estaba antes ahí, no sé, pero seguro que entre el barullo de cosas que tenía el hall no se le notaba tanto. Medios pasillos, vacío en los rincones y una decoración de cenotafio. Eso sí, en el techo un detalle de modernidad arquitectónica manifiesta. Qué horror.





Los pasillos son de este pelo, cálidos y acogedores.





Y aquí el patio, donde Casares no tiene empacho en copiar la fachada rayada de la maternidad de Moneo en Madrid, dar un aire de modernidad al lugar con escaleras de hormigón, pasarelas, envidriados, aceros corten, chinilla y... ¡un olivo! ¡que no falte un pobre olivo en la nueva arquitectura!, en ese obligado paso por el patio desde el hall a la Biblioteca.





Tusquets decía que la escalera había desaparecido en el arte de la arquitectura, pero para D. Alfonso Casares Avila no. Una escalinata circular ha sido sustituida por una mareante triangular kahniana de tres tramos y las escaleras laterales, por las que tanto hay que subir y bajar ahora para sortear los taponamientos en las circulaciones en claustro, tienen el inconfundible sabor de la tecnología de la chapa.




¿Hay crítica en la arquitectura? ¿Hay críticos en Valencia? ¿Hay Escuelas de Arquitectura por allí? Madre mía. Yo no he oído nada pero igual haberlos haylos. ¡Como me gustaría recibir algún apoyo desde allí! El interior reformado de este edificio debería ser de visita obligada para todos los estudiantes de arquitectura del futuro.

Ya lo veis, tiras tiras de unas barandillas de pega y te sale un Cascotón.

martes, 9 de marzo de 2010

133. FACULTAD DE MEDICINA. VALENCIA

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Alarmada por las obras en la puerta de mi casa, la corresponsal de Cascotes en Valencia me remitió hace unos días la fotografía que podemos ver arriba con la consiguiente advertencia: cuidado no os coloquen unas barandillas como las que han puesto en la reciente reforma/rehabilitación de la Facultad de Medicina de Valencia. Terrible ¿verdad?. Como a un Cristo dos pistolas.



Aún me adjuntaba otra foto más, en la que, gracias a la calidad de su cámara, se podía ver en el rincón de la entrada el viejo detalle de la firma de los arquitectos del edificio.



Pero hete aquí que hay tomate. Leemos bien a pesar de lo emborronado de la chapa: A. Fungairiño, arquitecto y A. Casares, arquitecto.

La Guía de Arquitectura de Valencia, editada en 1996 por su Excmo Ayuntamiento (y adquirible en librerías, no como la de Logroño, ah) dice que el proyecto del edificio fue de José Luis Oriol Urigüen, y que dirigieron la obra Alfonso Fungairiño Nebot y Luis Albert Ballesteros.

¿Por qué borrar de la tran traída y llevada Memoria Histórica (mejor Memez Histérica) el nombre de Oriol? Un vistazo a la wikipedia nos puede dar la clave: además de arquitecto, Oriol fue uno de esos empresarios vascos cuya vida y economía creció enroscada al régimen de Franco.

Pero con sorpresa incluida, porque la O del Talgo, ese tren orgullo técnico de este país, es la de su apellido: Tren Articulado Ligero Goicoechea (el ingeniero) y Oriol (el empresario). Vaya con la Memoria...

He aquí al prócer vasco:



Y aquí el otro edificio que menciona la wiki sobre su carrera de arquitecto: el actual Hotel AC Palacio del Retiro (con iluminación de película de terror).



Sobre el arquitecto A. Casares, probable arquitecto autor de la reforma, caiga la ignominia de nuestros Cascotes. Y que a poder ser, pillen debajo esas barandillas.

Completo la información con dos fotos de Google para que se vea el verdadero valor urbano del edificio que, obviamente, no radica en asuntos estilísticos (como apunta la mencionada y típica guía) sino en esa rotunda capacidad de hacer ciudad.



miércoles, 27 de mayo de 2009

114. VALENCIA, Museo de la Ilustración, Vázquez Consuegra



Ahora que me doy cuenta, lo único que ha cambiado desde que escribí este artículo para elhAll (septiembre del 2004) es el soporte. El papel se ha convertido desde entonces en el reducto de los privilegiados, los pringados, los que detentan el poder. Al publicarlo ahora en esta web llamada Cascotes creo que cobra un nuevo sentido. No sé cual, pero mis sensaciones son bien distintas. Ahora tengo la sensación de que el papel se ha desprestiagiado en los últimos cinco años tanto como la arquitectura en todo un siglo.

Esta es la LOCALIZACIÓN del edificio en cuestión.





CONSUEGRADO
por Juan Diez del Corral

Consuegra es un arquitecto consagrado. No hay más que leer las alabanzas de Vicente Verdú en el artículo que abre el catálogo de la exposición que ha ofrecido en septiembre el COAR o el exaltado panegírico que le dedica un tal Javier García-Solera (parece que arquitecto) en el artículo que lo cierra, para darse cuenta de que estamos ante un santo de la arquitectura contemporánea española. Por no hablar del brillante currículum vitae que se incluye en el mismo. Así lo debieron de entender los jóvenes arquitectos de nuestro colegio que casi llenaron su habitualmente semivacía sala de conferencias cuando el pasado 16 de septiembre el consuagrado bajó de los cielos del papel couché -y de sus letanías laudatorias- y vino a Logroño a contarnos sus milagros.

