Pueblo español en el que paras por motivos de viaje / y te cargas con un montón de cascotes en el equipaje. Pareado inspirado al parecer por la plaza de algún arquitecto de muchas luces que diseñó la plaza trasera de la casa donde nació el poeta José de Espronceda, el de Con diez cañones por banda / Viento en popa a toda vela. El arquitecto en cuestión puso siete cañones apuntando al cielo y dos farolas parasol a juego con bolardos protectores para no aparcar donde no se debe.
Aquí la fachada principal de la casa (ahora Ayuntamiento), la placa conmemorativa, el balcón con las faldas al viento y la calle arbolada por en medio, como es ahora moda municipal para que no pasen los carros.
En los alrededores encontramos un par de edificios singulares de los distintos niveles a que ha llegado la poesía arquitectónica en Almendralejo. En primer plano el singular edificio OAR, siglas que obedecen a su función como Organismo Autónomo de Recaudación, en el que se demuestra que en España empiezas haciendo autonomías con las provincias y te salen luego edificios autónomos por todas partes. Hasta para recaudar se hacen autónomos. Desvíen un momento la mirada hacia la calle de la izquierda y...
... no me duden de la autonomía de este edificio de viviendas que por un lado se asemeja a un viejo silo del Servicio Nacional del Trigo y por el otro...
... a las olas de unos apartamentos de la costa
para medir su autonomía me alejo un poco a ponerlo en contexto
pero los cañones de la casa de Espronceda siguen retumbando en mis poéticas pupilas y vuelvo al escenario del poema, Asia a un lado...
al otro Europa, y allá detrás, ¡estás tú! (sí, sí, el edificio autónomo, justo ahí)
El Gran Hotel del pueblo donde nos alojamos parece sin embargo inspirado en la bandera del gran país del otro lado del océano, así que ni Asia ni Europa.
Aunque por la parte de atrás, en la fachada que da el campo de fútbol del Extremadura, es todo rojo, como el Kremlin, lo que sugiere la mano de algún arquitecto que vivió la Guerra Fría.
Disquisiciones políticas en las que no entran los arquitectos más de andar por casa que prefieren pastelear con los colores, los remates superiores, y...
... hasta en los juegos volumétricos de las fachadas
El diseño de esta plaza tan alambicada merecería un estudio más detenido
no así esta otra, donde el problema se resuelve con el recurso (más de aparejador que de arquitecto) de meter juegos infantiles en todo el medio
El campo de fútbol (detrás del hotel) podría ser de estilo deconstrucción
aquí vino al mundo Espronceda, que lo sepas hijo, nos dice el cura con sotana montando en su vespa
Por cierto, ahora que lo pienso: ¿tendrán algo que ver las sotanas en el diseño de la Vespa...? ¡Gran descubrimiento sería el que nos sugiere Almendralejo, Badajoz, y su inmortalizado cura de la escultura (qué rima para un poema) que está ahí para siempre cortando con una farola y una terraza la salida de una calle en el paseo principal del pueblo!.















