En el turno de preguntas de la conferencia sobre "arquitectura sin arquitectos" que di recientemente en la Fundación March de Palma de Mallorca, un asistente me preguntó si conocía ese horrible "cascote" que han construido en el puerto de Amberes ("una especie de barco de cristal colocado encima de un sobrio edificio institucional", dijo), y como le respondí que no y que últimamente ya solo pongo en este blog los cascotes que me señalan los lectores, le prometí que de vuelta a casa lo miraría y le daría mi bendición cascotil. Y aquí lo tienen, en una foto "artística" de su exterior, tomada de esta revista digital de Arquitectura y Diseño.
y en esta otra del interior, aún más hiriente si cabe
Estuve en Amberes en julio del 2015 y guardaba de esa ciudad el grato recuerdo de una gran estación de ferrocarril, un poco tarta por fuera y con las calles destrozadas por las dichosas bicicletas...
...pero espléndida en el gran espacio de su hall
También recordaba esta digna torre urbana con su calle aún sin fragmentar...
...que hacía de fondo de perspectiva de esta otra pobre calle desgraciada por la dichosa epidemia de las peatonalizaciones.
Y también recordaba algún cascote postmoderno, como este de torres satánicas emergiendo de un espacio confuso cerca de la estación,
este museo de ladrillo y vidrio con forma de escalera medio rota en los muelles del Escalda,
o este par de torres negras circulares empotradas en la fachada de una calle más o menos discreta.
Cuando ya nos íbamos hacia Gante, donde teníamos nuestra casa, vimos desde la autopista el Palacio de Justicia de Richard Rogers que ya había sacado en un post épico de este blog dedicado a Joseph K. pero no paré para hacerle los honores de la peregrinación, por lo que pongo aquí una de las fotos que allí puse en la que parece que los jueces se presentan con capirotes del kukuxclán en vez de con las tradicionales togas y pelucas.
Saludamos a Rubens y hasta visitamos su casa para tratar de entender sus excesos carnales...
...pero no vimos o no nos fijamos en la estación de bomberos del puerto porque todavía no le había caído encima el peso de una arquitectura estrella...
¡Y qué peso! Nada menos que el de Zaha Hadid y... ¡toda su troupe! porque para cuando se inauguró (2020) la prestigiosa arquitecta iraní ya reposaba en tierra desde el 2016.
Los fotógrafos de las revistas de arquitectura gustan de añadir dramatismo al propio drama de la obra de los arquitectos, pero yo prefiero ver las cosas como son, es decir, con la naturalidad del coche de Google Street View...:
... porque así se ve también el disparate y la desolación de las calles con carriles bici separados por muretes de hormigón, y su lectura se acerca a la que hacía el asistente a la conferencia de la Fundación March: "un barco de cristal encima de un sobrio y digno edificio del puerto".
O verlo incluso con google 3d, para apreciar lo perdida que puede estar esa m. de arquitectura con aspiraciones de objeto artístico entre el paisaje industrial del puerto y los molinacos de viento.
Pobre Amberes. Cuando vi su estación nada más iniciar mi visita, pensé que se había librado de una castaña como la de Calatrava en Lieja, pero el tiempo es inexorable y los Cascotes tarde o temprano acaban cayendo sobre las ciudades de una civilización en retirada.