Confieso que es un espectáculo que me apasiona, uno de los mejores espectáculos que se puede contemplar en provincias: ver a los santos venderse a sí mismos como mercancías teológicas por las salas de pueblo. El impudor en aceptar la publicidad que le dan las exposiciones, artículos y presentaciones, resulta conmovedor; y el silencio del respetable ante la endeblez de sus discursos tiene más morbo que cualquier programa de la tele. Guardaba yo en el recuerdo la presencia primaveral en nuestra Escuela de Arte de esa viejecita llamada Bernardo Atxaga como el mejor espectáculo de este género en el presente año, hasta que el solemne discurso sobre el lugar, la arquitectura de cuerpo y mestizaje (?) de Vázquez Consuegra me ha puesto en duda sobre el number one de la temporada.

Lo peor de todo es que llevé a mi hija al espectáculo sin darme cuenta de que los jóvenes necesitan santos y referencias. La pobre se aburrió como una ostra ante lo vacío del discurso y salió hecha un lío entre la pose del artista y el descreimiento de su padre. Me sentí verdaderamente culpable del fregao en que la he metido. Con lo bien que se lo pasaría coleccionando hierbajos o piedrecitas de haberse puesto a estudiar botánica o geología....

El problema es que meses antes habíamos ido juntos a ver en Valencia el Museo de la Ilustración de Consuegra y allí comentamos todas sus formas, detalles y contenidos hasta concluir lo disparatada que es la arquitectura que en estos momentos esta pasando a la Historia (ver muestras en el reportaje fotográfico). Por eso que, más que nunca, era obligado en este caso conocer al personaje que estaba detrás de la obra.





 En el estupendo vino cena que es costumbre en nuestro Colegio después de las conferencias, el decano me presentó al conferenciante y haciendo abuso de la cortesía le pregunté que cómo se había prestado a hacer un Museo de programa tan vacuo como el de la Ilustración de Valencia. Su respuesta fue tan contundente y clarificadora de lo que es la arquitectura consuagruada de nuestro tiempo que no puedo resistirme a compartirla con mis lectores: "no he vuelto a entrar en el edificio desde que se entregó, no he visto cómo se ha montado el museo, y no me interesa lo más mínimo".







Es difícil encontrar una expresión tan perfecta de eso que se da en llamar la arquitectura ensimismada. Una arquitectura que se ofrece una y otra vez como un enorme objeto escultural ocupando espacios privilegiados de la ciudad y costando una porrada de euros a mayor gloria de su autor.





Como el diálogo cortés con Consuegra ya no podía seguir, mi cuestionamiento público es obligado: ¿cuándo diablos vamos a empezar a entender que la arquitectura no es un gran objeto escultórico puesto en medio de la ciudad para dejar atónitos a los ciudadanos y contentos a los turistas? Por favor, la escultura tiene su lugar en la arquitectura como mediadora entre la escala arquitectónica y el hombre así que ya vale de gigantescos ejercicios escultóricos y de fotografías de edificios prístinos y vacíos. ¿Cómo se puede desmarcar uno con despecho de la arquitectura virtual (en todo caso abierta a sus diferentes materializaciones) para caer en la construcción de una arquitectura torpe, pesada, y cerrada en sí misma, a base de un reducido lenguaje de fríos muros de hormigón, rampas desoladas o pérgolas en eterna espera de las bugambillas? ¿se creerá Consuegra que por romper sus edificios para hacer pasadizos peatonales que conecten más o menos con calles adyacentes ya se puede llamar a eso "arquitectura con una gran vocación urbana y de lugar"?

Y eso por no hablar de la confusión de significantes que muestra su arquitectura en connivencia con lo más granado del actual panorama nacional: hubo una foto de una fachada del museo naval de Génova que parecía sacada, tal cual, del edificio de la Maternidad de Moneo en la calle O´Donell de Madrid. Puro estilo raya cristal. ¿A eso se llama arquitectura nacida del lugar?



Ya vale de hablar del lugar con tanta frivolidad, hombre. Un lugar no es el espacio en que se asienta la obra de arte de un iluminado sino un denso tejido de huellas humanas que se construye con las intervenciones de los hombres cuando éstos no tienen puestas sus miras en el éxito de los concursos, en la publicación de las revistas de papel couché o en su inclusión en la Historia. Un lugar es un espacio en el que los hombres viven y están día a día con la comodidad con que se lleva la ropa, y no un espacio en el que inventar recorridos quebrados y desolados rincones a mayor gloria del minimalismo abstracto o de la fotografía arquitectónica. A la vista del barrio en que se inserta, decir que un museo como el de Valencia es una obra pensada desde el lugar daría verdadera risa si no fuera por el daño que le hace. Un daño en el que, todo hay que decirlo, Consuegra no es más que una pieza de la cadena de despropósitos que se hacen por la ausencia de una teoría de la arquitectura mínimamente sólida. En todo caso, la pieza estelar, la más notoria. La que más llena nuestra sala de conferencias y más contento tiene a los periodistas de arquitectura que no entienden nada.

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Nota de la Redacción sep2015: me faltaba por contar que por este artículo, el COAR tomó la decisión de echarme de la dirección de elhAll y a la postre, del Colegio de Arquitectos.