Después de mucho mover y cambiar los bancos, las jardineras, los bolardos y las catenarias, parece que ya han dado con la solución definitiva de la plaza mayor de Cogolludo, al menos en la parte frontal del famoso palacio protorrenacentista. Que el pavimento vaya en diagonal con una fachada tan simétrica no ha debido de causar mayor problema de diseño. La parte más irresoluble es la de quitar el cartel de las obras. En España no puede haber un monumento sin cartel (como no puede haber un bar sin televisión). Hasta dar con la solución definitiva seguro que han pensado que lo mejor era dejar el cartel de la última fase de la restauración, la que ha dirigido la aparejadora Sonia Martínez Merino. Mientras piensan en el cartel definitivo, la cadena de la catenaria entre bolardos se ha caído para hacer juego con el cartel amarillo provisional. En la restauración del palacio nos gastamos en plena crisis un par de millones de euros. Las obras menores, dirigidas por Sonia, son una tontada de cuarenta y cinco mil euros. Pero falta el cartel. El cartel definitivo.
álbum de edificios que hacen daño a la vista, a la razón, a la ciudad, o a todos juntos, y en especial a la arquitectura entendida como disciplina geométrica, racionalidad constructiva, orden, contextualización y urbanidad.
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jueves, 10 de mayo de 2018
474. EL CARTEL DE COGOLLUDO
Después de mucho mover y cambiar los bancos, las jardineras, los bolardos y las catenarias, parece que ya han dado con la solución definitiva de la plaza mayor de Cogolludo, al menos en la parte frontal del famoso palacio protorrenacentista. Que el pavimento vaya en diagonal con una fachada tan simétrica no ha debido de causar mayor problema de diseño. La parte más irresoluble es la de quitar el cartel de las obras. En España no puede haber un monumento sin cartel (como no puede haber un bar sin televisión). Hasta dar con la solución definitiva seguro que han pensado que lo mejor era dejar el cartel de la última fase de la restauración, la que ha dirigido la aparejadora Sonia Martínez Merino. Mientras piensan en el cartel definitivo, la cadena de la catenaria entre bolardos se ha caído para hacer juego con el cartel amarillo provisional. En la restauración del palacio nos gastamos en plena crisis un par de millones de euros. Las obras menores, dirigidas por Sonia, son una tontada de cuarenta y cinco mil euros. Pero falta el cartel. El cartel definitivo.
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martes, 2 de mayo de 2017
441. PEREGRINACION SIGLO XXI
Después de poner el post anterior con la ayuda de google earth sentí necesidad de expiar mis pecados de verdad y me organicé una peregrinación a la Ciudad de Valdeluz. No entiendo muy bien qué pecados comete aún la gente para seguir peregrinando a Roma o a Santiago de Compostela. La limpieza de las almas del siglo XXI sólo se conseguirá si encontramos los nuevos y verdaderos epicentros de salvación. Quizás ande yo descaminado, pero después de dar con el templo de Valdeluz (parado por la crisis, como no podía ser de otro modo), me he sentido mucho más aliviado.
Porque tal y como prometía la publicidad de la peregrinación, en el camino a Valdeluz encontré mucho más de lo que imaginaba.
Aunque el final del camino pudiera ser la iglesia inacabada (...por culpa de nuestros pecados) desde la que parecen querer lanzarnos al cielo cual cohete espacial, una peregrinación es un camino, por lo que de paso entré a ver la estación vacía del AVE.
Ningún templo más apropiado para el recogimiento. La marquesina parecía moverse como en la foto de google street view. Nunca la realidad virtual me había parecido tan real. Tuve tentaciones de caer arrodillado pero un pequeño cartel me lo impidió y pasé al interior.
No había un alma. Ni dios. Era tal y como me la había imaginado.
Es verdad que la Ciudad de Valdeluz, está aún por estrenar. Especialmente como lugar de peregrinación.
