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sábado, 29 de diciembre de 2012

233. EL COAR SE CUBRE DE MIERDA



Interrumpimos nuestra programación sobre las glorias de la arquitectura en Getafe para dar noticia de que el COAR (Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja) aparece estos días terriblemente cubierto de mierda y apestoso de la muerte debido a una exposición de "selectas arquitecturas" realizadas bajo su visado durante el periodo 2009-2011.

Ya anteriormente Cascotes había dado cuenta de grandes grietas y desperfectos en los muros de su fachada (v ejemplar n 10) debidos a la mala gestión del anterior decano, y hasta habíamos tenido noticias de esporádicas salpicaduras de mierda y flatulencias varias en sus instalaciones interiores motivadas por la tradicional censura al pensamiento, pero la gigantesca tormenta de mierda que ha caído estos días sobre su sede es un hecho insólito y digno de preocupación para el vecindario y la ciudadanía toda de enta ciudad.


Aparentemente y vista de lejos, la exposición de obras insignes y memorables de la Arquitectura de los Arquitectos durante estos tres últimos años no presenta mayor novedad que la de no contar con realización alguna de José Miguel León o de Gerardo Cuadra, lo cual ya es muy de preocupar, pero si nos acercamos al rincón y miramos de cerca el tercer panel empezando por la derecha, descubriremos que el comité de selección de obras memorables, la comisión de cultura que la promociona, y la Junta de Gobierno que la aprueba ha incluido en ella nada más y nada menos que.... ¡¡¡¡¡LA PLAZA DE ANGUCIANA!!!!! de los arquitettos artittas Sr D Jesús Alfaro y Sra. Dña Ana Hurtado, que los lectores de Cascotes conocen perfectamente por los ejemplares n 146 y n 155 de este blog.


El fenómeno de la lluvia de mierda es muy sencillo de explicar porque si te da por leer el texto explicativo de la omvra te entra una cagalera tal que te aseguro que no llegas al excusado, y si miras las fotos porno publicitarias de la misma y las comparas con las verdaderas fotos publicadas por Cascotes, el dolor del cólico alcanza tales niveles de intensidad que ya no sabes a donde podrá ir a parar la mierda.

Muestra del estilo potográfico de la muestra es esta otrora foto de la otrora Casa de la Virgen rehabilitada ahhh por el otro arquitetto que tenemos con Galardón de las Bellas Artes Riojana y que éste sí, se mantiene aún en cartel:


Sabemos que los edificios duran mucho y que las plazas de granito, además de para enterrar a los pueblos, están hechas para que nos muramos sin verlas desaparecer, pero...¿ y la mierda que ha caído sobre el Colegio con la exaltación de estas omvras? ¿quién la va a limpiar? ¿quién va a sanear la profesión? ¿cuánta colonia no se van a tener que gastar los arquitectos que vayan a esa sede durante los próximos veinte años (por lo menos)? Y el olor a mierda del que se habrán impregnado todos los libros de su Biblioteca... ¿quién coño lo va a quitar? ¿Cómo se va a presentar en sociedad el Sr. Samaniego, actual decano del COAR, con tanta mierda a su cargo? ¿A donde vamos a tener que huir los ciudadanos riojanos para que no se nos note el olor a mierda que exhala de nuestro Colegio de Arquitectos?

Son preguntas muy difíciles de contestar que procuraremos contestar ahhhhh (es la mierda que me invade el cerebro) cuando hayamos acabado con la programación de Getafe y cuando hayamos (ahhhhh, con tanto olor a mierda ya no sé ni escribir!!!) pasado felizmente de año, ahhhhhhhhhhhhh.





martes, 5 de octubre de 2010

155. BANCOS DE ARQUITECTO

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¿Se acuerdan de la plaza de Anguciana? La tienen a nueve cascotes de distancia, en el 146. Vuelvo a ella porque cuando hice aquellas fotos, la plaza no estaba acabada y los arquitectos no habían puesto aún los bancos. En el mes de julio y presta ya a su inauguración, volví por allí y vi que todavía la podían empeorar. Por muy malo que sea un diseño urbano, un arquitecto siempre lo puede empeorar. Y amén de las farolas o las fuentes, los bancos parecen ser su pieza preferida. Otro día les pongo el de la calle Bretón de los Herreros en Logroño, que lo han hecho curvo, supongo que para recordar esa otra gran proeza arquitectónica de la Gran Vía, la de curvar la calzada. Pero el banco preferido de los arquitectos parece que es largo y haciendo diagonales.