Pero atendiendo a la guía del post anterior hice un alto en el camino y a pesar de que casi todas las entradas estaban cerradas, conseguí entrar en la magna urbanización de Chiloeches (ver post anterior).
Vi allí algo que me causó maravilla. Chiloeches es un inmenso territorio de grandes avenidas vacías y solares aún más desolados, pero allí donde ha construido el hombre, las calles de entrada a las viviendas se hicieron tan pequeñas que los coches tienen que subirse a las aceras (aún más pequeñas):
No voy a contar todos los pormenores de mi peregrinación porque la expiación de los pecados es un asunto muy íntimo, pero antes de ir a Chiloeches urbanización hice un alto en Chiloeches pueblo a ver un poco de arquitectura doméstica de nuestros días y me traje un par de muestras.
En la anterior etapa, Santos de Hunosa, preferí recolectar arquitectura pública. En una pequeña plaza, uno al costado del otro, había este par de templos de la arquitectura y el diseño contemporáneos:
No contento con dos fotos les hice otro par pues mi admiración por sus estilos era superior a mi asombro.
En la etapa de Santorcaz recogí muestras de urbanización siglo XXI estilo Esperanza.
Con sus juegos infantiles incluidos. O anexos, como se quiera ver.
Aún podría seguir un buen rato contándoles otros detalles que vi en mi peregrinar por allí mismo en Santorcaz, pero mejor lo dejo ya con la foto de un chalet castillo que compite en el skyline con las desmochadas torres del viejo castillo del arzobispo de Toledo, y dios perdone nuestros pecados, amén.
lunes, 7 de noviembre de 2016
423. EL MISTERIO DEL AGUJERO VERDE.CEHEGÍN, MURCIA
Las nuevas prácticas urbanizadoras nos producen serios despistes a quienes visitamos las ciudades desde el aire. Sobrevolando Cehegín aún sabemos que eso que hay a la derecha de la foto es una plaza con su arbolado y sus coches aparcados. Pero lo que algún novísimo arquitecto haya podido hacer en ese agujero del centro, realmente se nos escapa al entendimiento. Los coches de Google Street View tampoco han podido entrar en su interior y solo una foto de Jesús Fernández Sandoval Catalán vía Panoramio nos da una pista:
Aún no estaba verde pero ya habrá florecido el hormigón. Me da que ese lugar tiene vocación de premio de arquitectura. Fíjense si no en las ventanas de la parte baja del fondo. O en esta vertiginosa plantación capturada por la cámara del fotógrafo mencionado:
Hay que seguir investigando que ya empezaba a verdeguear...
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Un amable lector me informa que he llegado tarde a América y que esta plaza ya estaba descubierta: eldiario.es
Tiro del hilo y descubro también que, tal como preveía, también está archipremiada y republicada. Aquí la web de sus felices creadores.
(Eso sí: lo del respeto a los senderos que trazaron los vecinos por el andurrial previo me lo tendrán que explicar dos veces más para que lo entienda...)
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Ubicación:
30430 Cehegín, Murcia, España
viernes, 11 de enero de 2013
234 y VI, GETAFE- URBANIZACION
La primera vez que me puse a investigar Getafe con Google Earth y sus fotos estuve a punto de llamarla CIUDAD DEL AGUA, tal iba siendo mi sorpresa al ver la cantidad de fuentes que tenía. Fuentes de todos los tipos, de luz y aspersión:
Fuentes con escultura
De estanque y surtidores
O de imponentes cascadas arquitectónicas:
Pero después de mi paseo por su centro urbano a finales de septiembre, y tras un extraño dejà vú que tuve en sus calles, pensé que le podía cuadrar mejor un hermanamiento con Baracaldo o Sestao y llamarla CIUDAD DEL HIERRO. Pasando un verano en una ciudad escocesa me percaté un día de que muchas de sus casas unifamiliares con jardín delante tenían todas las rejas metálicas cortadas de raíz. Pregunté por tan extraña mutilación y me explicaron que durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial la gente donó las barandillas de sus casas para contribuir a la fabricación de armamento, y que pasados los años lo habían dejado así como orgullo patrio.
No está claro que esta crisis no nos vaya a llevar a otra gran guerra, pero lo que parece evidente es que los adosados de Getafe no van a tener que realizar el tipo escocés de donación individual porque con desmontar los bolardos que han puesto los ayuntamientos españoles en sus ciudades durante estos últimos diez años tendríamos para tantas bombas como las que se tiraron sobre Alemania.
Qué pasión la de nuestros arquitectos urbanizadores por el bolardo, y qué bonitos y naturales que quedan cuando los coches les dan un golpecito y acaban mirando para uno y otro lado.
Cuando se pase la Guerra y no quede bolardo sobre explanada de adoquín, habrá que recordar a las futuras generaciones que la bolarditis fue una infección de la profesión de arquitecto urbanizador que tuvo su auge en el cambio de milenio y que a falta de vacunas tuvo que desaparecer con una Gran Guerra porque no se veía otro modo de quitarlas de en medio.
Adoquines a manta y bolardos en serie fueron fiel reflejo del dinero que corría por las arcas municipales cual agua de las fuentes, pero entre los escombros de los bombardeos habrá que hacer igualmente inventario de otro tipo de despilfarro público que también empezó a ponerse de moda por entonces en la urbanización pública: la de los contenedores subterráneos de basura.
También tuve aquí un pequeño dejà vú con un día que bajaba de dar un paseo por las caminos de Navarrete, historia que ilustré con una foto en la que se puede ver que aún le queda mucho a Getafe para llegar a los niveles riojanos de emoción estética:
Lo bueno de las filas de contenedores sobre los paramales de adoquines prefabricados es que se camuflan bastante bien entre las filas de bolardos, y el paisaje urbano adquiere un pintoresquismo singular:
De todos modos, la pieza del mobiliario urbano donde el toque artístico se hace más notorio, es la farola getafeña, que con su trazo espontáneo y curvilíneo consigue perfectamente suplantar en eficacia y belleza a cualquier tipo de molesto arbolado urbano.
Mismo da que nos imaginemos inexistentes aligustres, que lo comparemos con decrépitos cedros supervivientes:
La farola getafeña rellena con gracia cualquier rincón y es tan versátil lumínicamente hablando, que lo mismo sirve para un farol que para dos..
¡e incluso para tres! ...en puntos tan singulares y necesitados de luz como la plazoleta de la catedral:
Otra pieza arbórea singular del nuevo gusto urbanizador son los tiestos aéreos, del que también en Getafe hay laguna muestra brillante.
Lo que no hay forma de integrar con el adoquinado, el bolardeado y el arboricidio general son los juegos infantiles, pero eso es porque todavía no se los han dado a diseñar a arquitectos. Tiempo al tiempo.
Getafe es un laboratorio de ideas arquitectónicas al que las Escuelas de Arquitectura deberían prestar mucha más atención de ahora en adelante. En la evolución de sus fuentes, rotondas, tipologías residenciales, esculturas o mobiliario urbano, la arquitectura en general se juega su futuro.
No es de extrañar que una de las nuevas y prestigiosas universidades madrileñas se haya instalado también en Getafe para seguir el fenómeno a pié de calle. A la vista de las fotos del campus todo parece indicar que lo han hecho en viejos cuarteles militares lo que podría alejar el fantasma de la Guerra que acabaría con los bolardos.
Aunque el depósito que utilizan para su rótulo, ...lo mismo es el que alimenta secretamente a las muchas fuentes municipales.
Sea como fuere y antes de dejar esta maravillosa ciudad reflejo fidedigno de lo mejor que las Escuelas de Arquitectura Españolas han producido en el último cuarto del siglo pasado, detengámonos a contemplar cualquiera de sus paisajes, estos mismo que les dejo aquí abajo, y pensemos. Pensemos. Pensemos un poco. Sólo un poco.
¿Es tan difícil?
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