El que han puesto delante de la casa de mis padres (foto de arriba) hace mucho juego con el despiece y pendientes del suelo, y crea un delicioso corralito para impedir que ningún coche se acerque a la fachada, no sea que la vayan a estropear. Desde la puerta de casa se ve así de bonito:



Dirán que es manía persecutoria, pero no. Miren al fondo de la foto, en lo que era el espacio de acceso a la iglesia, por donde iba la gente o salían las procesiones con cierto orden y sosiego. Pues como quien no quiere la cosa, allí había que poner otro banco en diagonal. Para entorpecer un poco, vaya. O para que se notase la mano del arquitecto.





Y este es el feliz encaje de la geometría del banco con los humildes soportales de la plaza:



Eso que ven ahí dentro es una fuentecita, objeto de culto y diseño también de los arquitectos urbanizadores. Hay otra también en el triangulito de delante de mi casa. En la foto de arriba no se ve tan clara.

En la plazoleta de la casa de la vieja panadería, justo debajo del castillo han puesto otro banco en diagonal jodiendo completamente el pequeño espacio, pero no le hice foto. Ya la haré otro día. Y como va de bancos y no de despieces del suelo ni de la iluminación de abajo arriba, no les cuento más pero... bueno, no puedo evitar ponerles cómo ha quedado el suelo en la entrada de la plaza desde la carretera. Una monada, una monada. Tanto que, mira, ahí no hace falta ni siquiera un banco para embellecer el lugar.


Me juego doble contra sencillo a que los del COAR le dan un premio de Arquitectura en la siguiente Bienal.


miércoles, 16 de junio de 2010

146. PLAZA DE ANGUCIANA, La Rioja, España

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Aún no se han terminado las obras pero tras la visita y las fotos que hice ayer ya puedo asegurar que se trata de un enorme Cascote, un tremendo y doloroso Cascote, sobre todo para mí porque ha caído en el corazón de mi pueblo y a los pies de mi casa.

Cuando el tronco del LHD se fue completando y empezó a dar ramas, una de ellas fue la de este blog de Cascotes, lugar de chanzas y poco argumento; pero otra rama, muy distinta, fue ANGUCIANA, un blog dedicado a observar con cariño las casas y calles de mi pueblo por si pudiera encontrar en ellas ese paraíso perdido que la arquitectura de los arquitectos se empeña en arruinar, y ya de paso, una forma menos ácida de escribir.

De poner este Cascote en el blog de ANGUCIANA creo que lo arruinaría para siempre, es decir, que acabaría con la ilusión de que el pueblo es el último reducto de la inocencia y la espontaneidad, de lo orgánico y atemporal Y eso sería mucho más doloroso para mí que la realidad de la horrible arquitectura de su nueva plaza, obra insigne de los jóvenes arquitectos Jesús Alfaro y Ana Hurtado.



La gran responsabilidad del Ayuntamiento que ha aceptado este proyecto y contratado sus obras consiste en haberse sumado a la fiesta del despilfarro general de las Administraciones Públicas con la disculpa de que era la Comunidad Autónoma la que nos daba buena parte del millón de euros en que se presupuestó. Pero como este no es un blog político, y como mi pueblo es tan pequeño que a pesar de nuestras naturales diferencias, nos conocemos y queremos todos casi como si fuéramos una gran familia, a nivel social prefiero decir que lo que ha pasado con la nueva plaza es parte de la pesadilla nacional de este Estado errático de Autonomías y clientelismo democrático.

Pero a nivel arquitectónico no. Ahí sí que no puedo callar. Sobre eso sí que necesito gritar. Aunque en este orden de cosas (en el orden de este blog) casi prefiero reírme de mi destino, pues tras haber criticado con cariño la pretenciosa y torpe arquitectura de la plaza del Espolón de Logroño (A CORAZON ABIERTO y EL MURMULLO DE LAS PIEDRAS ) y tras reírme por no llorar durante los años siguientes de los Cascotes de Arquitectura que van cayendo por aquí y por allá, supongo que me había ganado a pulso que un Cascote enorme de losas de granito, gruesos adoquines y altos farolones (esta vez de tipo parking en vez de fernandinos, que no sé qué es peor) me cayera sobre la cabeza, me pillara los pies, y me abriera el corazón.





(segunda parte en Cascotes 155)